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28/11/08

Los guardianes de las palabras

"Me sigue sin gustar que lo llamen matrimonio, pero me alegro que se reconozcan los derechos de los homosexuales”, dijo recientemente un hombre en un foro en internet sobre la legalización del matrimonio gay. Conservadores derrotados como éstos comienzan a entender que la homosexualidad no es una enfermedad y hasta aceptan que los gays necesitan ampararse en la ley. Pero aún defienden lo poco que les queda: la propiedad de la palabra. El derecho a nombrar los cimientos de su dignidad con los términos que consideran que les son propios. Aceptan las uniones legales entre homosexuales, ¡pero que no se les llame matrimonio! El matrimonio debe ser entre un Hombre y una Mujer. La homosexualidad es tolerable siempre que se invente su propia terminología.
Es así como la batalla actual se dirime en el campo de la palabra, ya no tanto del honor o la moral. Los homosexuales reclaman el derecho a utilizar los sustantivos y adjetivos que les vengan en gana (matrimonio, familia, conyugal…), mientras el bando contrario se atrinchera celosamente con su regimiento de vocablos, argumentando un supuesto título de propiedad que le confieren la religión y la tradición.
Las palabras son peligrosas: crean realidades, no se debe despreciar su poder. Por eso esta nueva clase de "conservadores derrotados” son posesivos con los adjetivos y sustantivos con que se definieron hasta ahora: porque intuyen que cuando pierdan la batalla de la palabra, habrán perdido la guerra para siempre.

47 comentarios:

federico gauffin dijo...

Ja... Es verdad. No se me había ocurrido.

Janoengels dijo...

me parecio muy interesante como plantea el tema; esa relación entre lenguaje e ideologias...
Lo publicare en mi blog, pero claro, como corresponde, mencionando la fuente. :P

HAL10000 dijo...

He aquí uno de los muchos mecanismos de defensa de la ignorancia (más conocida como el peor de los males)
A veces pienso que no es un concepto abstracto, que es una entidad con vida propia.
Muerte a la ignorancia y a todos sus seguidores.

Tom dijo...

Se me tachará de retrógrado, conservador o lo que queráis, pero no estoy de acuerdo, por primera vez, con esta entrada de tu blog.

El matrimonio ha sido toda la vida la unión entre un hombre y una mujer. Si llamamos matrimonio a cualquier tipo de unión, pues yo tengo un matrimonio con mis empleados (están unidos a mi por trabajo) con mi mascota (por cariño o por obligación, depende), etc.

Es como si los moribundos quisieran llamar a su estado saludable, los perros llamados hijos, los estudiantes ser
licenciados antes de egresar, etc.

Cada cosa es cada cosa, y querer cambiar los significados ateniéndose a ciertos supuestos derechos es querer rizar el rizo.

La Tilde Perdida dijo...

Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos, las palabras lo hacen, ¿no? Las lenguas son algo vivo que evoluciona. En los orígenes aparecería la palabra "matrimonio" para designar a la unión entre un hombre y una mujer, porque aunque había relaciones homosexuales, no había "matrimonios" homosexuales porque el fin era la procreación. El vocablo "matrimonio" evolucionará y llegará el día en que signifique cualquier tipo de unión entre personas (no animales o empleados como proponía el anterior comentarista), y el lenguaje vencerá todo prejuicio...

http://latildeperdida.blogspot.com/

Mimo dijo...

Adhiero a cada palabra. El lenguaje va cambiando (y DEBE ir cambiando) con el tiempo. DEBE acompañar la evolución de las ideas.
Las palabras son de nadie.
Todo esto, claro, en mi opinión.
Te felicito.

Edith Brel dijo...

Sólo dejo esta humilde y pequeña reflexión. :)
El lenguaje vive al servicio del ser humano y de la comunicación entre sus semejantes. Y aunque algunos poetas y literatos puedan estar en desacuerdo el ser humano no vive al servicio del lenguaje.

Mariana dijo...

Otra vez estoy totalmente de acuerdo. Las palabras tienen mucho "poder", que se lo da el que las dice, la intencion de quien habla.Por supuesto que es la sociedad que usa esas palabras la que evoluciona y en este caso el matrimonio sera la union de dos personas que se aman. Comparar esto con animales o cualquier otro tipo de relacion esconde , me parece, unos tufillos un poco peyorativos.

Odiseo en Puebla dijo...

Se entiende que los conservadores se aferren al significado de las palabras, porque han vivido inmersos en una cultura en donde lo aceptado era el prototipo de la pareja heterosexual donde el hombre era el proveedor y la mujer la damisela sumisa y la sirvienta gratuita. Sin embargo, hay que cambiar con la dinámica social: los tiempos, qué razón tenía Bob Dylan, están cambiando, y no volverán a la misma dinámica.

Európides dijo...

Hola.
Todo depende de la ideología que tenga cada persona.

