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26/10/10

El Spa de la Mejor Mujer

Ahora que viene el verano, querida amiga, te enfrentas al clásico dilema: ¿Se puede contrarrestar celulitis con inteligencia? ¿Valen dos tetas caídas lo mismo que un IQ de más de 130? ¿Es el sentido del humor un contrapeso válido a tus 10 kilos de más? La respuesta a estas vitales preguntas ya las sabemos: NO. Por eso te proponemos una semana en nuestro delicioso Spa “Ser Mujer es una Poronga”, donde podrás armonizar tu mente con toda esa belleza que guardas muy dentro de ti, en algún recóndito lugar de tu inapetecible ser.

23/10/10

Niñas detenidas ante monstruo siniestro que asciende

La niña no subía, estaba paralizada delante de las escaleras mecánicas. Los escalones se desperezaban delante de ella como las vértebras de un monstruo que emergía lentamente de las profundidades. Cada escalón de ese zombi metálico tenía casi la mitad de su tamaño. Uno tras otro la aterraban y fascinaban. Luego alzaba la vista y veía llena de pavor la suma de oscuras vértebras que formaban ese siniestro listón plateado que subía para terminar en una montaña geométrica, indetenible, amenazante.

La vigilé un rato por las dudas –los padres no parecían estar cerca–, pero adiviné por su expresión atónita que no se iba a atrever a avanzar. Ella sabía que estaba a salvo mientras no diera un paso más. Podía estudiar al monstruo desde la seguridad de su quietud. Yo también. Los grandes pasaban a su lado y ágilmente subían un escalón, luego otro y zas, en un segundo estaban ascendiendo. La niña los miraba a ellos, al monstruo, a sus piececitos débilmente protegidos por sus guillerminas rojas floreadas. Vio con especial curiosidad el punto desde donde emergía la escalera, en la base; estudió el peine gigante que va escupiendo las vértebras una a una para que el bicho empiece a crecer y tomar forma. Miré junto a ella a las personas que subían y bajaban como si fuera tan simple. Realmente hacían que pareciera sencillo. Subían y bajaban y nosotras aquí, cada una en su propia escalera íntima, aterradas ante la idea de dar un paso que otros dan constantemente, mecánicamente. 

17/10/10

Soy una maldita sobreviviente, carajo


Hace unos años Carl Sagan, uno de mis más grandes amores no correspondidos, me sugirió en un libro que pensara qué habría sido de mi vida sin La Ciencia. Lo imaginé unos minutos. Sería un bicho peludo con dientes torcidos y olor en las patas. Pero, sobre todo, habría muerto ya seis veces. 

Muerte Uno: a los tres años tuve una bronconeumonía que seguramente es la responsable de mi sinusitis crónica posterior, que me ha granjeado ya dos operaciones. No recuerdo nada, no obstante, pero tal vez ahí comenzó mi amor por la medicina (como paciente). No haré trampa considerando las dos operaciones de sinusitis como muertes potenciales, pero el que quiera sumarlas, adelante.

3/9/10

Chile mínimo en cuatro tiempos

Harta cuña, po

En pendientes imperceptibles a los ojos, pero que mi cuerpo y su aguzado instinto de supervivencia percibían muy bien, los esquís se deslizaban como sobre aguacates*. Extraña metáfora, ya sé. Es que no conocía la nieve y lo más resbaloso que yo había conocido hasta entonces eran los aguacates. Después de los días uno y dos, ya había aprendido a frenar con bastante efectividad aunque sin un atisbo de elegancia, de lo cual dan fe mis adoloridas rodillas. Vamos, es imposible que esa postura se vea refinada en ninguna circunstancia. Hay que abrir las piernas de modo que las puntas delanteras de los esquís casi se toquen: es la posición de “cuña”. Luego me enseñaron a hacer giros, también en forma de cuña y en la misma inelegante postura. Y así, torpe y chueca, luché por mi vida. Nada de esquiar aún. Todo consistía en bajar frenando y poder contarlo. 

