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23/10/10

Niñas detenidas ante monstruo siniestro que asciende

La niña no subía, estaba paralizada delante de las escaleras mecánicas. Los escalones se desperezaban delante de ella como las vértebras de un monstruo que emergía lentamente de las profundidades. Cada escalón de ese zombi metálico tenía casi la mitad de su tamaño. Uno tras otro la aterraban y fascinaban. Luego alzaba la vista y veía llena de pavor la suma de oscuras vértebras que formaban ese siniestro listón plateado que subía para terminar en una montaña geométrica, indetenible, amenazante.

La vigilé un rato por las dudas –los padres no parecían estar cerca–, pero adiviné por su expresión atónita que no se iba a atrever a avanzar. Ella sabía que estaba a salvo mientras no diera un paso más. Podía estudiar al monstruo desde la seguridad de su quietud. Yo también. Los grandes pasaban a su lado y ágilmente subían un escalón, luego otro y zas, en un segundo estaban ascendiendo. La niña los miraba a ellos, al monstruo, a sus piececitos débilmente protegidos por sus guillerminas rojas floreadas. Vio con especial curiosidad el punto desde donde emergía la escalera, en la base; estudió el peine gigante que va escupiendo las vértebras una a una para que el bicho empiece a crecer y tomar forma. Miré junto a ella a las personas que subían y bajaban como si fuera tan simple. Realmente hacían que pareciera sencillo. Subían y bajaban y nosotras aquí, cada una en su propia escalera íntima, aterradas ante la idea de dar un paso que otros dan constantemente, mecánicamente. 

13 comentarios:

Fernando Chamorro dijo...

Buenisimo el relato!! Felicitaciones!!

Odiseo en Puebla dijo...

El terror infantil es el más intenso que podemos experimentar, porque para nosotros aún no conocemos el mundo al que los adultos están familiarizados y nada nos garantiza que las cosas sean realmente tan "seguras". Hiciste un relato genial.

Citizen of the world dijo...

Cada cual lo interpretará a su manera. Pero a mi se me hace que el monstruo no son las escalera mecánicas. O tal vez sí --¡Qué empeño el mío el de complicar las cosas!

El punto es que me gustó el relato. Se puede jugar con él.

María

Anny dijo...

Interesante analogia de los que nos aterra. Creo que todos tenemos nuestro monstruo, nuestra escalera mecanica...con inicio y con final, pero de igual manera nos paraliza y nos ata...

Franco (fvidiella.com) dijo...

"Nena, caminá de una vez, nunca viste una escalera?"
Y la mamá se nos comió el pastel.

Leila Macor dijo...

no sé, estoy paralizada, no puedo opinar

las dijo...

Excelente. Tengo una niña de seis años y con frecuencia desestimo sus terrores. Es fácil olvidar cómo es ser niños.

nicol dijo...

Hola.
Disculpa que te escriba como un comentario...
Queria ofrecerte la posibilidad de intercambiar enlaces con tu blog
Si te interesa puedes puedes poner un enlace en COCHES DE OCASION Esta abajo de todo PON TU ENLACE que está abajo del todo)
Muchas Gracias por tu tiempo...
Un saludo.

Belisa dijo...

¡Excelente!

MAITE dijo...

Que bello relato , increible como narras esta situacion , me encanta tu blog y me gustaria mucho que conocieras el mio
http://maite-cita.blogspot.com/

Anónimo dijo...

me encantó, es increible la amplitud de criterio utilizada. yy, es Leila Macor.
Aún los adultos tenemos cada día que enfrentarnos con diferentes escaleras mecánicas, sobre todo en lo económico cdo queremos tomar una decisión inmediata, y nos plantamos diciendo: Lo hago?, o no lo hago. grande Leila
Vilma de Vicente López

Anónimo dijo...

Me gustó muchisimo,gracias por compartirlo con la clase !

Ale

Ayla dijo...

Me quede paralizada al otro lado del teclado. Excelente