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28/10/11

Cosas Grandes

Según el DRAE, un pusilánime es alguien “falto de ánimo o valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes”. Lo hermoso de esta definición es que no se presenta como un insulto. Es, digamos, una discapacidad, como la ceguera o el sentido de la orientación, una de los cuales yo padezco. (“Hola, no distingo la derecha de la izquierda”. “Mucho gusto, yo soy pusilánime”). No sabemos no obstante qué es exactamente una Cosa Grande. Construir una casa de cinco pisos. Conquistar un territorio. Tener una caligrafía abultada. Tejer un suéter talla XL. Derrocar a un dictador. Inventar el iPhone. Escribir siempre en mayúsculas. Amar. La Real Academia carece de su habitual precisión aquí, pero supongamos que Intentar Cosas Grandes es, más o menos, asomar la cabeza fuera de la medianía.

(Me gusta por cierto que, según la definición del DRAE, es suficiente el Intento –no hace falta el Logro– de la Cosa Grande para escapar de este apelativo).

Por eso, contrariamente al uso que le damos a tal adjetivo, que la Academia permite que Usemos También Como Sustantivo, “pusilánime” no es un insulto. ¿Por qué tendríamos que suponer que las personas están llamadas a Intentar Cosas Grandes? Mi abuela no fue peor persona por no haber tejido nunca escarpines enormes. Al contrario, fue mejor persona por habernos tejido escarpines que nos servían, a mis hermanos y a mí. La mayoría de la gente no tiene ningún motivo para no ser pusilánime. La pusilanimidad es imprescindible para la supervivencia de la especie: el mundo sería un caos si estuviera poblado de audaces. Sería un planeta atestado de megalómanos y, la verdad, no necesitamos más de los que ya tenemos. Los ejércitos, por ejemplo, están formados por un par de intrépidos y miles de pusilánimes; no me quiero imaginar cómo estaríamos si la proporción fuera opuesta.

Pero, como la pusilanimidad no es nada romántica, difícilmente la reconocemos en nosotros mismos. Por eso, dentro de la categoría, existe un 58% de pusilánimes que suponen que están destinados a Lograr Cosas Grandes y que, en cambio, se tropiezan con su cobardía como las moscas contra las ventanas. Tal vez no se darán cuenta nunca de que el problema no está en lo infranqueable que es el obstáculo sino en su insuficiencia visual. Un 18% de ellos están, en cambio, perfectamente al tanto de su discapacidad y el resto responde “me gusta el ratón Mickey”, según un reciente estudio de la Universidad de Tucupita con una muestra de 2.000 pusilánimes de entre 18 y 59 años y un margen de error de +/-1.000.

Lo que no acota la encuesta, meramente numérica, es el valor cualitativo de la pusilanimidad. Necesitamos que existan personas comedidas, conservadoras, que hagan lo que se espera de ellas, que amen a medias, que pongan el mundo a funcionar gracias al engranaje de su incuestionada rutina y a su incapacidad de patear el tablero para transformar su entorno, en aras de mantener su preciado status quo. Viviríamos sumergidos en un estado de constante revolución si no fuera gracias a los pusilánimes. Es hora de que le quitemos la connotación peyorativa a tan precioso adjetivo (Ú.t.c.s.) y les agradezcamos la relativa estabilidad en la que vivimos. Las Cosas Grandes no son un asunto que ocupa a todos, por suerte. Dejemos que las Intenten los audaces, que si son pocos es por algo. 

11 comentarios:

José Patricio Chamorro Jara dijo...

Hola! Llegué a este comentario por casualidad, quisiera decir que me gusta, pero en general concuedo sólo con algunos puntos y discrepo con varios; en primer lugar, me ha agradado sobremanera que reflexionaras sobre una palabra y su uso, es algo que poca gente se atreve hacer, ya que actualmente practicamente no nos damos el tiempo para ello y la gente sólo emplea el lenguaje para su uso (soy lingüista, así que lo digo desde primera fuente), por otro lado, centrándome a lo que apuntas, de qué sería el mundo sin los pusilánimes, creo personalmente que si bien no es necesario que todo rompan el status quo, a veces es necesario pasar la media, al menos cuestionarse un poco el entorno, removerlo, quizás no cambiar el mundo, si es que a ello apunta la definición que da la RAE, pero al menos no conformarnos 100%, siempre es bueno indagar más allá, que no nos den todo hecho.