Para los que profesan y practican una religión cristiana, ya sean católicos, ortodoxos,luteranos, evangelistas u otros, el matrimonio es la unión de dos personas de distinto sexo que se quieren y para la procreación, educación y buen cuidado de sus hijos.

Sin embargo los agnósticos y en parte católicos no practicantes, consideran que la pareja formada por gays y lesbianas es un "matrimonio".

Y es que por desgracia, las libertades hacen que los colectivos que se han encontrado sometidos, perseguidos o marginados durante siglos, cuando han podido exigir, lo hacen de forma desmesurada y poco acorde, rompiendo en parte el equilibrio de lo que sería lo correcto.

Por eso piden a veces cosas que no tienen razón de ser, pero apoyados por otros colectivos hacen que su palabra se oiga y que en algunos casos se cambien las leyes y el sentido de las palabras.

Pero bajo mi punto de vista, el que se apruebe una ley o se le cambie o se le dé y se le reconozca una nueva aceptación a una palabra como "matrimonio", para mi, siempre será la unión de un hombre y una mujer.

Este tema, hace dos o tres semanas dió mucho que hablar en España, por las declaraciones de la Reina Doña Sofía en un libro de la escritora Pilar Urbano. Incluso lo traté en mi blog.

Les dejo un par de enlaces de páginas que visito, donde tratan el tema desde un punto de vista radical y otro conservador, por si quieren echarles un vistazo.

http://juan-duque.blogspot.com/2008/11/la-reina-ha-muerto.html

http://shikihouse.blogspot.com/2008/11/la-reina-y-yo.html


Perdón por extenderme tanto y un saludo Leila para ti y para tus lectores.

[H] dijo...

Por lo que veo o leo hay muchas personas que no pierden el tiempo como yo viendo Family Guy o leyendo Proust, en fin para mi Matrimonio es lo que aplica, aunque seria muy interesante hacer un ejercicio de imaginacion y buscarle un nombre : )

joselo dijo...

Dios no hizo la luz. Dijo "hágase la luz" y la luz se hizo. Eso es poder.
¿Qué tal si le llamamos matrimonio al matrimonio entre lesbianas y patrimonio al matrimonio entre gays?
Uh, Leila, esta vez te metiste en camisa de once varas. Me recuerda aquello que escribiste sobre el erotismo en invierno. Luciste bien entonces en medias y lucís bien en esta camisa. Por muy derrotados que están los conservadores, fue tanto lo prohibido que aún ejerce seducción en las frases. Si están bien dotadas, claro. ;)

Jaime Otero dijo...

Poner nombre a cosas distintas es útil, sobre todo en el mundo del derecho. Las sociedades mercantiles, por ejemplo, se llaman distinto según sus fines, quiénes las formen... Los homosexuales dicen que equiparar ambos tipos de matrimonio es para alcanzar el respeto y el reconocimiento social, pero es dudoso que lo hayan conseguido o lo vayan a conseguir de esa manera y menos si se califica a quienes discrepan como "Conservadores derrotados". Por cierto, solo se puede ser "conservador derrotado" en los escasísimos países democráticos donde las mayorías parlamentarias han impuesto esta medida por escasísimo margen frente a los muchos que se oponían, que en su mayor parte no desean ningún mal a los homosexuales sino todo lo contrario.

Graciela Ventimiglia dijo...

¿Por qué ciertos colectivos insisten en dotar a la palabra "matrimonio" una connotación religiosa? Sobre todo en los tiempos que corren...
El matrimonio es ante todo una unión legal y si las leyes amparan la unión entre dos personas del mismo sexo, tendrá que llamarse matrimonio como está estipulado legalmente.
Otra cosa es "casarse como Dios manda", o no.
Muy buen artículo Leila, yo también siempre te leo aunque nunca comente. Y también me encantó la frase del "perro de pavlov".
Saludos

Miguel Angel dijo...

