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17/4/09

Diálogos de pareja

Saben cuáles son. Esos en los que uno no entiende de qué demonios se está hablando. Esos diálogos que uno tiene con su pareja cuando la relación está llegando a su fin o cuando se está ante una situación muy seria que cambiará las reglas del juego y establecerá nuevos parámetros de convivencia. Yo nunca entiendo nada.

El problema es que se usan demasiadas metáforas. Y no sé a ustedes, pero a mí nunca me explican cuál es la metáfora, a qué remite, dónde se ancla. Encima son momentos demasiado serios para arruinarlos con una pregunta tan prosaica como “¿A qué te refieres con que 'la estantería está abombada', qué representa esa estantería en tu imago mundi?”. Así que prefiero seguir adelante, a ver si en algún momento se me devela el misterio. “Ah, está abombada… ¿muy muy abombada?”, pregunto, tratando de desentrañar qué tiene que ver eso conmigo. “¿Por el peso o por la humedad?”. Lo increíble es que él piensa que yo sé de qué estamos hablando. Me mira con cariño y responde con fastidiada condescendencia: “Mi amor, sabes bien que no es por la humedad”. En estas misteriosas conversaciones he llegado a comprometerme a cosas honestamente fantásticas, por ejemplo a comportarme como una reluciente biblioteca nueva, para que me sigan queriendo. Debe ser por eso que luego me dicen que no cumplo mis promesas.


Cuando tenía 20 años comencé a salir con un chico, un poeta mayor que yo que me había deslumbrado. Después de varios encuentros, me dijo con solemnidad: “El problema es que tengo relaciones atávicas que no puedo eludir”. Ah. Jamás había escuchado esa palabra, “atávicas”. Pero era joven y tonta y me dio vergüenza preguntarle su significado; decidí que lo averiguaría luego en el diccionario. Así que le hice preguntas muy vagas que le hicieron suponer que había entendido lo que me dijo.

–¿Y esas relaciones atávicas afectan tu vida privada?–, pregunté.
–Son mi vida privada.
–¿Y te molestan?
–No, pero están ahí y tienes que saberlo, debo serte sincero.
–¿Y por qué son atávicas?–, insistí.
–Porque sí, es una institución que se te impone.

Una institución. Mmm. Fue imposible desentrañar el enigma. Terminé diciéndole que no me importaban sus atavismos, lo que aparentemente lo puso muy feliz. Cuando busqué la palabra en el diccionario al llegar a casa, descubrí que todo consistía en que el tipo tenía una novia y que yo había aceptado tranquilamente ser la segunda. Desde entonces odio la palabra “atávico” y todas sus ramificaciones*.

Un amigo me contó una conversación más delirante aún. Su esposa le dijo que sentía que el churrasco estaba demasiado cocido. Él adivinó por el tono que la mujer no hablaba del churrasco que tenía en el plato, sino de algo insondable vinculado a su relación de pareja que, por algún motivo, le sabía a chancleta. “Quiero sentir el olor del verdadero churrasco, de un churrasco más mío, ¿captás?”, decía ella. Mi amigo no captaba nada, por supuesto, pero igual le preguntó: “¿Es que ya no te gusta cómo huele?”

–No, no es eso, es que a veces me canso de comer el mismo churrasco, quiero otro.

–Y ese otro churrasco… ¿es más jugoso?–, siguió él, presintiendo que la esposa le estaba confesando que tenía un amante. Pero no lo confirmó nunca: lo humillaba tanto reconocer que no había comprendido un rábano de todo aquel diálogo que prefirió la incertidumbre.

Por eso cuando uno le pregunta a alguien que acaba de romper con su pareja: “¿Por qué se separaron?”, la respuesta invariablemente será: “Es muy complejo”. Claro, ninguno de los dos entendió nada. Eso es la complejidad, siempre. Exceso de metáforas, pura incomprensión.

*atavismo. m. Tendencia a mantener formas de vida, costumbres, etc., arcaicas. (O sea tener una novia como hábito desde hace muchos años).

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35 comentarios:

Tute dijo...

Un amigo le dijo, con sutileza, a su novia "Pájaro que no come en su nido busca comida en otro nido". ¿Por qué hacemos esas cosas?

Muy bueno, Leila.

Jorge Ojeda dijo...

