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26/12/08

Los ahorradores compulsivos

Por ejemplo una amiga –en serio, no soy yo– me confesó que a veces se limpia la cola con el mismo papel con el que se suena la nariz. Otra distribuye homogéneamente la comida en el plato, convirtiéndola en un ovni mazacotudo, para ahorrar la energía del microondas. Y otra camina 15 cuadras para no ir al cambio de su esquina, sino al otro que paga más y todo para cambiar 20 dólares, con lo que se ahorra 4 pesos. Todo porque para ella el concepto de ahorrar es sagrado, tanto, que aunque sea paradójico no le importa el precio que pague por hacerlo. Pero es su adicción personal y allá ella.


Y hay algunos capaces de arriesgar la vida por su compulsión ahorrativa. Por ejemplo los que economizan combustible: apenas viene una bajadita ponen el cambio en neutro y se lanzan en caída libre. Por suerte vivimos en un país con suaves ondulaciones, por lo que las caídas libres nunca son tan estrepitosas. Y qué tal los conductores suicidas: en Uruguay, los taxistas apagan los faros del auto para ahorrar tiempo de vida de las bombillas y, además, de la batería. También las amas de casa son expertas ahorradoras. Lo diluyen todo. Los detergentes, el shampoo, sólo les falta diluir la leche del biberón. Limpian los vidrios con vinagre, por supuesto rebajado con agua. El resultado es que todo sigue sucio: los platos quedan grasosos, el cabello maloliente y la casa con un acre tufillo a ensalada.

Son los ahorradores compulsivos, esos que siguen ciegamente su impulso salva-un-peso a pesar de que la mayoría de las veces el resultado de su afán sea tan inoperante como limpiarse la cola con mocos. Les mola ahorrar. Les mola tanto que sienten una intensa satisfacción cada vez que salvan una gotita extra de detergente. Son casi mezquinos. Pero no parecen insanos, a pesar de algunas incomodidades laterales que no perjudican a los demás. A menos que doblemos una esquina justo donde pasa un taxista uruguayo ejerciendo el ahorro de la gasolina y las luces simultáneamente.

20 comentarios:

La Tilde Perdida dijo...

No sé si entiendo mucho a los ahorradores, quizá porque yo no soy capaz de hacerlo, tampoco soy una derrochadora, pero si me hace falta algo lo compro sin miramientos. Mi abuela llega a casa con el folleto de las ofertas del supermercado, y cuando va sólo compra lo que está rebajado; guarda cosas absurdas en el desván por si algún día hacen falta; pero lo que más me molesta es llegar al baño y lavarme las manos con una pastilla de jabón casi inexistente (porque hasta que no desaparece no pone otra nueva). No sé si es una manía, un afán de supervivencia (ahorrar por si se pone la cosa fea) o qué, pero y no lo voy a hacer.

La Tilde Perdida dijo...

Ah, se me olvidó decir que hay gente que parte a la mitad las servilletas de papel para darle doble uso. Y que odio encontrarme con el gel de baño rebajado con agua para que dure más, porque al final te acabas lavando con agua y más agua... Enhorabuena por tu blog, me gusta mucho.

Graciela Ventimiglia dijo...

¿Y qué hay de los derrochadores compulsivos? jaja
De ésos también hay...me conozco :)
Hace poco mis padres volvieron con un ticket de supermercado tan contentos como si hubieran descubierto a la Atlántida. Compará los precios me dijeron, ¡en este supermercado todo es más barato! Y yo que de precios na de na (todas las compras las hace mi marido, porque también cocina) después que se fueron mis padres, se lo muestro.
Era una larga lista de yogures y nada más. Habían comprado sueltos, en sachet, en caja, en pack, enteros, light, etc.
En su afán por ahorrar habían comprado cosas inútiles para ellos y en cantidades astronómicas imposibles de consumir antes de la fecha de vencimiento.
Saludos!!!!

Mimo dijo...

Es raro. Hay gente que no suele ahorrar (de hecho, no puede y nunca podrá hacerlo), pero sin embargo hace ciertas cosas que exasperan a la familia. Mi madre, por ejemplo, rebaja un shampoo carísimo con agua... así "rinde más", me dice miestras mezcla. Lo mismo sería comprar uno más barato.
Salud!