Hola Gente, vaya tema!, que Dios me perdone por lo que voy a decir, pero debo enfrentar la heregía.
El matrimonio cuenta con un reconocimiento jurídico, considerado la base de un grupo familiar, proporciona un marco de protección mutua y de protección de la descendencia.
Entonces me pregunto: Aquellos que contraen matrimonio y no tienen hijos, son matrimonio si no hay descendencia?. Señor, dígame, Ud. piensa que se deben cumplir todos los requisitos, porque con mi mujer que es heterosexual y yo que soy bien macho, queremos contraer matrimonio, pero no vamos a poder tener hijos, no se enoja?
Cuando se dice, nuestra Empresa es "una gran familia", me suena a que el jefe es el marido y todos sus empleados el harem, que lindo matrimonio... yo ahí no trabajaré, gracias, me resultó embarazoso, aunque nunca quedé embarazado y eso que lo intentaron, eh!.
Las parejas que no contraen matrimonio y que cumplen todos los requisitos matrimoniales, incluso dejando descendencia, se los considera extra-matrimoniales. Si, claro, "acabo de salir del hospital con mi mujer extra-matrimonial... acabamos de tener un extra-hijo".
Y resulta que el matrimonio es una figura que proporciona protección jurídica, económica y emocional, en cualquier Juzgado de Familia lo saben y lo hacen cumplir dentro del marco jurídico, porque está escrito y así lo dice, dentro del marco de la ley. Aunque del dicho al hecho, de lo escrito a lo cotidiano... pueda existir mucha diferencia.
Por eso están atestados los Juzgados de Familia, y no precisamente por lesbianas u homosexuales. Si la ley contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo, es matrimonio y "como Dios manda" depende del creyente
Contraer matrimonio heterosexual siempre a sido lo normal, como desde hace unos años es divorciarse y las generaciones venideras, astiadas de tantas palabras, simplemente las dejarán morir por inanición atencional.
Las palabras expresan ideas, que son custodiadas por celosos guardianes de lo establecido dentro de sus límites mentales.
Tienen tanta fuerza, como el sentido y poder que le atribuimos. Cooooooorrecto.
Nuestro mapa de la realidad es lo que conocemos, del resto somos ignorantes, ese mapa cambia todo el tiempo, tonce?, el mapa no es el territorio y por su naturaleza dinámica, algunos terminan perdiéndose por no actualizarlo. Aceptémoslo, somos ignorantes, hay más cosas por conocer que las ya conocidas. Custodios, abramos nuestras mentes, un universo está activo y en continuo cambio, oponerse a una gran fuerza es perecer, adaptarse es sobrevivir. Seamos heterosexuales, lesbianas u homosexuales, todos necesitamos por lo menos aprender el arte de la convivencia o de última, co-existir para ser felices con lo que nos toca vivir.
Desde un punto de vista razonable, el pensar que la ignorancia es el peor de los males, tiene su sentido, si, cuando el ignorante es estático, sin generalizar. Ojo al piojo.
Se trata de educación, es la oportunidad que nos brinda la vida para aprender y comprender dónde estamos parados.
Los que se emperran en negar la realidad social cambiante, niegan la naturaleza humana, mal que les pese.
El guardián de las palabras condena el término matrimonio entre dos del mismo sexo, utiliza como patrón, una medida obsoleta del amor por un prejuicio sexual.
"Quien procede injustamente es más desgraciado que la víctima de su injusticia." Dijo Demócrito.
Ser guardianes de las palabras, es un rol transitorio en el teatro de la vida. Que nos trasciende y será reemplazado por uno actualizado, cuando pierda sentido
Otra cita, un prócer dijo, las palabras no se matan, es verdá Che Migue, quedate tranquilo, que con el tiempo, muchas cambiarán su sentido, se escribirán diferente y hasta se morirán solas.
No es lo que se dice, es lo que se entiende.
Saludos Cordiales

Irving dijo...

Las palabras crean realidades, su poder es tan grande que hasta condicionan el pensamiento, si se las toman como verdad única, y no como construcción cultural. Y ya me puse pesado. Me gusta mucho tu blog. Saludos.

Virginia dijo...

En México cuando se empezo a hablar sobre la ley de matrimonios entre homosexuales, en un programa en el radio alguien dijo: "Si se permite que estas personas se casen, después vamos a permitir los matrimonios entre humanos y animales". Se podría pensar que éstas son opiniones de personas con baja educación, pero aún entre mis alumnos universitarios hay opiniones como que lo normal es la unión hombre-mujer, perro-perra, gato-gata.... ¡vaya cosa!

Ricardo dijo...

Bien, Leila, pero creo que hay que hablar con propiedad y no es que el lenguaje y las palabras tengan que estar por encima de los sentimientos, las relaciones o las personas, pero si no respetáramos unas mínimas convenciones lingüísticas...
El amor hacia una persona está por encima de matrimonios y demás acciones políticamente correctas, pero todavía no tenemos la suficiente libertad para no tener que casarnos y anteponer nuestro AMOR por encima de la Sociedad. Por ello, la palabra matrimonio es lo que es: una convención social. Inventemos otra palabra para la unión social en el amor que no esté tan manida.
Gracias.

Catalina dijo...

hace poco que empece a seguir tu blog y me gusta, Luego de leerlo y leer todas las aportaciones, estoy de acuerdo las palabras tienen la fuerza que nosotros queramos darles y no se si sea necesario que inventes sus propias palabras para nombrar las relaciones entre gays, es como contradictorio darles por un lado el derecho que tienen a formalizar legalmente sus relaciones y luego negarles el derecho de nombrarlas, a mi me gustaría saber que piensan ellos al respecto si desean utilizar las mismas palabras o no y esos defensores de los términos tambié, ¿ buscarían nuevos para los hijos de lesbianas u homosexuales? en fin buen inicio de mes

Anónimo dijo...

