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7/8/09

Super-objetivados y guanabís

Un dramaturgo ruso muy conocido, Constantin Stanislavski (juro que es conocido), en su libro dedicado a entrenar actores, definió lo que consideraba el “super-objetivo”: una meta única, que atraviesa el sentido de todas las acciones de una persona. La intención de Stanislavski era que los actores descubrieran el super-objetivo de sus personajes para poder representarlos.

Por ejemplo, el super-objetivo del escritor Paul Auster es desentrañar las trampas que nos hace el azar. El de, qué sé yo, Madame Curie, era descubrir para qué demonios servía el radio que había descubierto. El de Einstein, lo mismo pero con la relatividad. El de Umberto Eco, complicarle la vida a los estudiantes con interesantísimas teorías literarias que nadie entiende. El de Henry Ford, optimizar el tiempo de sus obreros para producir más y más barato. El de Marx, que no existiera gente como Ford. Y yéndonos a otro plano de la realidad, el super-objetivo del Conde de Montecristo era vengarse y el del Quijote, desfacer entuertos.


Del otro lado del mundo, los estadounidenses tienen una graciosa expresión: “wannabe”, contracción de “want to be”, es decir “querer ser”. Un wannabe (pronúnciese guanabí) es un tipo que le dedica la vida a una meta, generalmente la fama, sin alcanzarla. Por ejemplo se usa cuando, en una fiesta de pongamos Elton John, se anuncia que asistieron tantas estrellas y una multitud de wannabes: son esos eternos estudiantes de teatro y música que se mudaron a Los Angeles en pos del sueño hollywoodense.

Los wannabes son por definición perdedores, según la retórica estadounidense del winner y el loser. Su problema es que se plantean metas estáticas, como “la fama”, “el dinero”, “el poder” o “un ascenso”; mientras el objetivo de los super-objetivados se manifiesta con un verbo, o sea con una acción: desentrañar, descubrir, optimizar, merecer un ascenso. Y ahí radica la diferencia: es más probable que un super-objetivado alcance su meta a que lo haga un guanabí, porque mientras el primero actúa, el segundo sueña.

Pero a pesar de esta diferencia, la ambición de los dos es la misma. Y la clave, pienso, no está en juzgar si su meta es trabajar por la paz mundial o casarse en un altar, no importa si su objetivo es sublime o banal y, tampoco, si el ambicioso es un verdadero super-objetivado o un mero guanabí sin perspectivas. La clave está, decía, en saber usar el insólito poder que da descubrir la intención vital que atraviesa a un super-objetivado o a un guanabí. Así podemos intuir qué cosas está dispuesto a sacrificar y cuáles no, pero sobre todo cómo no molestarlo. Y cómo evitar que nos moleste. Que son la misma cosa, porque desde el momento en que vivimos en hacinamiento, las relaciones humanas son el constante, y muchas veces frustrado, esfuerzo de molestarnos mutuamente lo menos posible.

22 comentarios:

Anónimo dijo...

Oops, no quisiera estar en la piel de esa guanabi molestoso...Yo tmb tengo una taxonomia de traer por casa, y los llamo los manontropos. Algun dia te contare. By the way, perdi la password de mi blog y la cosa se me est[a poniendo fea. Saludos
Jaime

La Tilde Perdida dijo...

En España sí es muy conocido el método Stanislavsky, que siguen los actores, poníendose en la piel del personaje para así interpretarlo mejor. Pero hay quien consigue su meta y quien se queda en un quisiera ser. Es cuestión de talento.

Angry Girl dijo...

no tengo idea de cual es mi super objetivado, y nunca se me habia ocurrido tener en cuenta algo asi para relacioanrme con alguien

yosoylamorocha dijo...

Hola Leila, hay una opciòn peor todavìa: quien no està super-objetivado, y no es guanabí. Este último, al menos tiene sueños. Lo peor de todo, para mí, es no tener objetivos...ni sueños. O sea, la zanahoria para perseguir y dar motivo a nuestra existencia. Eso sì que es aburrido, yermo y angustiante. Saludos. Morocha

Lais Castro dijo...

Si Leila, sin duda Stanislawski es muy conocido, al meno para los interesados por el teatro. Hace parte del aprendisaje del actor estudiar este maestro del teatro naturalista. Saludos.

choco Nocturno dijo...

Yo sólo quisiera comentar que prefiero la pronunciacion huanabí que guanabí.

choco Nocturno dijo...

Tal vez debí decir que prefiero huanabí A guanabí...

Parece que, al final, soy un huanabí literario.

alf dijo...

