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20/12/11

El instrumento de la alegría

Rob Schneider estaba cansado. Yo también. Él había pasado el día grabando su nueva serie y, al terminar, tenía que dar entrevistas a al menos diez periodistas que estábamos allí, sentados frente al set donde usualmente se acomoda el público con la única misión de reírse. Yo llevaba tres horas esperando y además había tenido que caminar de arriba abajo los estudios de CBS dos veces. Ya era tarde, tenía hambre y ganas de ir al baño. (Si uno tiene hambre y quiere ir al baño, no hay entrevistado que merezca la pena). Cuando por fin me tocó a mí, ya lo había escuchado repetir los mismos chistes varias veces con otros periodistas y asentir con la misma sonrisa a las mismas preguntas. Por eso lo primero que le dije fue:

–Esto te va a tomar sólo dos minutos, no te preocupes que te voy a liberar rápido.

La respuesta que esperaba era algo banal como “gracias” o “no te preocupes, está bien”. Cualquier cosa menos que me agarrara la mano con firmeza y, mirándome fijamente con sus impasibles ojos azules, me dijera:

–Estoy feliz de estar aquí. Estoy feliz de hablar contigo. Me hace feliz escucharte y responder tus preguntas.

Un par de semanas antes, le pedí a mi profesora de pronunciación que me enseñara a pedir un “grilled cheese sandwich” en el restaurante frente a mi oficina sin que me hicieran repetir tres veces la orden porque mi acento era incomprensible.

–GGGGrilleDDD–, me dijo. Tenía que pronunciar una G más gutural y marcar la D final. –CheeeZZZe–, con una Z como si me zumbaran mosquitos en los oídos. –SandWich–, porque resulta que los hispanos pronunciamos la W como si fuera una U y, primera noticia, no suenan igual.

Practicamos varias veces. “GGGril chis sanduich”, decía yo. “No”, replicaba ella, “no escuché la D, la Z ni la W”.

–GGGrilDDDDDDDD chiiiiiis sanduuuuuich.

–No–, insistía la profesora. –Suena sobreactuado.

–¡Claro que suena sobreactuado!

–Try again.

–GGGrilDDDDDDDD chiiiiiizzzz sandWWWuuich–. Y me aceptó, a regañadientes, esta última versión.

Tres días después, pedí un Grilled Cheese Sandwich (solamente para ponerme a prueba) y el cajero me entendió al primer intento. Orgullosa, le envié este mensaje de texto a la profesora: “Test passed! :D”.

Yo esperaba un SMS que me respondiera algo así como “Yay!”. Pero, en cambio, me escribió: “No hay nada que me haga más feliz que escuchar historias de éxito de mis alumnos. Felicitaciones y sigue trabajando duro”.

Esa inesperada solemnidad me hizo reír. En lugar de satisfacerme con un mero “Yay”, me había convertido en la exitosa alumna de una materia que, por su tono, podía ser física cuántica o mecánica molecular.

En un estudio alemán citado por el periodista del New Yorker Malcolm Gladwell en su best seller Blink, un equipo de psicólogos hizo leer cómics a dos grupos. El primero tenía que sostener un lápiz entre los labios, lo que les impedía mover ningún músculo vinculado a la sonrisa. El segundo, leyó los mismos cómics con el lápiz entre los dientes, cosa que les imponía una sonrisa. Sorprendentemente, el segundo grupo halló los cómics más graciosos que el primero. El haber tenido que sonreír durante la experiencia lectora los había forzado a disfrutar más la lectura. En conclusión, esa suposición que todos tenemos de que las expresiones faciales son el espejo de nuestras emociones, es falsa. Las emociones pueden ser también espejo de nuestras expresiones faciales. Son la misma cosa. No hay distinción entre alma y cuerpo: el cuerpo define el alma y ésta al cuerpo, o viceversa, o ni siquiera. Esa diferenciación judeocristiana entre ambas entidades es una falacia. Somos una totalidad, como de paso ya intuyeron mucho antes budistas e hindúes.

Siempre me entusiasmaron esta clase de experimentos. Cuando era chica leí en un libro, que se titulaba algo así como “Preguntas sobre Ciencia Elemental”, que la finalidad de los bigotes de los felinos es proporcionarles equilibrio. Para poner esa aseveración a prueba, le corté a mi gato los bigotes del lado izquierdo. Luego me dio mucha lástima verlo cayéndose, incapaz de acertar un salto, perdiendo el norte y tropezándose con las esquinas de las mesas. Pero vamos, los bigotes le crecieron eventualmente y yo estaba felicísima de haber comprobado que era verdad, que para él esos cuatro pelos eran como la vara para un equilibrista.

