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12/3/09

Igualita a Isabella Rossellini

La condescendencia y la indulgencia. Qué par de bellezas. Si no fuera por esos dos recursos adaptativos, no podríamos vivir tan hacinados, tan juntos uno del otro; siempre con otra persona al lado, arriba, cerca; siempre con algún otro humano invadiendo el perímetro personal de uno. La condescendencia y la indulgencia son los más importantes salvoconductos hacia la coexistencia*, después del cepillado de dientes, por supuesto.

Condescender es “Acomodarse por bondad al gusto y voluntad de alguien”, mientras la indulgencia es la “Facilidad en perdonar o disimular las culpas” de otro, según el DRAE. Aunque lo siento por los sabios de la Academia, pero yo cuando condesciendo lo hago por comodidad. ¿Bondad? Sí, en otra galaxia.


Por ejemplo en el escenario de una peluquería, la condescendencia es un arma de defensa. Qué bondad ni nada. Las conversaciones invasivas sobre programas de televisión, vedettes, embarazos y cuernos de estrellas deben ser escuchadas con un resignado “¡¿En serio?!”. (Así uno termina enterándose de datos tan estimulantes como que una tal Adabel Guerrero se hizo una cirugía estética del clítoris). Parafraseando a Umberto Eco en su Segundo Diario Mínimo, es como si yo entrara a la peluquería vociferando, eufórica: “¡Salió otro libro de Murakami!” y, ante el silencio dubitativo de mi audiencia, continuara: “El tejido de su trama vuelve a hipnotizar por su sordidez y por su fuerte contenido bicultural, con constantes referencias al jazz”. No sucede porque, misteriosamente, la imposición del diálogo va hacia un solo sentido, que es siempre el mismo.

Cuando visitamos por primera vez a una persona o cuando conocemos al novio nuevo de una amiga, somos condescendientes. Cuando un compañero de trabajo comete un error y hacemos malabarismos para evitar que él mismo lo note, somos ridículamente indulgentes. Además si nos descubrimos siendo condescendientes e indulgentes con nuestros padres, podemos estar seguros de que estamos envejeciendo. Y encima los escépticos necesitamos apelar a estos dos recursos con mayor frecuencia, porque algún decreto tácito determina que cuando nos hablan de esoterismo debemos responder amén, sin argumentar ni rebatir, como dejé dicho en otro post.

A veces me doy cuenta, de todos modos, de cuando estas dos operaciones están siendo practicadas conmigo. Sucede siempre que digo un chiste malo, tratando en vano de hacerme la simpática, a alguien que me ofrece un servicio. Me miran con una sonrisa vacía y las cejas arqueadas, como esperando una pista que les indique si tienen que reírse o no, si mi estupidez fue buscada o es constitucional. Hay que felicitarlos: los que trabajan en atención al cliente son maestros en el tema. Ríen desmesuradamente de bromas incomprensibles, alaban cualidades insólitas y nos encuentran virtudes inverosímiles.

Por ejemplo, hace poco tuve este diálogo con un vendedor:

–¿Sabés a quién te parecés? A esta actriz italiana… cómo se llama, la hija de Ingrid Bergman… –me dijo.
–¿A Isabella Rossellini?
–¡Esa!
–¿Dices que me parezco a Isabella Rossellini?! –mi incredulidad no era sólo por modestia, sino porque aunque yo fuera bellísima no me parecería nunca a esa actriz, no tenemos un solo rasgo en común.
–¡Exacto! ¡Cuando te vi entrar me vino ella a la mente!

En este caso, él pretendía ser condescendiente y yo fui indulgente. Las dos cosas a la vez. Porque en lugar de acusarlo de ser un empalagoso adulador, le hice suponer que le había creído. El asunto es determinar cuánta condescendencia como la suya y cuánta indulgencia como la mía uno es capaz de administrar y combinar por día. Y ese equilibrio es la clave para la convivencia. Eso, cepillarse los dientes y hacerse un lifting en el clítoris, lógicamente.


* Pido perdón por la rima ineludible.

21 comentarios:

Federico Gauffin dijo...

