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26/6/09

El instinto de la prostitución

¿Por qué las mujeres siguen imaginando que casarse y tener hijos es el objetivo primario de sus vidas? ¿Qué les pasa? ¿Qué parte no han comprendido del último siglo? ¿Por qué esa perpetua letanía sobre los hombres y su supuesta ausencia? No hay hombres, no hay hombres, no hay hombres. Como si los hombres fueran un tubérculo misteriosamente descontinuado en el supermercado. Los que valen la pena están casados o son gays y los divorciados por algo lo serán. Eso dicen. Que no hay hombres. Con humor, tristeza, frustración y a veces con entusiasmo, como si el vínculo creado por sufrir de esa misma orfandad de machos las uniera desde un lugar muy profundo. No hay hombres. Lo repiten con el desánimo de un terrícola que tras varias décadas viajando en el espacio no ha hallado vida en ninguna parte. Necesitan hombres para poder casarse y tener hijos, ese es su problema: una mala jerarquización de las prioridades. Porque lógicamente es válido, hermoso y deseable tener familia, pero cuando ocurre como resultado del amor, no si es la meta demostrativa para la cual estas voraces caza-maridos buscan un padrote bien acomodado. El amor, para ellas, nunca es un fin en sí mismo, sino un medio para llegar al matrimonio y un vehículo para procrear. Un impulso primitivo –o el fulano reloj biológico– las compele a demostrar alguna cosa cumpliendo esos dos ritos. Sex & the City, por ejemplo. Es genial, pero igual: no hace sino transformar la misma retahíla de anhelos casamenteros en algo cool. Tengo 37 años, ahora estoy sin pareja y no tuve hijos. Esas tres frases dichas así, seguidas, ponen los pelos de punta a mis compañeras de género. Como si les dijera: “Tengo cáncer, me echaron del trabajo, mi familia acaba de morir en un accidente aéreo”. Me miran con una lástima colosal, concentrando toda la empatía del mundo en una piadosa expresión que parece decirme: “Ya vendrá, no pierdas la fe”. Así, con esa gratuita compasión, me adjudican la única desgracia universal femenina que suponen que una es capaz de padecer. ¿Por qué después de haber quemado corpiños en las hogueras feministas de los años 60, tantas mujeres aún siguen demandando lo mismo que esperaban hace cien, doscientos, quinientos años atrás? Un hombre rico que les solucione la vida. ¿Cómo es que aún son incapaces de desoír el instinto de la prostitución?

12/6/09

Internet es un cuero seco (remix)

“Venezuela es como un cuero seco: si la pisas por un lado, se te levanta por el otro”, decía Antonio Guzmán Blanco, presidente durante buena parte del siglo XIX, refiriéndose a las persistentes revueltas que debía sofocar. Los venezolanos crecimos recitando esa frase: a través de ella nos inocularon una especie de orgullo (ridículo, como cualquier orgullo) sobre nuestro supuesto, mítico espíritu rebelde. No somos fáciles de doblegar, era el mensaje. Si nos intentaban pisotear por un lado, nos filtrábamos desde los resquicios para alzarnos de nuevo, por el otro.

Pero no voy a hablar de Venezuela, sino de las propiedades del cuero.

Primero (primero sólo porque por algún lado hay que empezar) vino la prohibición de Irán de usar Facebook. En su campaña por la reelección, el enano siniestro de Ahmadinejad necesitó controlar ese reducto light de libertad de expresión. Días después tuvieron que autorizar Facebook de nuevo, si total comenzaron a circular datos sobre cómo acceder a la página de maneras tangenciales, así que la prohibición no sólo era impopular sino inútil.


5/6/09

La mafia en guerra contra un escritor

Por fin llegó "Gomorra" a Uruguay, la película de Matteo Garrone sobre la Camorra italiana, en base al libro del mismo título de Roberto Saviano. Densa, dura, sin ningún costumbrismo ni una pizca de humor. Rara vez un filme sobre la mafia no deifica el crimen. Copio aquí abajo un texto que publiqué en diciembre del año pasado en mi ex blog de Observa, sobre el escritor italiano.

Fuera de Italia no se conoce demasiado el drama de este escritor de 29 años sobre el que pende una amenaza de muerte. La Camorra (la mafia napolitana) ha asegurado que Roberto Saviano no cumpliría los 30. Piensan matarlo, según confesó un mafioso “arrepentido” a la policía a mediados de octubre de 2008. Coincidiendo con esta revelación –que no sorprendió a nadie–, Saviano dijo que abandonaría el país por un tiempo, cosa a la que antes se negaba porque su huida significa un triunfo para el crimen organizado. ¿Pero qué va a hacer un joven artista contra el motor económico de Italia? La mafia, sumando sus cuatro grandes clanes, cerró el año con ingresos de 130.000 millones de euros, lo que representa el 6% del PBI italiano.