16/8/10

Blues del divorciado*


“Todo dia ela faz tudo sempre igual
Me sacode às seis horas da manhã
E sorri um sorriso pontual
e me beija com a boca de hortelã.”
Chico Buarque

"El ómnibus está lleno como todos los domingos a esta hora. Lo llenan las camperas, el olor a naftalina y el vaho de aliento colectivo que viaja con todos nosotros durante tres meses.

Es invierno hoy en Montevideo.

A mi lado tengo a un padre y un hijo. El niño no se llega a vislumbrar entre la bufanda y el gorro; el hombre, en cambio, muestra una barba de fin de semana y un par de ojeras sobre su sonrisa complaciente, garabateada en el rostro con descuido. “Cómo nos divertimos hoy”, dice el señor. “Sí”, acepta el niño con una voz tubular que emerge desde la bufanda. “Tomamos un helado”, insiste. “Sí, tomamos un helado”. “Fue divertido”, vuelve a decir el hombre, tratando de sacarle alguna efusividad a su hijo frío, aburrido. “Hasta sacamos un boleto gratis para el partido”, sigue. “Sí”, dice el niño, sin ánimo de contrariar. “¿Y qué más?”, pregunta el padre. “Nada más, papá”, termina el niño, tajante, sin un esbozo de sonrisa en sus ojos plomizos.


6/8/10

El precio de las dedicatorias

—Disculpe que no cerré los sobres, pero no tenía pega en mi casa, ¿no me darías un poco?— le pregunté a la encargada de la oficina de correos. Siempre mezclo el tuteo con el usteo. No sé hablar con un solo protocolo.

—¿Que si tengo un poco de qué cosa?—, me preguntó la mujer.

—De pega.

—¿Qué es “pega”?

—Pega, pega. Para pegar cosas. Cerrar sobres. Hacer que las cosas se peguen.

—¡Ah! Goma de pegar.

La miré con expresión de vaca con tránsito lento.

5/8/10

Entrevista en radio Sarandí

A quien pueda interesar, si interesare, copio aquí el link de una entrevista que me hicieron el martes 3 en radio Sarandí. Y que conste que siempre dije que yo era la primera impostora.
Saludos y hasta el próximo (ya muy cercano) post.
Entrevista en "Viva la Tarde", en Sarandí, con Juan Sader y Adela Dubra (clic aquí)

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24/7/10

El Gobernador de Plátanoalto


El Gobernador de Plátanoalto era muy enamoradizo. Yo era su secretaria, pero nunca se enamoró de mí porque yo no era su estilo. Soy delgada y mi mirada divaga, me tropiezo con las paredes y me hago zancadillas con mis propios pies. Al Señor Gobernador le gustaban gorditas y decididas, con los ojos como flechas. 

Plátanoalto era un Estado al sur de la República Confederada de Las Bananas. El Estado de Plátanoalto era importante porque allí se concentraba toda la producción agrícola del país y Las Bananas era un país agrícola. Producía plátanos, no bananas. El plátano era como una banana pero más grande y se comía frito. 

Ya nada de eso existe. Los plátanos no se producen más y de todos modos no hay nadie para comerlos. 


19/7/10

Ya salió "Nosotros los impostores"




Estoy feliz de contarles que mi segundo libro ya nació. Nosotros los impostores es una selección de textos de este blog, más algunas notas publicadas en Observa, más algo de material inédito, todo revisado y reordenado temáticamente. En este libro, como podrán imaginar los lectores de Escribir para qué, hablo de las pequeñas ridiculeces de la vida cotidiana y me burlo principalmente de mí (para regocijo de los que me odiaron por el libro anterior, Lamentablemente estamos bien). En fin, son textos cortos, de no ficción, la mayoría humorísticos, otros no, sobre todos nosotros, los impostores.