Pd: Fuera de aquellas salvedades, me ha gustado la manera en qué has expresado esta reflexión y al cuestionamiento de aquel término.

Atte. José Patricio Ch.

Ramon dijo...

Hola,
Mándame por fax el estudio de la Universidad de Tucupita

Leila Macor dijo...

Ustedes los periodistas, siempre controlando las fuentes... Qué mala costumbre.

Ineta dijo...

No tiene mucho que ver con la pusilanimidad, pero la RAE define "pata" como "Pie y pierna de los animales". La RAE es tan tierna.

Victor dijo...

HoLa :-D Profundos momentos de reflexión, "..palabras más, palabras más, palabras menos..." (con la referencia musical y todo), me has hecho reparar en la otra palabra que usas... "audaces", atrevidos, insolentes, competir, rivalizar...y ahí estas, tu lo has hecho, has escrito sobre eso, has levantado tu cabeza un poquito sobre los demás :-) Como Ramón, estoy interesado en ese estudio que citas de la Universidad de Tucupita. Un gran saludo y éxitos.

aramis el joven dijo...

Para José Patricio Chamorro:

Ud. admite que llegó a "Cosas Grandes" por casualidad y eso explica que no haya notado que es un ensayo humorístico.

Mi paisana Leila se caracteriza por tomar cualquier cosa, grande o pequeña, y convertirla en un escrito delicioso y divertido. A veces tengo que leerlo dos y tres veces para entendrlo ¿Será por mis ancestros gallegos..?

Le aconsejo que busque los artículos anteriores. Se reirá un buen rato, y si no, pensará otro tanto.

Y a Leila:

Estoy esperando que se elimine el control de cambios en Venezuela para poder comprar tus libros on line. Mientras tanto, por favor, escribe más a menudo.

Recibe un abrazo.

Roberto Sánchez

Cecilieaux dijo...

Discrepo.

¿No será que para tu abuela lo grande fue tejer esos escarpines (fijarse que te acordás aún hoy de ellos)?

¿Y no será "grande" para el soldado raso obedecer ordenes tontas contra la voz del raciocinio (yo no iría hacia quien dispara balas, por ejemplo)?

Y si es así, no hay pusilánimes, sino miopía de lo grande, por lo que se constituye en insulto.

No abrás puerta sin preguntar, que la RAE a enviado un equipo de secuestradores a tu domicilio.

PD a Ineta: la novia del Pato Donald anda ofendida con la RAE.




Lo "grande" es distino para cada uno.

Leila Macor dijo...

Yo también discrepo, Cecilieaux.

gustavomendoza dijo...

Estimada Leila,  para nada pusilánime ni magnánima, digamos situada usted en el punto inexacto donde  los poetas encuentran su comunión con el todo y la nada.  La imagino mas a gusto en un grupo de pusilánimes abiertos al cambio y a la aceptación , que ante un escuadrón de magnánimos estilo patlamentos latinoamericanos de nueva izquierda disléxica (nunca antes vista) de diputados sabiondos prestos a tomar las peores decisiones después de largas disertaciones . Digamos la pusilanimidad no es una virtud. En masa  es mas humilde, desventurada rayando la discapacidad pero que veces convulsiona produciendo grandes cambios y en Paz. Indignados Pusilánimes y unidos . Cosa mas grande!

Anónimo dijo...

Bueno...comprenderas,me imagino,que una revelación de tal relevancia (una especie de mini trabalenguas)implicará profundos cambios en la sociedad tal como la conocemos (cuidado con el 2012)los pusilánimes conscientes,ahora reivindicados,comenzarán a organizarse,realizar marchas,reclamarán un dia como el "dia del orgullo pusilánime",exigirán una representación en el gobierno,etc.

Y cuando consigan lo que buscan se darán cuenta,desconcertados tal vez, que eso han hecho "algo grande" (siempre segun la definición del DRAE,claro) y alli mismo se darán cuenta que ya no son pusilánimes y el universo explotará por la contradicción.

Por otra parte,y desde mi pusilanimidad,concuerdo contigo en que dificilmente exista una cosa mas grande que amar.

un abrazo
Alejandro
ajet1966@hotmail.com
logan2505@hotmail.com

Anónimo dijo...

Parece que la RAE ha actualizado esta definición en su edición 23ª:

"Dicho de una persona: Falta de ánimo y valor para tomar decisiones o afrontar situaciones comprometidas."

Ya no menciona lo de "cosas grandes".

Saludos.