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3/10/08

¿A quién le gustan los domingos?

Sobre todo a los empleados públicos, pero también a los privados. Bah, a todo el que trabaje de lunes a viernes y tenga tres generaciones de parientes a su alrededor. Qué adictos a los domingos que pueden llegar a ser. Los más son los jubilados: pasan la semana mirando la tele y esperando que llegue ese gran día en que tendrán reunida a toda la familia. Día del que quedan tan cansados que necesitarán los seis siguientes para recuperarse. Y al séptimo, de vuelta: se sacuden la artritis y otra vez a esquivar a los nietos que les corren alrededor mientras juegan a cambiar los portarretratos de lugar.
Los anfitriones compran la carne, el chorizo, los panes, la lechuga. Van poniendo la leña y entonces llega el tropel: hijos con esposas, hijas con novios, la soltera a la que le preguntarán si hubo avances, los nietos, los primos de los nietos, en fin, todo el amasijo genético reunido en un culto al domingo dedicado a la cacería grupal de choriz dulces o saladas.

Y si falta la nuera, ay, viene la sospecha. “¿Prefiere estar con sus amigas? ¿Y por qué?”, se preguntan estupefactas las tías. “Deben tener algún problema”, susurran, señalando al marido de la ausente que sí acudió a la cita semanal porque es un buen chico. El domingo siguiente, cuando la cuestionada nuera se presente, evocarán con nostalgia la última vez que estuvieron todos juntos. “¡Si me salté sólo un domingo!”, suspirará la imputada.
Es que los domingo-adictos no comprenden que su adicción no sea contagiosa y quedan atónitos cuando se enteran de que alguien no hizo nada ese día. Pero lo que menos alcanzan a entender es que alguien trabaje ese día. “¡Cómo! ¿Laburás UN domingo?”, culpa el lunes-a-viernes, con una expresión tan acusadora que el trabajador encima de agotado se siente idiota.
Y si no tienen una gran familia, no importa. Los adictos al domingo siempre encuentran algo dominguero que hacer. Van al parque, a la rambla, visitan una exposición, conocen ese nuevo salón de té y pasean por enésima vez por la feria donde rara vez compran algo. Lo importante en el gremio de los domingo-adictos es que nadie pille nunca a ninguno de ellos en sus casas: el día semanal de ocio debe dedicarse a agotadoras actividades y punto.
Los abuelos lo saben bien. Todavía tienen una pila de platos que lavar y ya se preguntan si el domingo próximo la soltera vendrá acompañada y si la nuera reticente tendrá la decencia de acudir.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo los domingos me levanto abro los ojos un ratico y me vuelvo a quedar dormido hasta el proximo domingo.

Jorge Ojeda dijo...

Pasar el domingo morseando en pareja, no tiene precio, para todo lo demás MasterCard.

H dijo...

Los Domingos son tristes, silenciosos, dolorosos, la ansiedad escarba hasta el tuetano. En la manana todavia queda una esperanza pueril de "fin de semana"...ilusion del siglo 21.
Para la tarde todo se acabo, quizas algo de sexo distrae pero vuelve al fin y al cabo la realidad de estar vivo...de nada...nada...de no querer volver...nunca mas.
La reunion familiar es hipocrita...el unico interes es comer, o chismear...nadie quiere a nadie sino a si mismo.
Que venga el lunes pronto para estar de nuevo anestesiados, seguir transitando sin sentido ni rumbo, pero con antidepresivos...anestesiados.

Los Domingos llevas el cano a tu sien y aprietas bien los dientes como dijo Charlie hace tanto..

Que viva el Lunes!!! Muera el Domingo!!!

Friedrich Wilhelm

[H] dijo...

Mañana es domingo ! :)

y H, el unico e inimitable soy yo.

la Nuera! dijo...

:D

Anónimo dijo...

buaaa , me hiciste acordar patente a mis domingos familiares de los que estoy repodrido desde hace tiempo . tienen que ver mucho las viejas y ese complejo no resuelto de mantener el cordon umbilical aun decadas despues de cortado.

joselo dijo...

No se me había ocurrido como tema, pero para los periodistas que cubrimos fútbol, el domingo es un día cualquiera entresemana, un lunes o un martes o un viernes... Descansamos solos. Ningún familiar puede concurrir a nuestros asados de día libre. Ni siquiera podemos salir a pasear con nuestra pareja porque trabaja.
Díganmelo ustedes ("vosotros" en español): ¿me perdí algo o me libré?, ¿mi día de asueto no está estructurado para recrearme o soy el único que realmente descansa?

mobesse dijo...