Me encantó la relación entre los dos términos, no los había pensdo de esa manera.

La Tilde Perdida dijo...

Una buena relación entre la lengua y el comportamiento humano, una buena reflexión.

sinkuenta dijo...

Leila, me ha gustado mucho la reflexión que haces en este post. Yo creo que es agotador vivir siempre entre la condescendencia y la indulgencia... aunque a veces no nos quede más remedio. Todos esos comportamientos aportan confusión a la larga y, aunque nos mantengan juntos físicamente, nos van alejando anímicamente por caminos totalmente opuestos. Creo que los paternalistas actúan así tildando a los demás de estúpidos, lo cual es difícil de soportar si somos uno de ellos.... y los indulgentes son malinterpretados con frecuencia como seres blandos sin atisbo de maldad....
En resumen, un uso social que crea mundos aparte entre los seres que siguen conectados por los hilos de la confusión. Te mando un abrazo

jimeneydas dijo...

Ahora me doy cuenta de qué es lo que hago a diario. Llevo casi veinte años asentado en una región muy diferente a donde nací, y sigo sin entender el sentido del humor local así es que soy yo el que "... mira con una sonrisa vacía y las cejas arqueadas, como esperando una pista que les indique si tiene que reírse o no".

Odiseo en Puebla dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Mientras leía, me daba cuenta que la conexión entre condescendencia e indulgencia son "las buenas maneras", aquéllas que sirven para no hacerle ver al otro que no nos pareció o no entendimos lo que hace o dice.

A mí me ocurre con cierta frecuencia, pues tengo tal sentido del humor que en ocasiones la gente no sabe si bromeo o hablo en serio (herencias de mi padre). Y me ocurre cuando no puedo ser franco con otro de forma brutal. Estoy de acuerdo con sinkuenta en eso de que indulgencia y condescendencia a la larga nos separan anímicamente, pero sólo cuando se exagera en ello. Yo prefiero que me den un poco de verdad, parafraseando a Lennon, y me digan cuando no me entienden. Y yo prefiero dar un poco de verdad.

rojo y gris dijo...

Me parece que la condescendencia y la indulgencia seran las claves para la convivencia laboral y para que no te echen del trabajo, pero para las relaciones mas personales será la clave para evitar conflictos, pero que genera mas conflicto decir la verdad o acumular pequeñas mentiras que al final podrían convertirse en una gran mentira?
Hay culturas en las que la gente no suele decirse la verdad sin tapujos porque todo se les vuelve un conflicto y se sienten mas de la cuenta cuando les dicen verdades desagradables, y hay otras culturas en que la gente se vive diciendo cualquier cosa buena o mala de frente sin que se arme un problema, quiza sean gente mas tolerante a la critica capaces de aceptar sus errores o defectos, yo admiro y prefiero esa clase de gente, sentirse demasiado porque te critiquen es solo un signo de debilidad y no hacerlo con el otro es considerarlo debil, con poca estima de si mismo.
Ademas la indulgencia y la condescendencia me suenan mas a hipocresía.

May Sanabria dijo...

Buenisima tu reflexion, me encanta ese juego de palabras que utilizas. No en vano eres de mis bloggers favoritos.

Migue dijo...

Rescato a Sinkuenta, totalmente de acuerdo, también con Odiseo en Puebla, muy claro, si YO lo repitiera con otras palabras, resultaría condescendiente y no se necesita tal artilugio para ser, franco, caramba, lo que dijo rojo y gris me resulta asquerosamente franco, tan asqueroso como lo soy yo, y es mi parecer por no ser con-descendiente de españoles, soy un Euskal Herria tan indulgente, como un burro.
Leo la falta de reflexión y la baja capacidad de asociación de algunos, es la regla en sus vidas, no pueden aportar algo en vez de ser condescendientes con lo dicho y generar una idea propia?,
¡ay!, frases hechas: estoy de acuerdo, me ha gustado, me encantó, chupamedias, muevan las neuronas, usen los senos frontales, activen el sistema límbico o están en una nube de pedos los que temen con palabras propias para expresarse??.
leo mas de un 90% de neurosis obsesiva, a quién les quieren agradar?, lo explico con manzanitas a los anónimos?, 1 manzanita más una manzanita dan dos manzanitas y mi sistema autónomo sigue inmutable cuando me dicen un chiste, si el que lo dice busca que lo acepten con tal recurso. El chiste está en la gracia del que lo cuenta más que en el cuento.
besos

lux gioia dijo...