Nosotros los impostores ya está en librerías en Uruguay. Y en la eventualidad de que algún desorientado quiera comprarlo desde el exterior, podrá hacerlo a través de la Librería Argumento, especializada en la venta on line de libros uruguayos.

Y gracias por seguir aquí.

27/6/10

El hedonismo en Tres Cosas

Tengo ganas de hacer una disertación sobre el hedonismo y de cómo los embates de la sensatez se empeñan en desinflarlo con su implacable cordura. (El hedonismo es como un hermanito menor de la sensatez, voluntarioso pero caprichoso, que tiene que quedarse castigado en el cuartito, pataleando hasta que se le pase el berrinche). Pero no voy a hacer ninguna disertación. Solamente diré Tres Cosas:

Cosa 1: “Yo siempre digo que lo mejor que uno ha hecho en la vida es lo que la policía tiene registrado de sí, que el currículum perfecto es tu ficha policial”, escribe el español Enrique Vila Matas en su Dietario voluble, citando a Jorge Carrión. 


21/6/10

El Gran DT y la Incapacitada Formal



A la persona a la que nunca
le dedicaron un libro



El inmenso balón aerostático de fútbol parecía desafiar todas las leyes de la inercia cuando se movía de un lado a otro dibujando zetas y ángulos imposibles. Adriana lo había visto ascender desde el balcón y tuvo la mala idea de bajar a la calle a participar de la fiesta nacional que conmemoraba el aniversario de la victoria nacional en la III Conflagración Mundial de Equipos-Naciones.

El balón dominaba la noche, rodeado de palomas blancas y acompañado por una emotiva secuencia de fuegos artificiales.


10/6/10

El corrector y la mecanógrafa que no sabían escribir

Una vez tuve a dos personas subordinadas a mí, lo que se parece bastante a lo que se llama “ser jefe”, aunque todo eso fue más bien el desafortunado desenlace de una serie de coincidencias. Fue hace muchos años, en la era de la Mac Performa; cuando la forma más ágil de comunicarse era el fax, los celulares eran una excentricidad de los corredores de bolsa e internet una cosa de la Nasa que usaban algunos académicos no se sabía bien para qué.

Yo tenía 21 o 22 años, vivía en Caracas, iba a la Universidad y trabajaba en la Fundación Rómulo Betancourt. Éramos más o menos diez funcionarios normales y tres temidas archivólogas. Los trece nos sentíamos los paladines de la historia del siglo XX de nuestro país. Así mismo, tan rimbombante como suena. Nuestro trabajo consistía en preservar los manuscritos del endemoniadamente prolífico Rómulo Betancourt, ex padre de la democracia venezolana (Hugo Chávez le retiró el título) y ex ejemplo para el resto de Latinoamérica. Nos ocupábamos de organizar, analizar y publicar las cartas que Rómulo (todos lo tuteábamos) había escrito y recibido desde los años ‘20 hasta que murió en 1981. A veces aparecían en la Fundación historiadores gringos, europeos, asiáticos, más despistados que cucaracha en baile de gallina, buscando material para alguna tesis de doctorado sobre la temprana historia de la democracia venezolana; caramba, qué orgullo nos daba eso. Eran unos tipos silenciosos que se encerraban en el Archivo y no decían nunca qué es lo que querían exactamente, cosa que ponía de muy mal humor a las archivólogas.


17/5/10

Reuniones de tupper-sex

Por ahora les paso un link:

La venta de juguetes eróticos a domicilio llega a las latinoamericanas (AFP)

No puedo reproducir la nota aquí porque no soy clienta del lugar para el que trabajo. Lógico. Imagínense si no. Sería como morderse los dientes.


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11/5/10

¿Qué fue de los enciclopedistas?