¿Qué es estar "repodrido"? Me encanta.

Celestina Terciopelo dijo...

Es definitivo: los domingo-adictos son gente malvada. Por eso, en domingo, yo no salgo de mi habitación más que para lo mínimo indispensable (los domingofóbicos, en cambio, somos cobardes, supongo).

henry1957 dijo...

Lamento que tanta gente se queje de los domingos.Mi situacion economica no me permite hacer los asados,pero igual me siento co ganas de opinar.No comprendo a quien se queja de un domingo libre.Saben acaso el valor que tiene la libertad,tener un dia solo para salir a caminar por una plaza,por la playa.por un parque.
Les pido a todos los que se quejan de los domingos,que piensen en el valor que tiene ser libres.No dejen que la obscuridad anide en sus almas.Saludos a todos.

La pelúa dijo...

Yo de vez en cuando almorzaba los domingos con H, era una simple excusa para comernos 200 hamburguesas y 5 bolsas de papas fritas, a veces venían Renata y Douglas (no recuerdo a ningún otro amigo).
A mi los domingos me llevan a comer como una máquina demoledora de porquerías, no pienso en nada sano, sólo ingestas excesivas de cosas deliciosas: pizza, helados, galletas, hamburguesas.

Los domingos me convierten en un ser asqueroso y egoísta, a veces no veo a nadie, solamente a mis potes de helado y me creciente panza.

coiraz dijo...

Es sabido que los domingos de tarde es cuando ocurren la mayor cantidad de suicidios en el mundo,achtung muchachos!Opino que la mejor o peor onda depende de la compañía que hayas obtenido,ergo,a atender nuestra forma de relacionarnos.Salud!

Anónimo dijo...

El domingo es un día libre (por lo menos para mi), ¿porqué odiarlo?. Si algo habría que odiar es la incapacidad de disfrutar, pero no del asado, los chorizos, sino hacer lo que se quiera hacer (si los chorizos están en esa opción, bien) o sea, el tema es disfrutar el estar libres del yugo. De otra forma, me parece que estamos frente a la incapacidad de sentirse bien.
Es fácil odiar el domingo, lo difícil es desenmascarar las frustraciones.

Anónimo dijo...

Ídolo Friedrich Wilhelm, yo no podría haber expresado lo que siento en esos términos tan exactos.Dijo Sartre: la vida es una chispa entre dos nadas y digo yo ¿no se pdrían suprimir los domingos? antes los odiaba a la tardecita ahora los detesto desde que me levanto.
Ana de Santa Fe- Argentina

coiraz dijo...

Ana largá Sartre y leé Buscaglia,con todo respeto.

claudia ribeiro fonseca dijo...

Me gustan los domingos pues trabajo todos los dias de la semana, entonces tengo solamente los domingos libres...Es bueno quedar con los que amamos...mismo que sea solamente en los domingos.

Cláudia Ribeiro Fonseca

Marília Castro dijo...

¡Yo amo el domingo! Estoy de acuerdo con el Periodista Joselo que tiene un domingo versátil. Podría tener dos por la semana para hacer todas las cosas necesarias.

No voy a casa de mi abuela porque no la tengo más. Entonces me encuentro con mi pareja, salimos, hablamos mucho, vamos a la tienda de coches (que le gusta) o a tienda de artesanía (que me gusta) y a veces miramos una película.

Mucho me gusta dormir por la tarde, ya por la noche, me gusta ir a la iglesia o comer una pizza.

Creo que es un dia formidable; nada monótono. Me apetecen las parrilladas de familia. Estoy sacando fotos para hacer um DVD de todas las personas amables. Sin embargo ahora es domingo y estoy estudiando para dar clases y hacer mis tareas de Español, que incluye esa.

¡Saludos de una brasileña!

María Elena dijo...

Gracias por este post, que me ha llamado la atención porque precisamente es el domingo el día de la semana que menos me gusta. Quizá sea porque no trabajo los sábados, pero ese es mi día favorito.

LuKiA dijo...

jajaja... "la soltera a la que le preguntarán si hubo avances", PRESENTE! ¡cómo me re-chocan esos domingos y los comentarios alusivos a mi soltería! Nada como estar en cama, ver películas, escucharte los discos que acabas de comprar, comer de todo, leer un rato y llegar el lunes al trabajo descansada y con ganas de tener otro domingo así. La excusa con los padres: tengo mucho trabajo el fin de semana...