Con esa misma excitación científica, después de haber leído sobre el estudio alemán, me fui sonriendo a una cena. No tenía ningunas ganas de comer y sentía que no había nada en el mundo capaz de hacerme sonreír, pero accedí a la cita porque tenía que socializar un poco. Así que durante la media hora del trayecto en auto forcé una sonrisa, como si hubiera tenido un lápiz entre los dientes. “Si el estudio alemán es cierto”, pensaba, “de aquí a que llegue al restaurante voy a estar contenta”. Me sentía un poco ridícula en los semáforos cuando los conductores de los autos vecinos me veían sonriéndole con tanto entusiasmo a una luz roja, pero yo estaba decidida a dedicar el recorrido a sonreír a la fuerza con tal de llegar con una expresión decente a la cena.

No por nada el conductismo creció con tanta energía en Estados Unidos. Antes de que se realizaran esta clase de estudios, ya los gringos tenían clarísimo que todo consiste en simular y que, eventualmente, como les sucede a los mitómanos, la simulación se transforma en una realidad subjetiva. El método de Schneider y el método de mi profesora de pronunciación equivalen a ponerse un lápiz entre los dientes para producir la reacción neurológica de la risa. Todo lo que hacen los gringos, por insano que parezca, siempre tiene cierto sentido. Para ellos, no importa que el mensaje sea a todas luces falso, lo importante es que esa falsedad transmita al otro un instantáneo, fugaz, irreflexivo sentimiento de dominio del entorno. Es el mismo ficticio otorgamiento de poderes que consiguen las contestadoras telefónicas cuando repiten en un loop: "Te haremos esperar cuatro horas por un operador y jamás responderemos tu reclamo, pero ¡tu llamada es importante para nosotros!".

Pero no llegué contenta a la cita, tal vez porque conocía el objetivo de mi experimento. Paradójicamente, la falsedad tiene que ser espontánea o no funciona. Quizá me aparezca con un lápiz entre los dientes la próxima vez. "Estoy enviando mensajes positivos a mi cerebro", explicaré. "Me estoy adaptando al American Way of Life. No se preocupen por el lápiz. Es sólo el instrumento de mi alegría". 

18 comentarios:

Victor dijo...

:-) Hola Leila!! Muy cómico el mensaje de tu profesora; tomo clases de Inglés con una profesora escocesa y me responde con la misma solemnidad ante mis embates llenos de expresiones abreviadas y emoticones je je je...
Supongo que debe ser interesante y un tanto desalentador ir descubriendo ese entorno "pose" o "actitud" que encuentras en el "gran vecino del Norte", aunque eso está bastante globalizado. Me encanta encontrar tus pequeños tesoros escritos, gracias gracias gracias, como siempre por compartirlos, espero que tengas unas felices fiestas en paz, sonrisas sinceras y pleno disfrute de tu "despistada y observadora" existencia (sin ánimo de ofensa). Felicidades y éxitos Leila!!

guaritaestonizada dijo...

Es tan obvio que estamos en mundos totalmente opuestos. En mi lugar de trabajo (una escuela de ELE: Español como Lengua Extranjera) mis colegas españoles, un chileno y yo damos la impresión a los estonios de que siempre andamos felices (aunque no siempre sea cierto) y yo me paso la vida dándole lecciones a mis estudiantes tipo "no hay falta de sol o 'sueño de invierno' que pueda con el buen ánimo", les pongo música, les cuento chistes, les pregunto cómo están y me preocupo por saber la respuesta, les llevo chocolates, en fin...que parece que aquí yo soy la gringa, entre estos rubios caras largas que le buscan sentido a la vida.

Anónimo dijo...

Hola!

Yo no necesito los lapices: solo basta con leerte a ti. Mis colegas estan desconcertados porque estoy a las carcajadas leyendo el monitor. Muchas gracias!

Anónimo dijo...

Te estás adaptando al american way of life (and talking) eventualmente !!!! jajajaja
Jaime

Leila Macor dijo...

Gracias, me alegra mucho que les haya divertido. ¡Sus comentarios son importantes para nosotros! :P

Anónimo dijo...

¡¡Hola guapa !!

Ese GrilleD chezze sandWich,suena apetitoso.Aunque ya intenté pronunciarlo varias veces,la diferencia entre la "W" y la "U" me sigue sonando indiferenciable...en fin.

Creo que si que cuerpo y emociones estan unidos y se influencian mutuamente,aunque pensaba que la mente podia afectar nuestro cuerpo de manera negativa (la más de las veces lamentablemente) o positiva (pienso en medicaciones especificas,o cuando uno se enamora).
Lo de los bigotes gatunos solo lo creo porque vos lo escribis,pero sospecho que tu gato estaba simulando para confundirte....(Garfield ha sido un mal ejemplo para todos ellos)

¡Feliz Navidad!

ajet1966@hotmail.com
logan2505@hotmail.com
o simplemente Alejandro

Jafes dijo...

