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11/5/10

¿Qué fue de los enciclopedistas?

Me gustaría saber qué ha pasado con las enciclopedias y los enciclopedistas. Eso por un lado. Por otro quisiera entender qué pasa en la mente de E., una linda mujer que debe tener 80 años o poco más, y que cada vez que me saluda en la residencia adonde voy a visitar a mi padre me pregunta lo mismo: “¿Vos sos la hija de Aldo?”. “Sí”, digo yo siempre. “Ah, ¡pero no venís nunca a ver a tu papá!”, me reclama, con toda razón, porque no me recuerda. Yo también me reclamaría. 


No sé por qué E. recuerda a Aldo y no a mí. Quiero decir, en su enfermedad degenerativa –que no sé cuál es–, yo quedo limitada a la bruma de su presente, mientras papá tiene derecho a ocupar algunas zonas de su pasado. Es argentina-escocesa, de ojos azul claro, y su piel con todo y arrugas tiene una especie de ex-tersura. Debe haber sido una mujer bellísima hasta hace muy poco, porque todavía es atractiva. Pasa el día ordenando cosas. Corre la silla cinco centímetros a la izquierda, la mira, aprueba; luego endereza un cuadro que no estaba torcido, lo mira, aprueba; de golpe vuelve a notar la silla, la corre cinco centímetros hacia el lado opuesto, la mira y aprueba. Si me ve, viene a preguntarme de nuevo quién soy. Su memoria tiene una ventana de pocos segundos. Cuando terminó de corregir la posición del cuadro, ya olvidó que había movido la silla anteriormente. En ese estado, es lógico no terminar nunca de ordenar nada. Vive en un presente continuo. Si su existencia fuera una forma verbal, sería el gerundio. 

Trato de imaginarme cómo es vivir sin pasado y sin futuro, dentro de una mente en la que nada permanece y nada se planifica. Cómo es preguntarse todas las mañanas dónde estás, conocer todos los días a nuevas personas que aseguran que son tus enfermeros de siempre. Lo más cercano que he vivido a una vida así, sin horizontes, han sido los momentos de dolor extremo. La enfermedad. Cuando uno es uno y su mal y la muerte que es tan posible que ya ni importa. Pienso entonces que E. vive en ese mismo estado de presente absoluto, en el que la muerte puede aparecer en el minuto siguiente o pudo haber llegado ya en el instante anterior y aún no nos dimos cuenta. 

No sé qué le pasó a los enciclopedistas ni dónde están recluidos, en qué momento del desarrollo del ciberespacio desaparecieron para siempre. Tal vez existen aún algunos ejemplares, rarísimos, ocultos en sus marasmos bibliotecarios, empeñados en clarificar y clasificar un saber universal que se empeñan en volver físico. Pero ya no le importan a nadie o casi nadie, porque estamos, como E., atrapados en la cárcel del gerundio 2.0.

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21 comentarios:

Odiseo en Puebla dijo...

Tendré que hacer una breve precisión. Si se vive en el presente absoluto, no hay preocupación acerca de la muerte: la muerte entra en el futuro, en el minuto o segundo siguiente.

Ha de ser aterrador vivir en el presente absoluto. No recordar lo que se hizo antes, ni poder discernir lo que ocurrirá después: y permanecer atado a una especie de círculo existencial donde la condena (muy a lo mitología griega) es hacer lo mismo hasta que lo fulmine un rayo. Pero eso es para quien lo ve de fuera: para quien vive en el presente absoluto, no hay diferencias ni cambios: sólo un cuadro que se ve sospechosamente chueco.

karo e.j dijo...

Interesante. Muy buena reflexión.
Me has dejado pensando demasiado.
saludos

Cecilieaux dijo...

Hay quienes dicen que el tiempo no es una estructura del universo, o una dimensión, sino una estructura mental. Es decir, el tiempo no existe, lo inventamos al adquirir la conciencia psíquica.

Y habría que preguntar, aún más, si esos procesos que creemos ser "degenerativos" no son, en realidad, un volver a la inconciencia inicial. Lo notamos más ahora porque la gente vive lo suficiente como para estar "vivita y coleando" en ese proceso.

Eso si, me fascina tu metáfora cibernética.

No comparto tu pesismismo. El mundo es; parece tremendo porque estamos en crisis nosotros mismos. Todos los tiempos, si existieron, han sido así.

Gracias por la entrega. Tenés que seguir con esto.

Equinox Fin de Semana dijo...

Que curioso! Cuando visito a mi madre que está en un lugar lejos de Pocitos, una Señora con la misma descripcion me hace la misma pregunta, y ahi está tambien un simpatiquisimo Señor llamado Aldo, italiano, que es fotografo, una maravilla de persona, dibuja a lapiz, quizas sean los mismos personajes, muchos acriños, Felix Obes Fleurquin

Leila Macor dijo...

Equinox: sí deben ser los mismos, porque el señor es italiano y "simpatiquísimo", en efecto, y no hay tantos así.

Equinox Fin de Semana dijo...

O sea que Aldo es tu padre? Siempre charlamos un poco, exquisita persona, cariños

Equinox Fin de Semana dijo...

