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13/1/10

La curiosa relación entre el sexo y las cucarachas

Soy un ser superior. Al menos superior a una cucaracha, eso no lo dudo. Soy más inteligente, más simpática y, según los patrones estéticos humanos, que por fortuna son los que nos rigen, más linda. Ella dirá otra cosa, pero reconozco que objetivamente es más ágil y rápida que yo. Su definición en el Diccionario de la Real Academia Española, sin embargo, no la distingue demasiado de mí: insecto ortóptero (eso no lo soy), nocturno y corredor (eso sí), de cuerpo deprimido (también), aplanado (quisiera que el mío fuera un poco más aplanado). Pero hay una diferencia fundamental: ella mide 3 cm y yo 164. En potencial de guerra, soy 54,66 veces más poderosa. Podría aplastarla con el pie, suponiendo que consiga acorralarla.


Ella, por su parte, tiene un arma eficaz para defenderse: no me tiene asco. Pero yo, como tengo un cerebro mayor en relación al tamaño de mi cuerpo y blablablá, desarrollo emociones típicas de los seres que funcionan con algo más que su instinto. Mi asco y su no-asco nos convierten entonces en enemigas en igualdad de condiciones. De nada me sirve saber que puedo pisarla, porque fisiológicamente soy incapaz de soportar su crujido bajo mi pie. La cucaracha lo sabe y anda por ahí tan tranquila, ensuciando con sus tres miserables centímetros toda mi casa, porque sabe que no voy a atacarla mientras ella cuente con el escudo protector de mi repugnancia.

En otras palabras, mi supremacía intelectual no sólo es insuficiente para combatirla, sino contraproducente.

No obstante, esta cucaracha es tan torpe –incluso en relación al coeficiente intelectual promedio de los insectos ortópteros– que, sin que yo haga nada, de golpe está patas arriba, agitando sus horrendas seis patas afiladas y peludas en el aire, que dejan a la vista una espeluznante panza de rayas transversales.

Pensamiento Uno: la sabiduría popular afirma que el cuerpo de estos bichos no ha evolucionado aún para desarrollar la maniobra de darse vuelta. Estoy a salvo.

Pensamiento Dos: Esto sigue siendo una guerra entre iguales. No puedo pisarla, no puedo moverla (¿y si en el intento la ayudo a incorporarse?) y no tengo insecticida.

Pensamiento Tres: Las cucarachas tienen más tiempo que nosotros en la Tierra, pero miren dónde están ellas y dónde estamos nosotros. Ellas pueblan el mundo, nosotros lo dominamos. En esta batalla, soy Odiseo contra el Cíclope. Sólo necesito un poco de astucia.

La conjunción de mis Pensamientos Uno, Dos y Tres me lleva a buscar productos tóxicos que matarían por ejemplo a una persona, por lo cual sin duda también liquidarían a una cucaracha. Le tiro medio litro de cloro (en Uruguay “aguajane”, en Argentina “lavandina”, en España “lejía”. Esta multiculturalidad lingüística conspira contra la fluidez del relato). Pues le tiro medio litro de cloro, decía, espero un rato y nada. Sigue agitando las patas. Estas coños de su madre realmente serán lo único que quede en la Tierra tras el cataclismo. Le echo entonces limpia pisos. Yo qué sé. Leo la etiqueta y veo que tiene dodecilbenceno-sulfonato de sodio, glutaraldehído y tensoactivo no iónico; eso no suena nada sano. Debe ser dañino. Espero media hora, pero ella sigue impávida, como si le hubiera rociado agua de rosas. Una persona habría muerto seguro, pero la cucaracha no; lo que llama la atención sobre la fragilidad humana. Así que caliento aceite en una cacerolita y se lo vierto, hirviendo. El chirrido que hace mi adversaria es una de las peores experiencias sonoras de mi vida. Pero venzo. La mato.

