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24/10/08

Adct al pulgr

Poco a poco he desarrollado una nueva adicción. Apareció sigilosamente y se instaló en mi abanico de hábitos, del que ahora es una varilla más, y todo sin que me diera cuenta. Descubrí esa varilla ayer, cuando me sorprendí valiéndome de mi pulgar para liberar una ansiedad. Vino con la insolencia de una gata que un día decide parir en el jardín de tu casa y, unilateralmente, allí resuelve alojarse.

Lo hago en la parada, en la sala de espera, mientras miro tele, incluso al hablar por teléfono. Cuando debo llenar un espacio, una incomodidad. Si no sé qué hacer con las manos, no tengo bolsillos, estoy en una fiesta y me quedé sola. Entonces me viene la comezón en los dedos. Me armo con mi celular y mis pulgares se ponen a escribir un mensaje de texto.


Soy la histérica que anda por la calle dale que dale con el telefonito; la que escucha su ringtone, saca el aparato de la cartera y mira su pantalla sonriendo en silencio. A veces se establece un buen contrapunteo, tan frenético que se descoordina la conversación, como sucede en el chat original: un caos dialógico en el que si ambos escriben a ritmos distintos, uno habla y el otro hace acotaciones a los comentarios que ya quedaron 10 líneas más arriba.

No hay que saludar, preguntar cómo sigue la abuela, responder que la impertinente gata ya parió, despedirse. Se trata de desarrollar el arte de ir al grano. “¿Venís?”, punto. Se imprime. “Mañana en mi casa”. Listo. O mejor: “Mañ en m ksa”. Clarísimo. Incluso, si se trata de socializar, vale un “¿todo bien?”. El destinatario responde “brbro” y fin de la historia. Perfecto para la gente ocupada que desea mantener a flote sus amistades sin dedicarles demasiado tiempo un jueves a las 4 de la tarde.

En unos años la literatura le hará espacio a este nuevo género, expedito, directo, telegráfico, de decodificación intuitiva. Y algún estudio de Pittsburgh revelará que los mensajes de texto aumentan los niveles de dopamina. Por eso –dirá–, no podemos parar ante el desafío psicofísico de mejorar la velocidad, perfeccionar la técnica, descubrir nuevas plbras q pdrían cortarse sin q s pierda la cmprensión; manejar ágilmte el pulgr q corre, impetuoso como una hormiga, sobre el tecldo. En fin, soy adct al msn d txt. Bso.

PD: Gata murió atropelld, ante trgdia adpté gatitos.


(Esta nota fue publicada en la revista Vayvén, de El Observador (Montevideo) en 2006. La repito aquí, con esta aclaratoria para los suspicaces)

13 comentarios:

Jaime I (que no el de Aragón) dijo...

Te compadezco, es una terrible adicción. Pero no pierdas la esperanza, yo conseguí dejar un foro de Internet que me quitaba 90 minutos diarios. Para algunes estudios sesudos sobre el lenguaje SMS, mirad los trabajos de Carmen Galán, de la Universidad de Extremadura: http://dialnet.unirioja.es/servlet/extaut?codigo=57412

sinkuenta dijo...

Laila, yo estoy enganchada a internet, a los blogs y la blogosfera... pero los mensajes de texto no son mi pasión... Nunca me ha gustado demasiado el teléfono y, además, los móviles me han pillado en una época en la que no estoy tan pendiente de llamadas 'cruciales' como antes... o sea que mis pulgares están intactos... bss Sinkuenta (soy de las que chatea con perfecta ortografía... incluso las tildes!!)

AtenciónAlCliente dijo...

Hago atención telefónica al cliente de una de las principales empresas uruguayas de telefonía móvil. No tienen idea del grado de adicción que la gente tiene por estos "nuevos objetos del deseo". El auto, la moto, las buenas pilchas, ya fueron. ¡Ahora importa el modelo de celular que tenés! Y todo lo que puede hacer aunque nunca vayas a usarlo...

joselo dijo...

Entendí lo de que adaptaste los gatitos al troglodita que atropelló a la gata. Lo que no me quedó claro es eso de que las hormigas corran impetuosas por el teclado. Si no les pisás el hormiguero andan mansas. Las impetuosas son las pulgs. Pero saltan. Como tus pulgares ;)

Balam Ríos dijo...

Hola Leila, es la segunda vez que veo tu blog; lo recibí por e-mail y me gustó tu forma de escribir y las ideas que manejan; hace mucho que no leía algo así, en español.
Yo acabo de abrir mi blog, pero aún no puedo darme un tiempo para escribir tengo muchas ideas y algunas están escritas pero falta publicarlas, en cuanto tenga algo digno de leerse te dire la dirección del blog para que lo revises.
Hasta pronto.
Balam

David Pérez dijo...

Una adicción moderna, fruto del progreso que genera retroceso. La adicción al SMS es una adicción móvil y por tener esta característica puede ser mucho mas grave y duradera.

Muy buen texto

Saludos,
David R. Pérez

Rafael Despradel dijo...

Acabo de toparme con tu blog gracias a los mensajes que recibo donde te dan la etimología de una palabra. Me gusta mucho tu blog! Yo también soy maniático, bueno, medio maniático y me fascina tu manera de escribir. Te estaré leyendo con frecuencia, así que ya sabes, a escribir se ha dicho! =)

Federica dijo...

Un saludo desde Italia.
Leerte me alivia en estos días tristes.

La Oveja dijo...

hola, yo también soy bastante adicta a los mensajitos, pero detesto de sobremanera la gente que escribe "Mañ en m ksa". No es un telegrama, ni te cobran por letra!!!!!

1º vez por aca, me gusta el blog

cristian dijo...

Es una adiccion que poco a poco va ir creciendo de adictos a los sms abreviados.Lo que va a ocurrir es que vamos a acabar escribiendo abreviado en el papel

Freddy Sosa dijo...

entrad a www.freddysosa.blogspot.com

Las 2Rubias y la Morena dijo...

Hola, soy Olga yo digo que con tanto movil al final no vamos a saber ni escribir... porque cada vez ultilizamos más los móviles y escribimos menos.


Un BeSiToO...

Janice Chung dijo...

¡Leila, tú tienes toda la razón!
Yo me siento igual con mi adicción a los videos de youtube. Ver los videos es muy divertido y es una buena actividad para relajarse y pasar tiempo. Sin embargo, te roba el tiempo. No puedo dejar el sitio porque la columna de los videos sugeridos siempre tiene al menos tres videos que yo quiero ver.
Parece que youtube está entrando en mi cabeza para encontrar las cosas que me interesan sin mi permiso, como su gato en el jardín.

Buena Suerte con tu adicción,
Magdalena