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24/7/09

Elogio de la onicofagia

Conozco personas que se lamentan porque su gran vicio es comerse las uñas. Dicen que no sólo el gesto es horrible, sino que además el resultado es de lo más antiestético: uñas corroídas, que llegan a la raíz, con cutículas que parecen cáscaras resecas de naranja. ¿Y eso es todo?, digo yo. ¿Acaba allí la tragedia? ¡Ojalá tuviera yo un vicio tan sano como ese!

Con esta adicción, que tiene el petulante nombre de onicofagia, el único que sufre es el observador y eso si es quisquilloso. En cuanto al onicófago, la verdad podría encerrarse en su casa a engullirse los dedos si quiere, que así no molestará a nadie con tan fea visión y no sufrirá más que por el desencanto de sí mismo por su poca voluntad; lo que lo llevará a lidiar con algún problemita de autoestima por no superar una conducta que, por demás, tiene causas psicoanalizables y ninguna consecuencia. Vamos, ¿qué daño hace? Una caja de cigarrillos es más nefasta que veinte años de automutilación uñosa.


Sí, mi saña, como cualquier saña, se debe a que los envidio. Me encantaría que, ante un ataque de ansiedad, mi rostro se frunciera concentrado en el ataque enajenado contra una uña, que mi aspecto pareciera el de una ardilla frenética que roe nueces como una demente, que mis uñas tuvieran un milímetro de largo y mis cutículas llegaran hasta los nudillos, sangrantes y llenas de costras que jamás cicatricen de tanto insistir sobre ellas.

Porque aunque los comedores de uñas sean así, impresentables, tienen una ventaja: cuando están nerviosos por el trabajo, un viaje, un problema, una expectativa, una ausencia, ¿qué hacen? ¿fuman, beben, comen, consumen sustancias por las que el cuerpo luego les pasará una factura impagable? No. En lugar de eso arremeten contra sus dedos, la cabeza gacha en su afanosa tarea mientras miran hacia arriba vigilando que nadie los vea. Y cuando creen que uno no los ve, clac, suena la dentellada que se lleva un buen trozo de materia corporal. Ciertamente, no es lindo.

Pero mientras ellos se quejan por su inelegante modo de descargar la ansiedad, mis pulmones se llenan de nicotina, mi hígado de alcohol, mi sangre de colesterol, sodio y toxinas, mis músculos de grasa y, entretanto, mi depósito de neuronas va mermando estrepitosamente hasta dejarme con tres recuerdos inconexos. Que se vayan al demonio los come-uñas con su preocupación estética.

20 comentarios:

karo e.j dijo...

Pues tienes razón con lo respecta a que al estar en ansiedad solo se muerden las uñas.. pero a mi me causa un poco de repulsión ver las manos de los 'come-uñas'..

Anny dijo...

Me comia las uñas de niña, y nunca me han podido crecer, ni aunque me ponga formalina con ajo! Y confieso algo, en mi caso, me mordia las uñas pero nunca me "las comía"o sea no las engullía. Creo que los que las engullen pueden con el tiempo, sufrir de formacion de piedras o adherencias con los sedimentos de las uñas. Pero tienes mucha razón que en el caso de los Onicófagos, de entre los males, el mejor.

tabi dijo...

¡ahhh! que razón tienes, mis manías son muuucho peores... total por comerse las uñas nadie se ha muerto... (que yo sepa)

Aimed dijo...

Lo bueno es que escribes en primera persona solo por simplificar la redaccion,,, si no ya estariamos todos imaginandote como "de una ardilla frenética que roe nueces como una demente" , jejeje

De mi parte, confieso, en ocasiones si me encuentro usando mi boca de cortauñas, consuelo de que no morire por ello ...lo que es mas frecuente ver que lo hagan,, que en mi caso no me causa repulsion, mas bien me desesperaaaaaaa!!!!

jimeneydas dijo...

Pues disiento en eso de que las uñas sean inocuas. La mejor prueba es que en todas los cuentos de hadas las brujas malvadas usan uñas en sus pócimas, jeje. La verdad es que se ha encontrado que en la queratina que forma las uñas se concentran sustancias nocivas, como metales pesados y otras toxinas, además de trazas de cianuro.

A-nah! dijo...

Jajajajajajajaja... y no sé como sea por allá en Montevideo, pero yo estoy convencida de que esta tiene que ser la ciudad con más comeuñas del mundo.

Me dan tanto asquito y me ponen tan nerviosa que debo recurrir al cigarro, el alcohol y los somníferos.

¡Pinches comeuñas!