Tres días después, mi insecto ortóptero nocturno y ex-corredor sigue ahí, muerto en medio de la cocina. Estoy esperando que alguien venga a casa a sacarlo. El piso a su alrededor está de una pulcritud inédita y yo tengo la satisfacción de haber vivido el privilegio de dar la batalla, dominando una emoción (el asco) que juega en contra el instinto (la supervivencia). Porque en casos como éstos, así como con el sexo, la evolución conspira contra mí. No puedo tener sexo sin un estímulo emocional, así como tener una corteza cerebral desarrollada me impide enfrentarme a un insecto a todas luces más débil. Para matar cucarachas y para tener sexo, ser un primate superior es todo un estorbo.


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45 comentarios:

Anny dijo...

Interesante analogia. Para aclarar tu punto es que el hecho de ser seres pensantes, nos pone en terminos iguales a la hora de enfrentarnos a los ortopteros y nos pone dificil el asunto a la hora del sexo sin estimulo emocional, sin complicaciones, ni arrepentimiento post-acto? Bueno, creo que es un asunto de las mujeres, alguna vez me dijeron que las mujeres somos como la guitarra, si no la tocan, no suena. Será esa el punto?
Saludos, como siempre un gusto leerte!

La Tilde Perdida dijo...

Un relato del todo épico... Yo hubiera cogido la cucaracha con una escoba y un recogedor (no sé cómo les llaman por allí) y la hubiera tirado por la ventana.

[H] dijo...

Esta cienteficamente comprobado que las cucarachas resistaran la hecatombe atomica que esta por llegar y nosotros no !

http://fresqui.com/actualidad/otros/la-amenaza-nuclear-y-el-cambio-climatico-adelantan-la-hora-del-fin-del-mundo/-13532

Mario Salazar Lafosse dijo...

Yo la hubiera pisado, no me gusta ver sufrir a ningun animal, así sea un insecto que tuvo la mala suerte de ser desagradable al hombre, una pisada rápida y listo, luego como bien dicen usar el recogedor y la escoba y a la basura. Tampoco la dejaría con vida porque la casa se llena de ellas. Buena historia, muy amena. Una pregunta ¿qué diría Kafka de todo esto?

Allyn dijo...

Ame la relaciòn entre las cucarachas y el sexo... ser un ser superior es un estorbo.
Llevo un año viviendo sola y un día una cucaracha gigantesta estaba encima de la alacena... Le llamé a mi novio, patalie, me emberrinché y luego decidí que ninguna cucaracha tenía el poder de intimidarme... Con escoba en mano la saquè de mi casa!!!

sinkuenta dijo...

¡Qué curioso Leila! Mi último post era también acerca de estos repugnantes coleópteros... Un saludo

alf dijo...

¡Salve Oh Leila! Tú épica comparable a la de alguno de esos grecolatinos que alguien dijo que anduvieron por ahí.
Por otro lado... ¿cómo después de pensar-escribir sobre cucarachas, que, mención aparte, hasta que Machado no haga algo hermoso sobre ellas, no dejarán de ser horripilantes (y ahora que lo pienso va a estar harto difícil), cómo -decía yo-, puede pensar en sexo? ¡Y mire que muchos hombres de repente no tenemos tantos reparos!
Una más al canasto de las sorpresas.

A-nah! dijo...

Episodio similar el sábado con un chinche pero con insecticida. El chinche ganó mi sala porque en la locura paranoica eché insecticida como si no hubiera mañana y acto seguido tuve que huir al cuarto.
En la batalla el chinche perdió la vida, pero luego de este comentario vivirá en tu blog para siempre.

Mamíferos superiores... ¡ja!

Carolina dijo...