¿Cómo no escribiste este artículo hace... 35 años?
Estoy de acuerdo con Yosoylamorocha, pero me parece que además circulamos entre esos (y otros extremos), con alegría sin igual y sin pendiente alguno.

A-nah! dijo...

Damn Leila... ahora no sólo necesito un objetivo, cosa que ya estaba compleja, sino un súper objetivo.

Este finde se perfila denso :-/

Odiseo en Puebla dijo...

Estoy a medias de acuerdo con la Morocha. No es que existan los No Super-Objetivados (parece nombre de superhéroe), sino que en ocasiones esto de la Super-objetivación llega como por iluminación. Digo, a los quince años Einstein no anhelaba descubrir la relatividad, sino que decidió dedicarse a estudiar los fenómenos físicos con pasión. Lo triste es que en ocasiones, pareciera que no llega la inspiración, o pensamos que nuestro super-objetivo es algo fútil.

Y, por cierto, sí es conocido Stanislawsky, aunque sólo sea por su método actoral. ¿Qué pasó, Leila?, un voto de confianza a tus lectores.

joselo dijo...

Te escribo sobre el post anterior porque la semana pasada todavía aparecía con 13. La semana que viene y la otra, voy a viajar por PLUNA. Atendiendo a tu artículo le pedí a la compañía que ponga un piloto francés; de ser posible, Antoine de Saint Exupery. Después te cuento. O no.

Arkadia dijo...

Yo lo estudié (a Stanislavsky) para entrar en la EMAD. Je perdí la prueba.

Buen texto,
un abrazo.

Paula y Manuel dijo...

Buenas... muy buen blog! Felicitaciones!!!

Te invito a que visites nuestro blog y que luego consideres darnos tu voto en la sección SOLIDARIOS.
Damos de comer a los jóvenes que viven en la calle y el premio redundaría en beneficio de ellos.
Gracias por tu valioso tiempo!!!

Paula y Manuel
www.elmacarronsolidario.blogspot.com

Aimed dijo...

Buen tema. Pues sucede que desde que tenia 7 u 8 años, tuve muy claro el super objetivo, y con la ayuda de mi Dios, pude conseguir lo que quise y crei necesitar. Ahora ya no quiero tener mas objetivos asi especificos. Me rehuso a seguir estudiando, no se maestrias, etc. Me gusta la paz del diario vivir. Eso en que me convierte ? mmmmmm

Gustavo A. Ponce dijo...

Conozco a más de algún guanabí-guanabí: aquellos que aspiran a aspirar algo.

F. de P. dijo...

¿Tienen alguna relación los nombrados con los wallabees? ¿Es el salto constante de éstos una metáfora del querer volar superobjetivadamente y no poder hacerlo?
"Jesús es verbo, no sustantivo", como dijo Roberto Carlos

Liseita dijo...

Hola Leila! Me dejas pensando. Me gusta la diferencia entre los tipos de motivación que planteas. Ya algún comentarista previo habló de quienes quizás carezcan de motivación alguna, que pasan el día el día, sin siquiera plantearse alguna cosa. Simplemente disfrutando. Animal laborans diría Hannah Arendt en La Condición Humana. Aunque ahora que lo pienso, los "guanabis" también podrían caer en esta categoría. Besos!

La Tilde Perdida dijo...

¿Qué ha pasado esta semana, Leila, que no has escrito? Bueno, supongo que serán vacaciones, pero se echa de menos. Un saludo.

Leila Macor dijo...

sí, supongo que debo una explicación. Es fácil: me atrasé!
Igual no creo que siga con el compromiso de los viernes, aunque mantenga la frecuencia. Beso!

Franco V. dijo...

Me dejaste pensando, y de ahí salió este este post.

Besos

Mary White dijo...

Fabuloso. LO pienso y escribo en mi blog. Qué buena entrada, Leila. Te sigo desde España (siempre en silencio. Bueno... casi).

Luis dijo...

HERNANDO SALGUERO FLÓREZ PERIODISTA COLOMBIANO

!Qué bien: los artículos, correctamente escritos; los temas, escogidos con delicadeza;la adjetivación, respetuosa! En cuanto a que los abuelos, como yo por ejemplo,no sepamos manejar la Internet, quizá se caiga en el error de usar en este artículo muchos sustantivos, adjetivos y verbos abstractos, quiero decir, indefinidos o inespecíficos incluídos dentro de las nominalizaciones. Pero esa manera de escribir forma parte de la joven vida emocional de quien concibió el jocoso artículo. La juventud en todas las edades se ha creído con el derecho de asumir que saben mas que sus progenitores. Por lo demás, está muy bien. Felicitaciones.