Si el término es de tipo legal...
¿porqué no seguir el derecho romano, base y fundamento de toda la legislación europea?

Que le llamen lo que quieran, no hará que cambiemos nuestra forma de pensar: no es lo normal.

Al pan pan y al vino.....

Anónimo dijo...

eso. que se use la palabra es igual para mi . pero la union nunca la vere como normal . supongo que mis decendientes pensaran distinto , pero yo por ahora , no.

¡A toda marcha...! ... ¿Para? ... Un Generación X como tantos... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Graciela Ventimiglia dijo...

Anónimo: es sólo una cuestión de costumbre que seguramente tus descendientes lo van a lograr, así como hemos superado tantas cosas que eran motivo de desagrado de los conservadores.

Albatros dijo...

Soy gay y me NIEGO a llamarlo matrimonio...si pones en el diccionario "matrimonio" te saldrá: Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

Por ello la cosa es bien simple: o se remodela la definición, abarcando a los homosexuales o bien se utiliza una nueva palabra. No hay más vuelta de hoja.

Usemos las palabras de forma correcta y no como un arma.

Graciela Ventimiglia dijo...

Albatros: ya cambiaron la definición, ¿no te enteraste? ahora es unión entre dos personas, claro que en los países en donde está aceptada la unión legal entre dos personas del mismo sexo.
Así que les guste o no a los conservadores, retrógrados, bien machos, hipócritas, y...bueno, no quisiera pasar por irrespetuosa, pero a todos los colectivos que se oponen: se seguirá llamando matrimonio a la unión legal entre dos personas sin importar el sexo.
Albatros: si le querés cambiar el nombre a tu posible unión legal con tu pareja, también habría que cambiarle el nombre a los posibles hijos que quieras tener...no olvides que la definición de hijo aún es "persona nacida de un padre y una madre".
Quizá no te sientas estigmatizado en lo absoluto, pero así es nuestra sociedad.
Quiero creer en el cambio de mentalidad de las nuevas generaciones, pero sin nuevos estigmas.
Tiempo al tiempo...

Marcelino Rodriguez dijo...

Por supuesto que que és un campo minado el uso de las terminologias tradicioinales por las minurias... (perdona eu portuhnol), soy hispano-brasilero.

Lori e Elisandra dijo...

me gusta mucho leyer su blog.
Sobre el texto creo que se es para la felicidad, todo es bueno,concuerdo con el matrimonio entre mujeres y hombres, hombres y hombres y dos mujeres.Para mi el amor esta arriba de todo. Besos Elis/Brasil

11luas dijo...

Hola! Muy apropiado tu texto... acá en Brasil sigue y se pasa lo mismo... ¡mirad que vivo en SPaulo, no en un rincón cualquiera del interior! Palabras sí crean realidades... hay que tener mucho cuidado al utilizarselas... Muchas de las pseudo-ideologías actuales nacieron de textos escritos sin ninguna pretensión de que fuesen un día utilizados para justificar todo un sistema, un 'modus operandi', un 'status quo'... Saludos desde Brasil, Joubert
http://11luas.blogspot.com/

egandalph dijo...

Es curioso como por un comentario que puede catalogarse como sensato enseguida te catalogen de "conservador" y encima "derrotado", que llegan al colmo de aceptar etcétera, etcétera. Me parece un comienzo muy excesivo. Usted parece olvidar que las palabras, además de irse llenando de significados nuevos e incluso variando (al tiempo) los "originales", tienen también una cierta tradición, una historia de usos y costumbres. "Matrimonio" no ha de confundirse con "unión legal homosexal" (o como quiera se llame), pero también me parece forzada s antítesis actal.Recordemos, por ejemplo, que Sócrates estaba perfectamente casado con Jantipa, pero nunca confundió esto (la definición de "matrimonio") con sus prolongados escarseos con Alcibíades y demás jóvenes. No utilizar las palabras adecuadamente a ss significados o sin respeto de estos, es indicio de poco esfuerzo para dialogar o de una ignorancia básica. La historia de la homosexualidad es muy vieja, y no sólo tiene una cierta "Terminología" sino hasta una "subcultura" (como suelen tenerlo, lo de "sub", los grupos raciales, indígenas, feministas, motoristas, y todos los que quiera usted añadir, siempre que cometa el error de separar sus valores y derechos de los del resto de la comunidad humana). Es absolutamente imprescindible que cada grupo haga valer sus derechos y muestre sin verguenza los valores en los que cree, pero sin enfrentar a los demás en sus reivindicaciones y libertades. Hay homosexales que no van en carrozas exhibiendo sus paradigmas, sumándose a una modernidad tan poco entendida en sexo pero tan vanidosa al respecto, no porque no hayan aceptado su condición, sino porque comprenden que tales shows (generalmente llenos de exclusiones) la minimizan, simplifican y rebajan. Ver esto como una lucha entre "conservadores" (dice usted que están en lucha, aunque les llama "derrotados") y "liberales" (o como quiera llamarles) es, en mi opinión, trivializar un asunto sumamente complejo.