A qué te refieres? Puedes elaborar un poco más el tema? Podrías ser un poco más explícita?

Ha pasado, muchas veces, así somos, así nos entendemos. Babel existe.

Anónimo dijo...

Me quedé con ganas de saber más sobre el churrasco del hombre...

sería vegana la mujer?

Ignacio dijo...

Si hubiera sido chorizo lo habría entendido mejor...

Aimed dijo...

Gracias por instruirme en la nueva palabra, "atávica", aunque de principio me sono a otra cosa muy diferente, jajaja..

Hoy no me pusiste a pensar, pero me rei... es increible, pero tienes razon.
Con un español con vocabulario tan extenso y otro poco que de por si nos gusta complicarnos ....... Saludos ....

Fabrizio Macor dijo...

Es que cuando falta sal uno puede echar un poco más de pimienta.

La Tilde Perdida dijo...

Creo que todos intentamos usar metáforas para dejar al otro, porque si no utilizaríamos palabras muy duras, aunque hay quien no tiene reparos en decir las cosas directamente.

Una amiga conoció a un chico, pasaron la noche charlando y cuando se despidieron él le pidió el número de teléfono y ella le contestó: "no te preocupes, el destino nos volverá a reencontrar" (no hacían falta números de teléfono).

Anny dijo...

Has dado en el clavo, con estos ejemplos de una situación común y silvestre (no corriente) en las relaciones de pareja, y me atrevería a decir, que se dá mas en nuestras culturas latinoamericanas, quizás por la riqueza de nuestro idioma,que siendo el mismo, puede tener tantos significados!
La del churrasco, estuvo buenísima! Te puedo decir que aca en mi terruño, hay muchas de estas "metáforas" "atávicas" que son parte del lenguaje de parejas felices y no muy felices, utilizados a manera de advertencia sarcástica sobre una situacion, para muestra algunos botones:
La esposa que demanda atención dice a su pareja:-Estas calentando el café y otro se lo toma.
Y el podria contestar:- Lo que es del perro, no se lo come el gato-.
Y ella le reitera:-El que tiene tienda, que la atienda y si no que la venda!.
El dice: - Le estas buscando el pelo negro, al gato blanco de 5 patas!.
Y asi...se enfrascan en un debateo abierto de metaforas, que no tiene fin...Finalmente podria decir Aguanta callada! Querias ser reina? Sube a tu trono y tira besitos!
Saludos!

Nirazid dijo...

Hace unos días una de mis amigas nos contaba lo que estaba sintiendo por un "pretendiente" al que le había dicho sólo veía como amigo,y a quien inmediatamente después empezó a extrañar como si se hubiese marchado para siempre, o al menos eso fue lo que pudimos entenderle, porque de cada idea que comenzaba a expresar eran tres o cuatro metáforas y expresiones retorcidas las que comenzaba a explicarnos, como si hablar de lo que sentía fuese incluso más complejo de lo que pasaba por su cabeza y le agobiaba el corazón. Uno de mis profesores nos decía siempre (casi en cada clase, como maravillado por lo que el estudio de la lengua le producía) que "el lenguaje es terrible"...quizás es muy acertada su opinión, aunque más difícil es a veces expresar lo que nos estremece emocionalmente...a menos que sea con esos poemas extraños e impublicables que a veces nos hacen escribir....

Odiseo en Puebla dijo...

Ah, sí, esos diálogos de pareja son difíciles, porque uno intuye a qué se refiere el otro, pero le entra miedo de confirmar esa sospecha. Pero siempre es mejor esos diálogos metafóricos que el silencio.

El domingo pasado mi relación terminó. Ella se encerró desde diciembre en un mutismo del cual sólo podía arrancar un "hola", un "muy bien, gracias" y nada más. Me esmeré para demostrarle que podía decirme cualquier cosa, incluso que ya no quisiera salir conmigo... Pero el silencio se impuso hasta hace unos días, y ese silencio me sigue torturando. Qué daría por esos diálogos "sin sentido": harían mi duelo más llevadero.

alf dijo...

Es lo mismo que el "no eres tú, soy yo" ¿No se trata de no querer lastimar al otro? o ¿de ocultar nuestra cobardía?. Hay muchas formas de "iniciar las rupturas que no tenemos el valor de iniciar", por eso es tan difícil llamarle a las cosas por su nombre. En descargo habría que decir que la asertividad es más difícil entre más tarde empezamos a practicarla.
El corazón se hace como muegano y la pirinola cae en "todos pierden".