Hola Leila, sinceramente ameno tu relato, como siempre, normalmente me haces reir cuando te leo.
Es difícil admitir que en definitiva estos animalitos tan repugnantes sin duda resistirán el día final, sea cual sea la magnitud y el tipo de hecatombe que ocurra, resurgirán como el ave fénix.
Vivo en una casa de construcción antigua de manera que mi lucha con estos animalitos es casi diaria, a veces aparecen en pareja y yo si no tengo el insecticida a la mano las piso,tal como comentó Mario Salazar, sin duda que da asco pero no puedo permitir que se me escapen.
Me identifico contigo en tu expresión "No puedo tener sexo sin un estimulo emocional", sin duda creo que esta es una particularidad inherente a nosotras las mujeres.
Lo que no encontré y me vas a disculpar ya que te admiro mucho, es la relación entre una cosa y otra, como decimos en Venezuela: que tiene que ver el culo con las pestañas. Será que mi surrealismo es absolutamnete nulo.
Saludos y sigue escribiendo, eres fantástica.

Jaime Otero dijo...

Pobre criaturita (la cucaracha).

F. de P. dijo...

Ser pensante mujer. Vio que el hombre necesita unos estímulos más modestos. Incluso, puede terminar con la cucaracha si esta condesciende a ciertas formas culturalmente establecidas.

Elina dijo...

Quedate tranqui que la van a ir a buscar. Tarde o temprano sus amigas cucarachas se la llevan, te juro. No sé bien cómo se enteran del deceso, pero es obvio que son los deudos. Supongo que será para darle un funeral como la gente, porque las cucarachas también pueden ser gente. A veces.
Y quedate tranquila también, porque no te los cruzás. Cuando estás durmiendo creo que van. Igual que los reyes, y no estoy hablando de sexo (iba a decir magos, pero se imponía la misma precisión).
La cosa es que tú estás durmiendo y no te los cruzás. A los de la funeraria, digo. Y por suerte tampoco aquí se trata de sexo. Creo.
PS: maravilloso lo de F de P. Todavía me estoy riendo!

mundoantonio dijo...

No sé si ellas (las cucarachas)son mas inteligentes, audaces, superresistentes, extraterrestres, realmente no se que serán, pero el único insecto vivo encontrado en las tumbas faraónicas fueron un par de cucarachas. Saludos.

Mandorlino dijo...

Le tengo una fobia mortal a las cucarachas, ¿y pueden creer que esa terrible dolencia no tiene nombre científico?

Marcos dijo...

¡Guau!

Anónimo dijo...

Esto me hizo recordar tiempos pasados.... recuerdo que pase toda una noche tratando de vencer a un bicho de esos , cuando me mire en un espejo me vi con un desodorante en spray en la cintura , una escoba y un cuchillo . El caso es que no la venci, se me perdio y nunca mas la vi. Son invensiblessss!!!

..:: MAuro ::.. dijo...

ME fascinó de principio a fin, solo te faltó poner que las cucarachas también buscan el calor, es asi que se entuban en los circuitos eléctricos de las casas para sentir la tibieza de los cables, así que el corredor de un departamente podría estar abovedado de cucarachas mientras caminas por él, y uno sin darse cuenta. Por eso también es importante saber qeu ojos que no ven corazón que no siente, como el sexo infiel...

Juancho dijo...

Me encantó tu estilo, soy primo lector de tu blog y después de unas carcajadas, lo primero que hice fue recomendar tu link.

Sigue así.

Torreón,Coahuila MÉXICO
(eme e acento equis i ce y o)

vickajen dijo...

Genial... me he reído demasiado, creo que el asco que generan las cucarachas, coackroachs, scarafaggi (en italiano...) es universal. Y la risa me la produjo porque he estado en tu misma situación, la mia estuvo casi una semana esperando que alguien viniera a botarla...

MAGE dijo...

Uf! Absolutamente de acuerdo con todo el relato. Podría haberlo escrito yo (aunque no lo hubiera hecho tan bien, claro). Me produce exactamente lo mismo las malditas cucarachas.
Y también el sexo.
Un abrazo

Liseita dijo...

Leila, en mi experiencia el lavaplatos funciona bien como insecticida! Aunque comparto tu repulsión por esos polizones de nuestras casas, cotidianamente toca enfrentarlas: trópico y casas viejas no dejan mucho espacio para los escrúpulos!

Anónimo dijo...

Genial fill someone in on and this fill someone in on helped me alot in my college assignement. Thanks you seeking your information.