11luas dijo...

Hola! Muy apropiado tu texto... acá en Brasil sigue y se pasa lo mismo... ¡mirad que vivo en SPaulo, no en un rincón cualquiera del interior! Palabras sí crean realidades... hay que tener mucho cuidado al utilizarselas... Muchas de las pseudo-ideologías actuales nacieron de textos escritos sin ninguna pretensión de que fuesen un día utilizados para justificar todo un sistema, un 'modus operandi', un 'status quo'... Saludos desde Brasil, Joubert
http://11luas.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Lo cierto es que el mundo cambiante no da tiempo a la creatividad y entonces la apropiación del lenguaje es muy común: memoria significa muchas cosas (hardware), navegar, enlaces, etc. Prefiero crear lenguaje, antes que apropiarse por comodidad u otra vana razón. Justamente la memoria registrará todo, pero perderá su precisión y justeza.

Janoengels dijo...

Me gustaría expresar algunos puntos que pueden contestar los aportes de varixs:
1.- el matrimonio es ante todo un Derecho Humano (le guste o no al FASCISMO-LIBERALISMO-CRISTIANO siendo que este fue el que aprobó la Declaración Universal…) consagrado en el art. 16 de la Declaración Universal de los Derechos humanos; cito: “Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.” Del artículo no se desprenden premisas que validen el matrimonio heterosexual como el único posible.

2.- A pesar de ser bisexual considero que no es una gran idea luchar por la reivindicación del matrimonio homosexual, ya que lxs heterosexuales le han dado el matrimonio a gays y lesbianas como derecho cuando ni siquiera ellxs mismos (lxs heterosexuales) quieren casarse. En Chile (como de seguro en gran parte los países occidentales en desarrollo o en vías de este) las tendencias sociales en torno al matrimonio son las siguientes: los matrimonios disminuyen; los divorcios aumentan; el 50% de los hijos nacen fuera del matrimonio. Al parecer estas tendencias no parecen estancarse. Creo que las revindicaciones de las minorías (políticas) solo les son otrorgadas en la medida que la mayoría (política) entiende que estos cambios no afectaran el funcionamiento de su sistema de privilegios. Esto se hace patente p. e. en el caso del derecho a fundar sindicatos que consiguieron los obreros en el siglo XX (… “los sindicatos solo negocian la explotación”)

Janoengels dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Janoengels dijo...

3.- hablar de “conservador(es) derrotado(s)” más que ser ofensivo, es todavía triunfalista por parte del mundo progresista. La batalla por los derechos y libertades de las mayorías (numéricas) todavía se está dando y parece que no se acabara tan pronto.

4.- La cultura cambia y los usos y costumbres también; si cambian para mejor o para peor, o si nos gusta o no, eso es otra cosa.
Una cosa es una minoría numérica y otra cosa es una minoría antropológica (o política); la segunda a diferencia de la primera no tiene que ver con número: Una minoría política no necesariamente es una minoría numérica; p. e. lxs inmigrantes en EEUU.

5.- Tom; por si no lo sabías la relación de subordinación y dependencia que tus empleados tienen contigo se llama Contrato laboral, y la relación de dominación que le impones a tu mascota es una relación de propiedad que tienes con tu mascota. Por lo tanto si confundes el matrimonio con el contrato laboral o la relación con tu mascota es algo que tienes que explicarle a tu cónyuge. Aunque después de todo, esos cruces de matrimonio, propiedad y dominación pueden no estar tan mal fundados (remítase a Engels, Federico. El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En: http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/M&E(SP)/OFPS84s.html)

A mí como comunista me daría asco que engañaran a lxs trabajarores/as diciéndoles que el matrimonio y la explotación de su trabajo es lo mismo (claro que confundir los conceptos a los ricos les conviene).

Janoengels dijo...

6.- la lucha por el derecho al matrimonio homosexual es una lucha entre posiciones. La Real Academia Española NO ES NEUTRAL dentro del conflicto, hay que recordar que la RAE fue creada con aprobación del REY Felipe V de España. ¡¡¡¿Supongo es eso es suficiente para indicar el filtro ideológico de la RAE?!!! La “forma correcta” de usar las palabras la definen los pueblos y no como un arma.
Según la 22.ª edición del Diccionario de la lengua española de la RAE matrominio (todavía) significa: “Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales”.

7.- Albatros: “El Director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha… se refirió a la importancia del pueblo al que consideró autor de «todas las lenguas, porque los literatos lo único que hacen es depurar la lengua que hace el pueblo».” (En: “RAE: el español será el elemento que vertebre Iberoamérica”. En: http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=819)

Gracias :)

Graciela Ventimiglia dijo...