Me gustaría saber qué ha pasado con las enciclopedias y los enciclopedistas. Eso por un lado. Por otro quisiera entender qué pasa en la mente de E., una linda mujer que debe tener 80 años o poco más, y que cada vez que me saluda en la residencia adonde voy a visitar a mi padre me pregunta lo mismo: “¿Vos sos la hija de Aldo?”. “Sí”, digo yo siempre. “Ah, ¡pero no venís nunca a ver a tu papá!”, me reclama, con toda razón, porque no me recuerda. Yo también me reclamaría. 


4/5/10

Dos años, una antología y cero respuestas

Hoy este blog cumple dos años, que en edad bloguera equivalen a 10 años humanos. Eso quiere decir que en un par de años blogueros más, "Escribir para qué" va a ser una buena moza postadolescente y pretenciosa, aunque –esperemos– habrá encontrado algo para decir y sabrá para qué lo dice. Pero como por ahora ni el blog ni yo conocemos The Ultimate Answer, celebramos nuestros dos añitos regalándoles una anodina antología de creatividad cartelera, que lamentablemente no tomó demasiado esfuerzo recopilar. Caveat emporium.

24/4/10

Exégesis de las maletas de cuatro ruedas

Análisis de las razones de la ausencia previa de las maletas de cuatro ruedas, estudio de las motivaciones de su tardía concepción y cuestionamientos paranoides sobre la creatividad humana


Según documentó el cronista tutsi José Luis Rodríguez, en su testimonio presencial “El Origen del Universo”, las maletas con dos ruedas datan de hace unos 30 años, específicamente de 1979, poco después de que China y Estados Unidos retomaran relaciones diplomáticas. No se trata de una coincidencia, puesto que de acuerdo a información de inteligencia obtenida gracias a la desclasificación reciente de archivos tanzanos, fue en respuesta a la consolidación de la era aerotransportada que la mafia de los diseñadores industriales decidió incorporar dos artilugios rodantes a las clásicas maletas de viaje (para facilitar la carga de efectos personales de entre 8 y 40 kilogramos Celsius). No obstante, no quedan registros fehacientes que permitan demostrar la tesis del presente trabajo, que se basa en la rebatible hipótesis de que la industria maletera “descuidó” a propósitum -en aquel entonces- colocar un segundo par de ruedas a las maletas porque previó la caída del mercado que acaecería 30 años después, es decir durante la actual crisis financiera global.


15/4/10

Blog o descontrol

Llevo tanto tiempo sin actualizar este blog –y sin escribir ninguna otra cosa, excepto tweets, status, emails y SMS–, que ya es ridículo pretender hacerlo sin explicar antes por qué estuve tan alejada. Por qué la desaparición, la nada, el abandono y la ignominia a los lectores y a mí misma. La gente –no diré multitudes, pero alguna gente– me escribía mails, tweets, posts en mi Facebook, preguntándome si estaba bien, estimulándome a seguir escribiendo. Algunos incluso lo hicieron agresivamente, como coaccionándome a escribir de una puta vez o “no respondían”, si bien nunca aclararon el contenido intimidatorio de sus amenazas. Hasta mi jefe me preguntó qué pasaba con el blog (lo que ahora me obliga a poner: he estado tan inmersa en mi trabajo que no he podido dedicarle tiempo).


13/1/10

La curiosa relación entre el sexo y las cucarachas

Soy un ser superior. Al menos superior a una cucaracha, eso no lo dudo. Soy más inteligente, más simpática y, según los patrones estéticos humanos, que por fortuna son los que nos rigen, más linda. Ella dirá otra cosa, pero reconozco que objetivamente es más ágil y rápida que yo. Su definición en el Diccionario de la Real Academia Española, sin embargo, no la distingue demasiado de mí: insecto ortóptero (eso no lo soy), nocturno y corredor (eso sí), de cuerpo deprimido (también), aplanado (quisiera que el mío fuera un poco más aplanado). Pero hay una diferencia fundamental: ella mide 3 cm y yo 164. En potencial de guerra, soy 54,66 veces más poderosa. Podría aplastarla con el pie, suponiendo que consiga acorralarla.