Odiseo en Puebla dijo...

No lo sé. Quizá con el paso del tiempo los onicófagos se van acostumbrando al sabor de sus uñas, pero también al de sus dedos. ¿Y qué pasa si, un buen día, uno de ellos termina arrancándose el dedo por puros nervios? ¿Se seguirá con el resto? ¿Su mano se volverá un muñón? Es una filia algo arriesgada, pero quizá no derive en esa cambio radical en unos cuantos decenios...

La Tilde Perdida dijo...

¿Y de verdad crees que los come-unñas sólo tienen ese vicio? También beberán, comerán grasa...

LuKiA dijo...

¿No son todos los vicios malos?
A final lo que hacen es tapar un problema: nuestra incapacidad para manejar la ansiedad, el estrés, los nervios.

Soy comeuñas desde pequeña, una amiga dice que no puedo estar sin algo en la boca -suena feo, lo sé- y que por eso que tengo fijación oral. Supongo que es desagradable para algunos verme morder verme morder las uñas. He intentado de todo: barniz con ajo, uñas postizas, sábila, tratamientos especiales para que crezcan, nada. Me causa ansidad no poder dejar de hacerlo cuando estoy estresada. ¿Habrá algún grupo de auto-ayuda, algo así como ComeUñasAnónimos? JAJA
Saludos.

Angry Girl dijo...

no creo nadie sufra solo de onicofagia, eso siempre va acompañado de cualquier otro vicio

adema si la cosa es muy viciosa no solo es antiestetica, se pone dolorsa, los calllitos de los dedos arden, y no creas, a los que se les va al extremo si es da pena mostrar sus dedos, puede ser perjudicial a la hora de engancharse a otro.

silvitus dijo...

guácala! si! además perjudica el esmalte de los dientes!! hay unas plaquitas que te hace el dentista (placa de onicofagia); lo que hace esta plaquita transparente es que al morder tus dientes quedan a una distancia entre ellos que no te permite cerrarlos y morderte! para aquellos que les preocupa! claro, que si se desesperan, seguro tiran todo al carajo!

Daniela dijo...

Bastante agresivo, pero no te olvides que comerte las uñas no impide que sientas la necesidad de fumar, de beber, o de comer. Una cosa no quita la otra!

Franco V. dijo...

Leila,
Yo creo que te comés las uñas porque te enteraste que desde ahora soy competencia bloguera!

(esto se llama autobombo!)

Me encantaría tu opinión querida.
http://vidiellatieneblog.wordpress.com/

Julia dijo...

No, no, no!

Ser pareja de alguien que fuma, toma, se infla a grasas saturadas, etc.etc.etc debe ser de terror, pero ser pareja de uno que se come las uñas también tiene sus desventajas:

1. muchas veces, los besos vienen con con gusto raro. Los esmaltes con gusto feo le arruinan en día al otro, el que se come las uñas sigue como si nada.

2. las caricias son como una lija. Años y años de mutilar los deditos tiene su precio, te lo aseguro.

3. se enferman de enfermedades extrañas, a cada rato, especialmente al estómago.

4. son incapaces de abrir un sobre, un paquete de galletitas, separar dos hojas, despegar un autoadhesivo, etc. sin mutilar el artefacto o pedir ayuda.

5. la huella digital se extiende indefinidamente alrededor del dedo, dejando perplejos a los funcionarios de DNIC.

6. los dedos les sangran, les duelen, se les rajan, el frío los revienta, el calor, el detergente, el agua de mar, el agua de la piscina, los guantes de goma, los guantes de lana, la tela polar, la manija del auto. La vida es una sucesión de torturitas para el onicofágico aplicado.

Mirá, seguiría diciéndote cosas horribles, pero me puse un poco nerviosa. Mejor me voy a fumar un pucho al balcón.

George dijo...

mi nombre es george y soy onicófago...

Leila Macor dijo...

muy bien, george. Así se empieza

Cy dijo...

Pase lo que pase un tema de discusión no debería ser pretexto para mandar al demonio a persona alguna, yo digo. Y con tantas toxinas y maleficios a tu cuerpo habrás de preocuparte ya que al menos lo has admitido.

Salud! (por cualquier cosa...)

alf dijo...

"...el desencanto de sí mismo por su falta de voluntad" Screeeeecht (onomatopeya por un rechinido de llantas)

Digiletras dijo...

El término onicofagia no es correcto, ya que la uña no se traga, se arranca con los dientes y luego se escupe. No es una nada agradable de ver, pero tiene su placer la cosa, créanme.

Anónimo dijo...

necesidad de comprobar:)