Hablé recien con mamá y le lei tu nota por telefono, se llama Elvira, lo mas divertidoes que tu padre y la mia, son de los pocos que estan totalmente lucidos, una vez fui en bicicleta desde Pocitos y E quedó tan asombrada que entré en su memoria inmediata, llego me pregunta si soy hijo de Elvira y si vine de nuevo en bicicleta, no, una vez fue suficiente! Cariños

KOKEPATO dijo...

Aldo, un pretérito imperfecto...

Rubén Prado dijo...

Algunos precursores orientales nos recomiendan vivir en el momento presente, para aislarnos, predican, del maremágnum mental entre pasado y futuro que se erige dentro de nosotros. Algunos aceptamos el consejo, pero aún así, nuestra 'vista periférica' no deja de observar esta continuidad siempre presente.
Saludos a tí y a tu padre

Voltaire dijo...

No sé qué ha sido de los enciclopedistas, estimada Leila, pero que se los echa en falta se lo echa. O mejor dicho, yo los echo en falta, porque al parecer ya no gozan de buena prensa entre las multitudes, a las que alguien o algo las ha convencido de que pensar y recurrir a la razón -de la que todos estamos dotados- es la peor desgracia que nos puede caer encima.

Por otro lado, vivir en un eterno presente es lo propio de este tiempo: todo es "hasta nuevo aviso", el empleo, las relaciones afectivas, el lugar de residencia. Y como todo es hasta nuevo aviso, siempre hay que ir ligero de equipaje, sin mochilas pesadas y comprometedoras, para tomar vuelo en cualquier momento. Es algo desquiciante para nuestras almas, aunque a muchos les parece emocionante. En cualquier caso, ni unos ni otros podemos hacer nada por nuestra cuenta para modificar ese estado de cosas.

Y la dejo con una pregunta: ¿se puede pensar en el futuro cuando no se tiene el menor control sobre el propio presente?

La seguimos en otra oportunidá.

Equinox Fin de Semana dijo...

Alguien vio la pelicula "Memento"?

http://es.wikipedia.org/wiki/Memento

http://www.youtube.com/watch?v=0vS0E9bBSL0

http://www.imdb.com/title/tt0209144/

Pos yo dijo...

Gerundio 2.0
Esa me gustó.

Zhandra dijo...

Un post profundo. La inmediatez versus el recuerdo. Acaso cuando se pierde la capacidad de recordar, se vive de las rutinas y menudencias del presente. Las preguntas que me asaltan son: ¿Se sentirá uno triste por no poder recordar si no se tiene la conciencia del no recordar? ¿Acaso el sentirnos mal por el no-recuerdo de alguien más es una reacción producto de nuestra capacidad para recordar? ¿El no-recuerdo es motivo de infelicidad real para quien lo padece, o sólo es impresión nuestra?
Complicado...
Saludos desde Caracas.

Leila Macor dijo...

Equinox, eliminé tu comentario anterior porque me pareció innecesariamente grosero hacia los demás comentaristas. Si quisieras opinar sobre lo que yo escribo y tu opinión fuera negativa, perfecto, escribe eso. Pero no tiene sentido arremeter con ataques personales -que son la falacia más inexcusable- hacia los demás comentaristas. Nadie tiene razón. Sólo se conversa. Saludos.

Equinox Fin de Semana dijo...

Ta bien, pero no me llamo Equinox, me llamo Felix Obes Fleurquin, si me di manija, son todos macanudos, los amo, tienen razon, el mundo les agradecerá sus valiosos aportes...aunque no vayan al cine, cariños Felix, saludos a tu padre
¿me la borras esta tambien?

Franco (fvidiella.com) dijo...

Doris, de Buscando a Nemo, vive en un presente continuo y parece bastante contenta...

Nacho Vairoleto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nacho Vairoleto dijo...

No sé si aterrador pero por lo menos llamativo el envejecer no sabiendo que los objetos, las coas, las personas todo cambia, pero tu memoria dice que no...
Desesperantes deben ser esos instanstes, si es qu existen, que uno toma conciencia que tu memoria se fugará de tus dedos, y rasguñas hasta olvidar porque te duelen las manos.

Equinox Fin de Semana dijo...

Mi padre tuvo alzheirmer durante 8 años y fue al principio horrible para el con menos de 70 años, en estado fisico sensacional, se veia que se desprogramaba, y se daba cuenta, mas adelante en lapsus en que volvia a recordar, me pedia que hiciera algo, que lo sacara de eso, fue feo feo.

alf dijo...

Los últimos comentarios me arruinan el mío, pero sí, buena metáfora... lo curioso es que somos los externos los que nos conflictuamos... como en el caso de la muerte.
Me parece que es entendible y hasta cierto punto, justo.
Para nuestros amados que viven con el alemán, me ha funcionado armarme de paciencia y de cariño; para el de los enciclopedistas, se me ocurre que pueden intentar la televisión(ughhh), donde muchos podremos verlos y admirarlos, o, esperar que sirvan de base para una serie gringa.

Jonathan Bermúdez Carvajal dijo...

Leila, qué bueno volver a leerte.