Hola Leila: primera vez que llego a tu blog y me siento como en casa. Sin tu permiso entré hasta la cocina y disfruté cada habitación. tenemos varias cosas en común: también trabajo para una agencia y tengo un blog que me libra de ese estilo circunspecto y con cara de enterrador que tienen las normas cablegráficas. espero que no te moleste que a cada rato esté por aquí, te deje algún mensaje y hasta te linkée (no sé si esa palabra existe)Un saludo desde Cuba.

gustavomendoza dijo...

Que bonita la alegría de la vida y que las sonrisas mas falsas que catire pintado de blanco en las películas puedan estimular a mitigar la melancolía.
Si para los conductistas se hace necesario una ingeniería de la conducta estilo Walden II de Skinnerr y a falta de lápiz en una noche solitaria no se de repente un trago....pues no hay que ser bipolar y el que no lo sea tiene que estar completamente loco o dopado. En mundo asi no puede estar sonriendo todo el tiempo y menos obligado es imperativo un poquito de sufrimiento sin llegar a la autoflagelación sin olvidar que alegría con hambre y ganas de ir al baño no es vida. A luchar pues por la habilitación de baños de campaña para los periodistas de Hollywood y por mesas con galletas, panecillos y café. NO a los lápices en la
boca. Saludos Leyla

gustavomendoza dijo...

Que bonita la alegría de la vida y que las sonrisas mas falsas que catire pintado de blanco en las películas puedan estimular a mitigar la melancolía.
Si para los conductistas se hace necesario una ingeniería de la conducta estilo Walden II de Skinnerr y a falta de lápiz en una noche solitaria no se de repente un trago....pues no hay que ser bipolar y el que no lo sea tiene que estar completamente loco o dopado. En mundo asi no puede estar sonriendo todo el tiempo y menos obligado es imperativo un poquito de sufrimiento sin llegar a la autoflagelación sin olvidar que alegría con hambre y ganas de ir al baño no es vida. A luchar pues por la habilitación de baños de campaña para los periodistas de Hollywood y por mesas con galletas, panecillos y café. NO a los lápices en la
boca. Saludos Leyla

lajouse dijo...

Come on Leila....ya pasó un mas de un mes.....abstinencia de tu lapiz, pleassseeeee!!!!

Leila Macor dijo...

Ja, gracias Lajouse, se ve que necesito que me espoleen un poco ;) ¡No he tenido tiempo! Pero prometo algo para... pronto. Saludos.

Marcelo Jelen dijo...

uh, pensé lo mismo que mr. anónimo. eventually!

Anónimo dijo...

Lo que me he reido (no tengo acentos ahora mismo) con este articulo! Pobre gato! Por cierto, soy espanola (ni enes con rabito) y mi marido britanico - le he pedido que pronuncie Grilled Cheese Sandwich y yo ni escucho la d, ni la z ni la w. Luego cuando lo pronuncio yo obviamente no suena igual, pero no hay manera!

Alfa Segovia de Stanley dijo...

Hola Leilucha:
Hace tiempo que no actualizas tu blog con tus estupendos comentarios. ¡Vamos que los lectores necesitamos "pasto"-como los camellos de los Reyes Magos-,para seguir viviendo! Muchos cariños desde UY

Leila Macor dijo...

:(

gustavomendoza dijo...

Lei la ley la lei la Leila
Escrbiendito no!
Saludos
:)

Yaz dijo...

Hola, como siempre es un gran placer leerte, tu blog lo empiezo sonriendo y lo termino con carcajadas, eres fenomenal.

Es un placer leerte.

Un abrazo desde México

juan carlos de sancho dijo...

Hola Leila:

Te escribo desde las Islas Canarias. Ha sido un impulso. Te escribí al encontrate por casualidad en Internet. Soy escritor y editor. Vivo en las islas pero viajo a menudo por el mundo difundiendo la Literatura insular.En los últimos años he prparado antologías d eautores canarios en Argentina , México. la última es POETAS DE ISLAS CANARIAS y la presneté en México en Nov de 2012 ( 20 poetas canarios del siglo XX) . Te escribo porque me gustaría mucho poder presentarla o reeditarla en Uruguay y si eres tan amable que me sugirieras . En Venezuela y Uruguay hay muchos canarios o descendientes de canarios y ceeo que sería muy interesante poder coincidir por allí. MI email es juancarlosdesancho@gmail.com. Me puedes buscar en google por " juan carlos de sancho"( pon comillas). Bueno venezolana, esto es así, un impulso, una intuición, una locura insular. Espero tu respuesta. Besos desde Canarias