Vanyvalu dijo...

Me he reído mucho con tu relato y te entiendo, porque lo he vivido con sus ligeras variantes. Te paso el tip de que el detergente las mata.
Eso sí, lo del aceite caliente, auch! Mi curiosa ética personal indica que está bien echarles vinagre, detergente o perfume pero el aceite caliente es cosa mayor, jajajaja.
saludos desde México!

Opinódromo Paisa dijo...

Frecuentemente en mis escritos menciono a las cucarachas porque prácticamente son omnipresentes estos animalitos! Pero pocas veces leo sobre ellas. Sencillamente genial.

CrisTin dijo...

Genial, como siempre. Gracias!

omarvelz dijo...

Hola Leila

Hace poco terminé de leer tu libro y hoy por curiosidad googlee tu nombre y aparece esta joya de blog. Y el primer relato igual de ameno y jocoso que el libro y la analogía, de acuerdo o no, da para pensarla... por lo tanto... vas directa a mis feeds.

Saludos desde Guatemala

El quijote dijo...

yo a los que odio son los gusanos, las cucharachas (así suenan repitiendo cucaracha muchas) son hasta simpáticas. Me produjo un poco de dolor como describiste tan cruelmente la muerte del bicho, escribes muy bien

Arkadia dijo...

Marchó al espiedo de un tirón. Lindo texto.

paola dijo...

Hola, te regalo una poesia que te devuelva la esperanza

http://silenciopoesia.blogspot.com/2009/03/cucarachas-en-la-madrugada.html

Salú

estenoesminombre dijo...

Buenas tardes,
Permiso.
Hace dos días esperando en una esquina, lo que creí un escarabajo volante aterrizar en la calle, resultó ser una cucaracha. En un salto corto, desplegó sus alitas y subió a la vereda, pero se ve que no saben aterrizar bien, quedó panza arriba. Hasta aquí se sostiene la teoría de que si quedan patas para arriba... pero de pronto empujose con la carcaza que cubre sus alas, quedando sobre sus patas nuevamente.
No creo que falte mucho para que un ortóptero sin alas aprenda a rodar hasta quedar panza abajo.
Lo que sí, son muy sensibles a la luz y muy a su modo, aunque a nosotros nos parezcan un asco, son higiénicas.

El final es algo desgarrador y perturbador... habiéndolo comprendido e identificándome con esas palabras (comparto la idea del estimulo emocional), en algún punto se hace un tanto inevitable el sentirse al borde de la extinción...
(hasta que empiezo a ladrar, a moverme inquieto y a sacudir la cola loco de contento)

Saludos.

Digiletras dijo...

Hola Leila, es Luis Lacave, qué de años sin saber de tí! Me gusta tu blog, ya te leeré con tiempo, de paso te invito al mío. Espero que conserves la Antología de Nadie, la mía se extravió. Disfruté mucho este cuento, me alegra que sigas escribiendo, a pesar del título de tu blog. Un abrazo desde Tierra de Nadie, al pie de La Maternidad

Anónimo dijo...

¡¡Genial comparación entre el asco y el estímulo emocional para el sexo!!

Realmente el título del artículo tiene un gancho fenomenal... para las mujeres... porque me parece que en el caso de los hombres alcanza con su sola calentura...

lmg77 dijo...

No volviste a escribir con la misma intensidad...

la vale dijo...

Leila, ¡¿dónde estás?!

Leila Macor dijo...

Ojalá supiera!

Cristina.C dijo...

Me gusta, me gusta mucho.

(Y OBVIAMENTE no hablo de las cucarachas).

Pasaré más a menudo por tu blog :D

Mery Swanson dijo...

Y si armamos la LMMUCC (Liga Mundial de las Mujeres Unidas Contra las Cucarachas)????

Franco (fvidiella.com) dijo...

bueno, ya se bajó el último ciclista y pasaron unos días más de yapa para amoldarse.
Ahora queremos más posts (o al menos una buena excusa de por qué no estás publicando!)

Antonio Neto dijo...