Natalia dijo...

Si estudiamos el pérfil de los ahorradores, en la mayoría de los casos, son producto de una época dónde la carencia era el pan de cada día. Ell@s entienden lo que es no tener porque han vivido la carencia. Por otra parte, nosotros somos producto de una sociedad donde el CONSUMO es nuestro pan de cada día. Aunque hay que reconocer que con la crisis ambiental la conciencia nos exige a utilizar menos recursos. Yo divido mis servilletas por un árbol.

Paz y saludos solidarios.

JLMejuto dijo...

Critico a los que para ahorrarse una palabra utilizan el signo @, (ell@s en lugar de ellos y ellas). Ahorro que sólo conduce a darle una patada al diccionario.

Odiseo en Puebla dijo...

Yo vivo en un hogar de ahorradores, pero no porque lo hayamos decidido libremente. Mis padres, de niños, eran pobres, y tuvieron que trabajar desde una edad temprana para salir adelante (y claro, para sacar adelante a la familia). Actualmente no pasamos por una situación muy favorable que digamos, pero aún nos permitimos ciertos lujos, como limpiarnos nariz y cola con distintos trozos de papel.

amelia dijo...

No puedo creér lo de los taxistas. En serio hacen eso? Mirá, mi madre es una ahorradora compulsiva, pero no sé si es eso realmente o es simplemnte tacaña. Típica persona que cuando va al super lige todo lo más barato aunque sea de pésima calidad, se enoja si te comés algo que era para comer de noce, y todo así, no se me ocurre mucho más cosas... pero es tan así,y yo soy todo lo contrario: una gastadora compulsiva. Hace poquito trabajo (desde hace seis meses), y me gasto casi todo en porquerias, no me puedo controlar, por eso casi siempre discuto con mi madre; somos muy diferentes. Igualmente la quiero :)
Me gusto Leili, feliz navidad!!! Le pedí tu libroa Papá Noel pero solo me trajo ropa un reloj :( cuando cobre me lo compraré. Un besito!!!

[H] dijo...

Un Ahorrado compulsivo no es otra cosa que un Tacaño ! solo que Leila es muy Sutil.

El ahorrador tiene un objetivo muy específico y la mayoría de los casos que yo conozco y ustedes conocen es tacañería pura!!!

Hace unos días me tocó cenar con un grupo donde habia un ahorrador compulsivo, lo reconocí al instante cuando al traer la cuenta sacó la calculadora (celular) y dividió con precisión decimal lo que cada quien tiene que poner, lo extraño en estos casos es que por alguna extraña razón que nadie logra entender, el "ahorrador compulsivo" termina pagando 3/4 de lo consumió. La verdad es son de cuidado!!!

Migue dijo...

Por lo que leo, entiendo que el ahorrador compulsivo es igual al miserable.
Viven en la miseria, aunque haya abundancia. Sí, son tacaños y de cuidado.
Compran el perro, aunque les salga más caro el collar y ellos felices,
Se les muere el perro de hambre y guardan el collar para no gastarlo.
Se los identifica muy fácil, además de compulsivos, son obsesivos, ansiosos y desconfiados.
En algunos casos, con el avance de la edad, pueden presentar el Síndrome de Diógenes.
Un ahorrador hace uso inteligente de los recursos.

Y no m extndo má poke toy gstndo tclad y mntor y corrnte y la interné
Saludos Gente!

Anónimo dijo...

Hola, me gusta leer sus escritos. Soy brasileño, mejor del Rio Grande do Sul, Porto Alegre. Estudio español, pero no tengo mucha habilidade. Ya me fui hasta allá de la frontera hasta Melo. Estoy de flirteo con una chica que vives en Porto Alegre, Renata, pero sus familia es de Montevidéo, a propósito, ella esta en tuya tierra. Bueno, en julio voy conocer Montevidéo, me gustaria algunas informaciones, pues Renata vive en Porto A. próximo a seis anõs. Algunas facilidades de alojamiento, alguna pista para un estudiante de otro país... Desde ya fico grato... abrazos en ti...