amor
"...a mão que afaga..,"
y verdad
"...é a mesma que golpeia"

e citando Gelman,
"en la vida, todo és cuestión de medida
un poco más,
algo menos"

sorjuana dijo...

Me puso nerviosa el artículo, pues me di cuenta de que tengo poquísimo no sólo de condescendiente sino también de indulgente. Debo ser una persona francamente intratable para los demás, juas! (ellos sí, practicarán bastante).
Me hace falta civilizarme un poco y dejar de enfrentar a todo el mundo con su Sombra (junguiana)

A-nah! dijo...

¡Dios-nos-libre de salir en vivo y directo! Editarse es una convención para la vida en sociedad (y ahora que lo pienso creo que el verbo se aplica para no decir lo que uno piensa y también para la cirugía plástica.. jmmm).

Daniela dijo...

Excelente post, y ¡cuanta razon tienes! Genial leerte, como siempre :)

Ignacio dijo...

Lo leí con placer. El texto está bien hecho y calza en la realidad.

Pablo Jorge dijo...

Trabajo en una librería y el otro día leí tu libro.
Buenísimo, ya somos varios los que lo leímos.
Aparte he empezado a recomendarlo y está empezando a venir gente pidiéndolo, todos dicen que ya les gustaba la columna de vayven y que el libro está muy bueno.
Felicidades.

Ignacio dijo...

Pablo Jorge:
Por un momento creí haber escrito tu comentario. A mí me pasó lo mismo.

Anónimo dijo...

Hace dos semanas fui a Montevideo y no pude eludir a mi madre. El primer dia llovio mucho y me di el lujo de entrar a una libreria a su pesar y vi tu libro, cuando quise preguntar al vendedor mi madre ya estaba atacada por la espera, esto fue mi proximo reproche al llegar a casa. Al otro dia me sugirio para lavar su culpa que comprara el libro. Lo compre y me sirvio para ser indulgente y condescendiente o mejor dicho para no dejar de serlo. Pae el resto de los dias sin hablarle y riendo con tus comparaciones geniales.

Aimed dijo...

Buena reflexion para tratar de mejorar mis modales,, jaja si es que algun dia puedo.. pero la indulgencia es sino igual parecida a la benevolencia, o va a ser otro tema para Leila

Aimed dijo...

Ya Migue, ya no sere anonimo, ya supe como agregar mi nombre y sin tu ayuda ehh?? Antisocial??

CrisTin dijo...

Cada vez menos condescendiente y cada vez menos indulgente. Así soy. Me hiciste pensar en ello. Y claro, me encanta ir perdiendo condescendencia e indulgencia.

Anónimo dijo...

Querida Leila: Acabo de leer "Lamentablemente estamos bien" y te confieso que hacìa tiempo no me reìa tanto. Te felicito.
Sin embargo, terminàs el libro con la cèlebre frase "termino esto con la satisfacciòn de la misiòn cumplida", y en mi opiniòn està cumplida a medias. Y como ya vas 2 ediciones (octubre 2008 y enero 2009) y seguro vas camino de hacerte famosa a costa de nosotros los uruguayos, me atrevo a mencionarte algunos aspectos ineludibles que no aparecen en tu libro y que te desafìo a incluir en pròximas ediciones:

- El truco!!!!! Còmo pudiste pasarlo por alto???? Ademàs, viste que el truco uruguayo es distinto del truco argentino, no? El truco argentino no tiene piezas ni muestra!!!! Es màs o menos como jugar al robamontòn, seguro que un chimpacè medio puede aprender a jugar decorosamente. En cambio, el truco uruguayo es un juego de un grado de complejidad altìsimo, que combina suerte, raciocinio, picardìa e intuiciòn; en mi opiniòn comparte con el ajedrez la categorìa de mejor juego de mesa que pueda existir. Es raro que aùn no se haya difundido por el mundo.
- Hablando de difundirse por el mundo, el rumi canasta sì està difundido por todo el mundo. Y sabìas que fue inventado en Uruguay? Tomà pa vos, es asì.
- Ta. La forma de identificar a un uruguayo en el exterior. Ni los porteños dicen "Ta".
- La basura en las calles!!!!! Mal que me pese (porque soy un fanàtico ambientalista), los uruguayos somos unos chanchos, cero consciencia ecològica, usamos cualquier cosa y la tiramos al piso como si nada. Es insòlito encontrarse con contenedores relativamente vacìos en su interior, pero con una pila de basura a su alrededor; es que somos tarados???? Un atenuante para las viejitas: A la mayorìa de los contenedores se les ha salido el aza de la tapa y el pedal para subir la tapa no funciona, y aunque tuvieran aza y los pedales funcionaran, comprendo que no es para cualquier viejito andar haciendo piruetas para que la tapa se abra y poder tirar los residuos para adentro. Y los paros de ADEOM????? Grande ADEOM!!!!! Les importa tres huevos que la ciudad sea un chiquero y que el desparramo de basura sea el caldo ideal para la multiplicaciòn de proglemas de salud y de higiene. En el tema de la basura, hay que hacer menciòn tambièn a los clasificadores indisciplinados, que no tienen como hàbito devolver al contenedor aquello que no les sirve; sacan todo para fuera, agarran lo que les sirve, y el resto queda en la vereda!!!!! Me consta que no todos los clasificadores proceden de esa manera, hay muchos que hacen su "trabajo" muy ordenadamente y respetando la limpieza del lugar.
- Siguiendo con los carritos: Capìtulo aparte. Es raro que no te haya surgido comentarlos en tu libro. Entiendo que a cualquier occidental los carritos tirados por caballo es de las cosas que màs les llama la atenciòn (muy negativamente), dàndonos una apariencia similar a una ciudad de Pakistan, India, Bangladesh, u otros lugares de esos. Ademàs, los que andan en los carritos no se rigen por normas; hacen lo que se les canta; y ahì los ves, transitando por 25 de Mayo como si tal cosa, mientras una cola de òmnibus y autos se tranca porque el carrito no da paso; y te crees que les importa algo? en absoluto; tan campantes. Lo que pasa que a una persona que vive clasificando basura, ¿con què la vas a castigar? Y nuestra consciencia igualitaria hacia abajo no nos permite tomar acciones que mejoren en algo la pràctica de los clasificadores.
- Y el "salario ciudadano"? No te gusta el tema? Ta bueno.... Al que certifica no tener ingresos el Estado le da una guita a cambio de nada, de modo que se le enseña al tipo a estar calculando què le conviene màs, si conseguirse algùn trabajo, o quedarse 100% al pedo para asì poder cobrar ese subsidio. En los barrios bajos, implementado este salario ciudadano, el que labura hace el papel de GIL. ¿Para què laburàs, nabo? No hagas nada, total, terminàs ganando lo mismo. Y otra vez el igualitarismo hacia abajo: Ahora que hicieron ese invento perverso, ¿quièn le va a poner fin?

Bueno, tal vez otro dìa se me ocurra alguna otra cosa evidente. Espero que recojas alguna de estas joyitas en pròximas ediciones, y quedate tranquila que no te voy a cobrar derechos de autor!

Un beso,

Mario

Anónimo dijo...