Soy brasileño y estoy estudiando tu lengua española. Tu blog me ha dado la oportunidad de leer algo menos formal (se es como se dice ahí). Muy buenas palavras!

Anónimo dijo...

Me dio impresión pensar en el aceite caliente sobre la cucaracha. Creo que tendrias que haber utilizado tu supremacía intelectual para darte cuenta de que con una pisada hubiese sufrido menos. Más allá de tu asco, tendrias que haber tomado coraje.
Yo tambien le tengo terror a las cucarachas y las polillas esas gordas que bien podrian usar cinturón. Cada vez que veo una en presencia de mi novio grito y me desespero. Hoy entró una en la oficina y antes los gritos de una compañera cazé una revista y la mate en un acto de valentia memorable. Entonces pienso...si con mi novio al lado grito y con una compañera la mato sin más ... será que me considero inferior a el? ergo... de ahi que el esté sexualmente apatico ultimamente?

Unco Claraboya dijo...

Muy entretenido. Y muy largo rodeo para llegar a una confesión banal. Las escenas que describís son muy graciosas. Saludos,

UC

Gustavo dijo...

"Historias de cucarachas" "la cucaracha y la mujer" " cucarachofobia, miedo ancestral o miedo cultural. Es interesante leer tu relato literario bien logrado sobre encuentro cercano con ellas. Final trágico como todo final de cucaracha y su muerte casi siempre por asfixia, por aplastamiento, mutilación ...
Siempre me llamo la atención esa mezcla entre miedo, terror y asco que experimenta la mujer ante la presencia de ellas. Mi opinión sobre las cucarachas contemporáneas es que al igual que las mujeres de nuestro tiempo han perdido el miedo, me acuerdo que las cucarachas de antes al encender la luz de la cocina huían despavoridas y se ocultaban en cualquier rendija que encontraban en su rápida fuga últimamente me he encontrado muchas que a plena luz del día osadas, impertérritas no se si por hambre o por simple exibicionismo o buscando ... resumiendo no tengo nada contra las cucarachas eso si odio que invadan mi espacio. Felicito a toda mujer que haya perdido el miedo a las cucarachas y a la falsa supremacía masculina. Y si Leila hola. Dale, dale, dale palante con tu escritura y matando cuanta chiripa te estorbe.

Gustavo dijo...

"Historias de cucarachas" "la cucaracha y la mujer" " cucarachofobia, miedo ancestral o miedo cultural. Es interesante leer tu relato literario bien logrado sobre encuentro cercano con ellas. Final trágico como todo final de cucaracha y su muerte casi siempre por asfixia, por aplastamiento, mutilación ...
Siempre me llamo la atención esa mezcla entre miedo, terror y asco que experimenta la mujer ante la presencia de ellas. Mi opinión sobre las cucarachas contemporáneas es que al igual que las mujeres de nuestro tiempo han perdido el miedo, me acuerdo que las cucarachas de antes al encender la luz de la cocina huían despavoridas y se ocultaban en cualquier rendija que encontraban en su rápida fuga últimamente me he encontrado muchas que a plena luz del día osadas, impertérritas no se si por hambre o por simple exibicionismo o buscando ... resumiendo no tengo nada contra las cucarachas eso si odio que invadan mi espacio. Felicito a toda mujer que haya perdido el miedo a las cucarachas y a la falsa supremacía masculina. Y si Leila hola. Dale, dale, dale palante con tu escritura y matando cuanta chiripa te estorbe.

Pamela Rucinque dijo...

Me pregunto que diría green peace acerca de este relato? Me gustó la historia!

Victor2612 dijo...

Créeme, echarle aceite hirviendo a una cucaracha es mucho más desagradable que aplastarla (y mucho más trabajoso). Yo tengo un truco. Solamente tienes que dejar caer tu chola, chancleta, zapato, alpargata... sobre el pequeño monstruo, aproximadamente, a un metro y, listo, no sentirás ese desagradable crujido. A mí me funciona, espero que a ti también. Saludos.