Debo aclarar que me refería a la definición legal para matrimonio, no según la RAE.
Lamento haberme equivocado, pero gracias a eso aprendí mucho más, sobre todo de janoengels.
Saludos!

Albatros dijo...

Graciela Ventimiglia: entonces un hijo adoptado no entra en esa definición.

Graciela Ventimiglia dijo...

Jaja me dio gracia tu interpretación Albatros...la definición no dice que un hijo tenga que ser biológico para ser considerado hijo. Un hijo es hijo porque lo crían los padres, un hombre y una mujer.
A eso me refiero con la definición de hijo según la RAE, que todavía no ha considerado llamar de otra forma a los hijos de un matrimonio homosexual, o bien no ha considerado cambiar la definición: hijo es una persona que proviene de padres heterosexuales pero también de padres homosexuales (o algo así).
Yo tengo dos hijas biológicas y una adoptada, las tres son hijas mías. No hay diferencias en cuanto a la relación de parentesco, ni legal, ni de crianza, ni de oportunidades, ni de amor. La única diferencia con las otras es que no la parí yo.
Saludos!

almena dijo...

Vayan por delante mi respeto para las uniones de homosexuales y para cuantos comentaristas opinan de distinta forma.
Estimo que sí, que la lengua es algo vivo y debe actualizarse, por lo que es preciso que "alumbre" y acuñe un nuevo término capaz de definir una situación que se ha visto necesitada de "hurtar" un término que, realmente, no la define.


Saludos cordiales a todos

Anónimo dijo...

“Matrimonio gay” en California: los argumentos del “no” [Añadir a Mis artículos]
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La campaña contra la propuesta, finalmente aprobada en referéndum, de que la Constitución de California solo reconozca el matrimonio entre una mujer y un hombre, invocaba la igualdad de derechos para los homosexuales. El otro bando logró convencer a la minoría de que el “matrimonio gay” sería más bien una concesión especial a las parejas homosexuales, y que reconocerlo en las leyes podría poner en peligro la libertad de quienes mantienen otro concepto de matrimonio.

Fuente: Los Angeles Times, The Heritage Foundation
Fecha: 27 Noviembre 2008

La campaña del “no” sostenía que sería una discriminación contra las parejas del mismo sexo prohibirles contraer matrimonio, y equiparaba esta reivindicación a la lucha por los derechos civiles contra el racismo. Un representante de la opinión contraria, Dean Broyles, presidente del Western Center for Law and Policy, respondió a esas tesis en Los Angeles Times (28-10-2008), pocos días antes del referéndum. Su artículo es la réplica a otro, publicado a la vez, de Lorri Jean, directora general de Los Angeles Gay & Lesbian Center.

No hay discriminación por no admitir el “matrimonio gay”, dice Broyles, en primer lugar porque los homosexuales pueden acceder al matrimonio exactamente como los demás: con una persona del otro sexo y cumpliendo los otros requisitos que la ley exige a todos (mayoría de edad, libre consentimiento mutuo, etc.).

En segundo lugar, no hay discriminación porque, según la ley californiana de uniones civiles, las uniones homosexuales y demás parejas de hecho gozan de los mismos derechos que los matrimonios. A lo que no tienen derecho, señala Broyles, es a denominarse “matrimonios”. La razón es que el matrimonio implica la diferencia de sexo entre los cónyuges; por tanto, admitir que las parejas homosexuales también pueden constituir matrimonio supondría cambiar radicalmente el significado del término.

La reivindicación del “matrimonio gay”, entonces, no puede compararse, por ejemplo, con el sufragismo, que exigía para las mujeres el mismo derecho al voto que tenían los hombres. “A diferencia del matrimonio homosexual –dice Broyles–, el reconocimiento del sufragio a las mujeres no cambió la definición de la palabra votar”: precisamente “votar” era lo que reclamaban las mujeres. En cambio, en el caso presente los “gay” no quieren en realidad igualdad ante la ley, cosa que ya tienen, pues pueden casarse en las mismas condiciones que los demás. Lo que buscan es una “protección especial, es decir, que la sociedad dé el paso de redefinir radicalmente la institución del matrimonio para incluir las relaciones homosexuales”.

Amenazas para la libertad

Otro argumento a favor de la enmienda constitucional advertía sobre las consecuencias que tendría el “matrimonio gay” para los derechos civiles de las personas de la postura contraria. Eso es lo que analiza un estudio (1) de Thomas Messner, de la Heritage Foundation, publicado la semana anterior al referéndum, a propósito de las sentencias de los tribunales supremos de Connecticut y California, que ampliaron el concepto de matrimonio para incluir a las parejas homosexuales.

Podría darse un efecto paradójico, advierte Messner: mientras se promueve, presuntamente en pro de la igualdad de derechos, el matrimonio homosexual y se cambia el significado del término matrimonio, se podrían al mismo tiempo menoscabar los derechos de quienes sostienen la naturaleza heterosexual del matrimonio. De hecho, como indica el estudio, ya sucede que en algunos lugares quienes consideran que el matrimonio es entre hombre y mujer están siendo privados de ciertos beneficios.