Anónimo dijo...

Se te olvido incluir los que compran lo que sea que este en una de esas promociones de "Lleva 6 y paga 5" aunque sea una cosa de la cual podrias usar unicamente una en el año y terminas teniendo 6 y pagando 4 mas de las que en realidad eran necesarias como un cascanueces o un sacacorchos o algo asi....

May Sanabria dijo...

Me encanta tu blog, me identifico con las cosas que escribes y que dices.
Definitivamente no hay nada peor que la gente demasiado ahorrativa, por ejemplo, los que no cambian su cepillo de dientes hasta que las cerdas parecen una esponjita de lo desgastadas que estan!!

A-nah! dijo...

¡Leilita! ¡Felijaño che! Espero que lamentablemente sigamos estando bien el 2009, que uruguayos y argentinos nos sigan dando de que escribir (eso casi no se puede poner en duda) y que finalmente logremos conocernos :)

Mucha prosperidad para un año sin tacañerías !!!!

Ana+

Daniela dijo...

Hola, me encanto este blog, no lo conocia! Aparecio en el diario y por eso entre :) Sos una escritora sorprendente y, ni decirlo, muy ocurrente. Te voy a seguir leyendo desde ahora.. Esta bueno ver que aca en Uruguay sí hay buenos artistas!
Abrazo.

Anónimo dijo...

Yo ahorro con los escarbadientes -mondadientes, para algunos- Los utilizo, y si no están rotos, los lavo y vuelvo a utilizar. El problema e si alguien cree que están nuevos.

Anónimo dijo...

Hay de ahorros a ahorros. Dividir servilletas puede funcionar porque en la mayoría de los casos una tiene papel de más para un uso (depende de lo que se come también). Apagar el coche si se para por más de unos cuantos minutos. Cerrar el grifo mientras se cepilla uno los dientes. Etc.

Pero mi Madre tenía la manía de esconder comida detrás de otras cosas en la alacena, para "que dure", con el desafortunado resultado que frecuentemente pasaban desapercibidas, se ovidaban y echaban a perder, por lo que el "ahorro" era mas bien total desperdicio.

Tania dijo...

Me gustó el tema. Mi abuela decía "hay gente que le gusta ahorrar en el mote del loro" haciendo referencia a la gente que no come huevo por no tirar la cáscara. En fin, aunque nunca fui muy fanática del ahorro entiendo que es necesario pero sin dejar de lado el hecho de que hay que vivir bien ya que nada se lleva para el otro lado. Un abrazo y felicidades por el blog que es muy interesante.

LuKiA dijo...

Si creo que haya tipos de ahorradores, o niveles. Yo me considero una persona ahorradora, ¿qué hago? Distribuyo el suelo en porcentajes, para cuentas, renta, comida, gastos varios y una parte para ahorrar. Vengo al trabajo caminando (así ahorro en pasajes y hago ejercicio, son únicamente 15 min), planeo el menú de la semana, mis horarios para tener más tiempo libre. Los ahorradores no somos codos (miserables), sólo buenos administradores, claro, todo en exceso es obsesivo y enfermizo, igual los compradores compulsivos, tengo amigas que tienen tantos pares de zapatos que los usan una vez al año y después ya no los utilizan porque ya pasaron de moda. Eso también es extremo.

erick 1482 dijo...

Si quiera su madre utiliza los electrodomésticos, la mia los desconecta todo el microondas,la lavadora,y si ve que e prendemos el pc nos habla y se enoja.
Además de que recoge el agua del canal de riego para lavar la ropa, lavar los platos y que nos bañemos si prendemos o utilizamos la ducha también se enoja, tenemos que calentar agua en la cocina y ponerla en un balde para bañarnos.Lo peor es que desconecto también la refrigeradora porque según ella gasta mucha luz y nunca tenemos zumos frios y la mayoría de compras que hace se hechan ha perder y tenemos que botarlo además de que la refrigeradora queda con un muy mal olor peor que tener un basurero en casa.Tambien nos prohibió ver televisión.en las noches siempre tenemos que caminar a oscuras porque si prendemos una luz se enoja