Querida Leila: Acabo de leer "Lamentablemente estamos bien" y te confieso que hacìa tiempo no me reìa tanto. Te felicito.
Sin embargo, terminàs el libro con la cèlebre frase "termino esto con la satisfacciòn de la misiòn cumplida", y en mi opiniòn està cumplida a medias. Y como ya vas 2 ediciones (octubre 2008 y enero 2009) y seguro vas camino de hacerte famosa a costa de nosotros los uruguayos, me atrevo a mencionarte algunos aspectos ineludibles que no aparecen en tu libro y que te desafìo a incluir en pròximas ediciones:

- El truco!!!!! Còmo pudiste pasarlo por alto???? Ademàs, viste que el truco uruguayo es distinto del truco argentino, no? El truco argentino no tiene piezas ni muestra!!!! Es màs o menos como jugar al robamontòn, seguro que un chimpacè medio puede aprender a jugar decorosamente. En cambio, el truco uruguayo es un juego de un grado de complejidad altìsimo, que combina suerte, raciocinio, picardìa e intuiciòn; en mi opiniòn comparte con el ajedrez la categorìa de mejor juego de mesa que pueda existir. Es raro que aùn no se haya difundido por el mundo.
- Hablando de difundirse por el mundo, el rumi canasta sì està difundido por todo el mundo. Y sabìas que fue inventado en Uruguay? Tomà pa vos, es asì.
- Ta. La forma de identificar a un uruguayo en el exterior. Ni los porteños dicen "Ta".
- La basura en las calles!!!!! Mal que me pese (porque soy un fanàtico ambientalista), los uruguayos somos unos chanchos, cero consciencia ecològica, usamos cualquier cosa y la tiramos al piso como si nada. Es insòlito encontrarse con contenedores relativamente vacìos en su interior, pero con una pila de basura a su alrededor; es que somos tarados???? Un atenuante para las viejitas: A la mayorìa de los contenedores se les ha salido el aza de la tapa y el pedal para subir la tapa no funciona, y aunque tuvieran aza y los pedales funcionaran, comprendo que no es para cualquier viejito andar haciendo piruetas para que la tapa se abra y poder tirar los residuos para adentro. Y los paros de ADEOM????? Grande ADEOM!!!!! Les importa tres huevos que la ciudad sea un chiquero y que el desparramo de basura sea el caldo ideal para la multiplicaciòn de proglemas de salud y de higiene. En el tema de la basura, hay que hacer menciòn tambièn a los clasificadores indisciplinados, que no tienen como hàbito devolver al contenedor aquello que no les sirve; sacan todo para fuera, agarran lo que les sirve, y el resto queda en la vereda!!!!! Me consta que no todos los clasificadores proceden de esa manera, hay muchos que hacen su "trabajo" muy ordenadamente y respetando la limpieza del lugar.
- Siguiendo con los carritos: Capìtulo aparte. Es raro que no te haya surgido comentarlos en tu libro. Entiendo que a cualquier occidental los carritos tirados por caballo es de las cosas que màs les llama la atenciòn (muy negativamente), dàndonos una apariencia similar a una ciudad de Pakistan, India, Bangladesh, u otros lugares de esos. Ademàs, los que andan en los carritos no se rigen por normas; hacen lo que se les canta; y ahì los ves, transitando por 25 de Mayo como si tal cosa, mientras una cola de òmnibus y autos se tranca porque el carrito no da paso; y te crees que les importa algo? en absoluto; tan campantes. Lo que pasa que a una persona que vive clasificando basura, ¿con què la vas a castigar? Y nuestra consciencia igualitaria hacia abajo no nos permite tomar acciones que mejoren en algo la pràctica de los clasificadores.
- Y el "salario ciudadano"? No te gusta el tema? Ta bueno.... Al que certifica no tener ingresos el Estado le da una guita a cambio de nada, de modo que se le enseña al tipo a estar calculando què le conviene màs, si conseguirse algùn trabajo, o quedarse 100% al pedo para asì poder cobrar ese subsidio. En los barrios bajos, implementado este salario ciudadano, el que labura hace el papel de GIL. ¿Para què laburàs, nabo? No hagas nada, total, terminàs ganando lo mismo. Y otra vez el igualitarismo hacia abajo: Ahora que hicieron ese invento perverso, ¿quièn le va a poner fin?

Bueno, tal vez otro dìa se me ocurra alguna otra cosa evidente. Espero que recojas alguna de estas joyitas en pròximas ediciones, y quedate tranquila que no te voy a cobrar derechos de autor!

Un beso,

Mario