Messner señala tres tipos de cargas que podrían recaer sobre personas o instituciones que mantengan el concepto tradicional de matrimonio. El primero sería el impuesto por las administraciones públicas, que podría exigir que reconocieran el “matrimonio gay” a los prestadores de servicios dirigidos o sostenidos, en todo o en parte, por ellas. Por ejemplo, profesores y alumnos de escuelas públicas podrían ser obligados a participar en lecciones sobre matrimonio u homosexualidad contrarias a sus convicciones. Este peligro ha sido, en efecto, tenido en cuenta por los votantes de California, donde la Ley de Educación dispone que las escuelas deben enseñar respeto por el matrimonio.

En segundo lugar, no suscribir la redefinición de matrimonio supondría quedar expuesto a procesos judiciales y sufrir sanciones por discriminación en el caso de que no reconocieran el matrimonio homosexual en contra de su creencia u opinión. Por ejemplo, una agencia de adopciones podría perder las subvenciones o la licencia para operar si se negara a gestionar peticiones de parejas homosexuales. Esto ya ocurre en Gran Bretaña, donde estas uniones, aunque no son reconocidas como matrimonios, pueden registrarse legalmente y acceder a la mayor parte de los mismos derechos.

Por último, el estudio hace referencia a la discriminación que se produciría también en el ámbito privado, por el efecto combinado de las leyes contra la discriminación y las normas administrativas estatales. Por ejemplo, las empresas podrían imponer sanciones o aun despedir a empleados que expresaran sus ideas sobre el matrimonio o rehusaran suscribir declaraciones o políticas corporativas que reconociesen los matrimonios homosexuales. La misma exigencia podrían imponer los colegios profesionales a quienes quisieran ejercer de abogados, procuradores, médicos, asistentes sociales, etc.

El estudio pone de manifiesto, en definitiva, que el reconocimiento legal del matrimonio de personas del mismo sexo tendría efectos perjudiciales para el ejercicio de los derechos de quienes no comparten ese concepto de matrimonio. Las amenazas a la libertad de opinión son tan importantes que se aconseja preservar el significado del matrimonio para referirse a la unión de hombre y mujer, sin que ello implique no dar algún tipo de reconocimiento legal a las uniones homosexuales.

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NOTAS:

(1) Thomas M. Messner, “Same-Sex Marriage and the Threat to Religious Liberty”, Backgrounder, n. 2201, The Heritage Foundation, Washington, D.C., 30-10-2008.

sinkuenta dijo...

Me parece que la gente quiere oponerse como sea utilizando los recursos que estén a su alcance para justificar lo injustificable. Yo estoy de acuerdo en que cada uno viva su sexualidad como quiera y no me importa en absoluto cómo lo llamen... ¡las palabras no crean las realidades por mucho que se empeñen! un saludo...

Carlos E. Flores dijo...

Seré un conservador derrotado, según tu percepción. Pero el matrimonio representa el sacramento de una religión, que como cualquier religión (indígena, judaíca, islámica, etc.) tiene derecho que se le respete y preserve.
No confundamos el "sacramento del matrimonio" con el "derecho de unión civil". Este último se refiere a la posibilidad de poder heredar los bienes en caso de que la pareja fallezca. La unión civil garantiza de esta manera todas las potestades jurídicas que establece un matrimonio. Pero en los términos de la religiosidad, no se le podría llamar propiamente matrimonio.
Saludable que las y los homosexuales sigan conquistando espacios, derechos y que luchan contra la discriminación. Pero esa labor no debe ser solamente de ellos, sino también de nosotros.

Graciela Ventimiglia dijo...

Disculpe Carlos que interceda, pero después de todo lo que leí, creo que la palabra matrimonio no es privativa de ninguna religión. Matrimonio es para la jurisprudencia "unión legal".
Sigo sin entender por qué mezclar lo legal con lo religioso. Ya sabemos que la iglesia católica al menos, nunca aprobaría un matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Así que no sé cuál es la discusión, porque no existe.
Además, ni siquiera los homosexuales ponen la religión sobre el tapete y ni creo que les importe, al menos por ahora.
Creo que lo que verdaderamente hay que reivindicar son los derechos legales como jubilación, pensión, herencia y todos los que tienen las demás parejas heterosexuales.
Por último, no entendí por qué termina diciendo que nosotros somos los que también tenemos que conquistar espacios y luchar contra la discriminación.
¿A quién se refiere cuando dice nosotros? ¿A los heterosexuales?
¿Cuáles son los espacios que tenemos que ganar? Yo diría que más bien tenemos que ceder espacios.
Yo puedo estar en contra de la discriminación, pero ponerme a luchar a la par de los homosexuales me parece desmedido, no le parece?
Quizá no haya comprendido y le pido disculpas si es así.
Saludos

Janoengels dijo...