Irene_laquenoaprende dijo...

Me identiqué con tu historia con el poeta (jajaja). Me ocurrió algo parecido. Yo creo que con los poetas es peor porque son los que más están en contacto con las metáforas. Tener una conversación con ellos es como volver al liceo y tener que analizar esas obras literarias que te partían la cabeza.

Federico Gauffin dijo...

Calentar la pava, tirar la chancleta, dormir cucharita...
Si uno se pone a pensar, todo se relaciona, ¿no? El problema es cuando se ponen en originales. Ahí es cuando ya no se entiende nada.

Citizen of the world dijo...

Ah bueno, ahora si veo la diferencia. Con mis novios de adolescente siempre me comuniqué de esa forma que nadie, ni él ni yo ni otros entendían pero aparentaban entender (así como con el Sr. Bertolt Brecht :), pero yo lograba romper con la relación sin herir a nadie, usando eso: metáforas, poesía, y eso porque como que le sonaban bonitas y comprensibles :)
Ahora lo que ha cambiado es que con mi esposo me comunico claro y raspa'o. He ahí el éxito de la relación. Por eso el cuento de "confianza y honestidad", que aunque muy trillado, es cierto, al menos en mi caso.
Y otra cosa Leila, yo salí corriendo a buscar "atávico" y "atavismo" y todavía no entiendo cómo es que significa eso que tu dices. Yo entendí otra cosa: http://en.wikipedia.org/wiki/Atavism#Cultural_references_to_atavism

Saludos de una venezolana en Estonia,

María

Leila Macor dijo...

Gracias, Tute. Supongo que lo hacemos por lo que dicen la Tilde Perdida y Alf. Lo del chorizo en efecto habría sido más claro, como sugiere Ignacio. Aunque un poco prosaico en el rebuscado lenguaje parejil.
Annie, me gustó el diálogo del café. Y Odiseo: lo siento! Pero créeme que es mejor el silencio a partirse la cabeza durante 20 años pensando qué fue lo que te quisieron decir.
Por último, “Citizen of the world”: me hiciste agregar el significado de “atavismo” al final de la nota, como para ahorrarle el trabajo a los siguientes y refrescarme la memoria a mí. No me preguntes cómo fue que llegué a esa conclusión tras leer un significado tan rimbombante, porque en efecto está tirado de los pelos. No todas las metáforas son grandes hallazgos…
Saludos!

pd. ¿Qué corno hace una venezolana en Estonia?

Anónimo dijo...

Querida Leila:

Que bárbara!, eres fantástica. como me he reído con tu escrito. "churrasco más mojado", "sabor a chancleta"; eres muy creativa. Te descubrí ahora pero créeme, leeré todos tus artículos. Solo tengo un reparo a hacer: son muy cortos. es que son tan buenos que me dejan con la gana de leer más. así como una comida sabrosa.
un abrazo

Hermes Alvarenga

Daniela dijo...

Muy bueno, me cuidare de ahora en adelante de aquellos que usen la palabra 'atávico'

Leila Macor dijo...

jaja, sí, son peligrosos

Laura Zaferson dijo...

ehm, si un novio te compara con un churrasco... la relación la tiene que terminar uno.

Maria dijo...

Yo siempre les dije a los chicos que conoci desde el ppio. que era una persona complicada y despues de unas semanas, casi todos exclamaron: Sos Complicada! como si nunca se los hubiera dicho...
Creo que usar una metafora va a ser mejor, asi me conformo con un 'Quizas no fui demasiado clara'

b dijo...

Ola.
Talvez, Leila, a vida seja indefinida em sentidos - se quisermos encontrar sentidos.
È como as reticências...
...para mim a vida sempre foi nos 3 pontinhos, antes, durante e depois de qualquer fato, circunstância ou relação de parelhas...
Obrigada.
Parabéns pelo texto.

Virginia Teruel dijo...

Las relaciones, en general, son complicadas; pero las de pareja, en particular, complicadísimas.