Si el “dios” hombre, heterosexual, originario de los pueblos grafos[1], “le quiere” prohibir a gays y lesbianas el derecho a contraer matrimonio RELIGIOSO, eso es cosa de gays y lesbianas cristianxs, al menos para mí eso (…“dios”) no es importante. El tema es que el matrimonio es una institución que al menos en Chile le da a los conjugues un conjunto de deberes recíprocos (ley. 18.802) entre los que se encuentran: 1) Deber de fidelidad, 2) Deber de socorro, 3) Deber de ayuda mutua o de asistencia, 4) Deber de respeto recíproco, 5) Deber de protección recíproca, 6) Derecho y deber de vivir en el hogar común, 7) Deber de cohabitación (tener relaciones sexuales entre si), 8) Deber de auxilio y expensas para la litis (acciones o defensas judiciales). Creo que este conjunto derechos es sumamente importante desde la perspectiva de gays y lesbianas.
Pasando al tema de lesbianas, gays y su “apropiación” del lenguaje cristiano(?!), creo que la política es claramente un ejemplo de que el lenguaje (o mejor, los significados), son un elemento clara, y constantemente en disputa; ej: seria un absurdo que la izquierda en el mundo “llorara” o reclamara que el liberalismo-fascismo-cristianismo le ha quitado el lenguaje, el cuento es como el mundo progresista “recupera” ese lenguaje. Sobre esto último ver la entrevista titulada: “El movimiento ultraconservador ha robado el lenguaje de la izquierda”. En: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=76473
Sobre el lenguaje y la política ver en Wikipedia: “Reapropiación”. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Reapropiaci%C3%B3n

raquel dijo...

hola leila,soy Raquel y acabo de leer tu libro "lamentablemente estamos bien", te escribo desde Gerona, españa, mas precisamente de Figueras una ciudad pequeña o un pueblo grande (como te guste más...?)a unos 35 km de la frontera francesa. Si ya se, esto alude a la mania de los uruguayos a irnos por las ramas, jajaja y para ser mas yoruga te cuento que llego a mis manos porque mi ex lo trajo en uno de sus viajes al paisito,mi hija que fue a verle unos dias a madrid, me trajo la noticia pero no el libro, asi que tuve que hacer contactos y pedirlo a mi actual suegra que por favor lo comprara como fuera en el kiosko del aeropuerto cinco minutos antes de salir via barcelona. y todo esto a que viene? pues bien leerlo fue una mescla de regocijo, nostalgia y perdida de memoria, porque hay muchas cosas de las que ya no me acordaba. Despues de seis años aqui anclada he perdido mucho de la "jerga" y hay cosas que me gustan pero ya no forman parte de lo cotidiano. por ejemplo: me gusta tomar mate pero ni loca salgo con el a la calle porque aunque ya saben de que va te miran con asquito, o tocar los tambores en el paseo maritimo ( ver rambla uruguaya) les gusta... se paran a escuchar un ratito pero se quedan esperando que salgan mas melodias y cuando solo escuchan el mismo repiqueteo una y otra vez te tiran unas monedas para que te vayas o llaman a los mossos d´escuadra (lease policia)Ser uruguayo en el extranjero es tener que aclarar que no sos argentino, pero cuando te topas con alguien que habla como vos tenes que preguntar: sos argentino o uruguayo?, porque ya no nos reconocemos, no pierdo nunca la costumbre de decir " esta yoviendo" pero me choca escucharlo de algun desconocido. En definitiva ser uruguaya, no es facil y en el extranjero mas.

Anónimo dijo...

Hola Leila, me encanta la frescura de tu blog.
Mi nombre es Carolina y mi opinión respecto a esto es que la definición textual de la unión entre homosexuales es lo de menos y la gente si fuera honestamente libre de prejuicios no debería asumir actitudes negativas al respecto,los derechos humanos son universales y todos tienen el derecho de formalizar legalmente su unión, como se llame o defina esta unión es lo de menos

JORGE SUAREZ dijo...

SALUDOS,LEILA, interesante el planteamiento de los homosexuales,el mundo cambia todos los dias, y cada quién tiene su derecho y sus puntos de vista son compartidos,otras veces no,el problema es verlo desde adentro,"que piensa una familia al descubrir un hijo homosexual" hay que llegar a ese punto para saber lo que se siente. Yo estoy de acuerdo que se legalicen todo lo concerniente a los homosexuales ellos tienen su derecho, lo que no estoy de acuerdo es que sus "travesuras de locas" salgan a la calle como si fuese esto un "festin" de circo, o que un homosexual predique en un salon de clase que la homosexualidad es buena, o un cura homosexual a escondidas, que moral tienen,hay cosas que tenemos que reflexionar con aplomo y mucha serenidad. saludos desde Venezuela.