Parece que cuanto más se trata uno, más nos tendríamos que entender. Pues resulta que es al contrario: cuanto más se está juntos, más nos cuesta entendernos. Es como si fuéramos durante un tiempo por caminos paralelos y, de repente, te das cuenta de que el que estaba a tu lado se ha desviado de la ruta prevista; y no sabes por qué (y el otro tampoco lo sabe; se desvió y ¡listo!).

Paradojas de la vida (en pareja)...

Odiseo en Puebla dijo...

Ay Leila: de todas formas me parto ahorita la cabeza pensando en las cosas que no me dijo..., aunque he de reconocer que ahora que pasa el tiempo no dejo de sonreír al ver que a los seres humanos nos gusta complicarnos la vida. Esto es como la sal: le agrega sabor a las cosas y nos hace reflexionar y (en nuestro caso) escribir. Sigue escribiendo, que haces que mi mente piense en otras cosas.

A-nah! dijo...

¡Grande Leila! Siento que comemos del mismo plato de fideos *-)

joselo dijo...

Es imposible que tengas problemas de comunicación con tu pareja y eso da más mérito a tu excelente post. Eres experta en comunicación. Comienzas colocándonos de entrada en el lugar del saber, "ustedes los saben" y nos hacen hablar. Para decirlo con otra metáfora: eres nuestra otorina.

http://laondadigital.com/LaOnda/LaOnda/434/C1.htm

Leila Macor dijo...

Ana! Somos la dama y el vagabundo? My favorite Disney movie! Ya me parecía que había onda.
Joselo: Otorina? De qué me estás acusando, exactamente?

[H] dijo...

Es bien Sabido que la gran mayoria de los pseudointelectuales ... especialmente la vertiente "POETAS" hagan uso, cual pavorreales, de palabras (cada 5 o 6 min) singulares como en este caso "atavica" ... vaya patibulario ...seguro pertenecia a la corriente de los poetas real viceralistas que popularon en tierras mexicanas y se multiplicaron por toda latinoamerica ... cuando uno escucha un recurso como "atavica" es cuando piensas ... debi decirle que si a Britney Spears ... t al churrasco lo que le faltaba era ketchup ...

Charles dijo...

Brillante.

joselo dijo...

De otorrinolaringólaga. Te veo con esa linterna que se ponen en la frente y sus otros instrumentos para inspeccionar nuestro aparato declarativo. Sabemos cuáles son, sí. No me creo que no le hayas preguntado a tu pareja de qué te acusaba exactamente. Eso hace más admirable, a mi juicio, tu post. ¡Chapeau!

LuKiA dijo...

Me he reí tanto con esta entrada! Puedo decir que yo soy de las que usa metáforas para terminar una relación, normalmente escribo largas cartas con palabras rebuscadas y una despedida que seguro los dejará pensando largo rato, para que cuando sepan lo que quise decir, sea demasiado tarde y yo ya no esté ahí. Ejercicio un poco cobarde, pero en parte, como lo dices tu, para que pasen muchos años después y aún recuerden (con enojo, frustración o gracia) aquellas palabras que les dieron muchos dolores de cabeza. Intentaré no hacerlo tan amenudo, supongo que no me agradará cuando me lo hagan. Saludos Leila!

May Sanabria dijo...

WOW. A mi eso me pasa con frecuencia, nunca entiendo nada, y a veces solo sigo el juego de palabras y termino haciendole entender cosas a los demas que no queria y eso se vuelve complejo.
Ultimamente, solo sigo la corriente y dejo a ver que pasa, y cuando noto que es importante detengo la charla y digo, explicame como a pendejos porque asi no te entiendo nada.

En fin Leila, tu muy sabia con tus escritos.

Abrazos.

persona.vitrea dijo...

Las relaciones de pareja son acantilados montañosos. Las metáforas son puentes colgantes en constante tensión. La literalidad a ultranza es fuente de exigencias filosas y cristalinas. El prado azul, del otro lado. Nos entendemos como bípedos implumes de corazones rotos. La era del ser fue una biblioteca, ahora estamos en la era del fue, que dicho sea de paso es pura soledad. Espero que esto esté claro como un elástico reventado.

Lola dijo...

De verdad que es muy divertido todo lo que cuentas y como lo cuentas. Pasare mas por aqui y si quieres leer algo mio entra en http://boheme.zruspas.org
Hasta pronto y gracias por escribir. Lola

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el articulo, saludos desde Panama!

Anónimo dijo...

Muchos saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!