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29/8/08

Los cazadores-recolectores de escotes

Hay hombres que al hablar con una mujer les miran el pecho concienzudamente, como si un buen día los senos pudieran ponerse a charlar con ellos. Lo cual no les soprendería nada: están tan concentrados en la contemplación del busto que no notarían tal prodigio. Porque aparece un escote y zuás, ahí están los ojos masculinos –y algunos femeninos–, oteando el horizonte mamario con la misma atención con que Rodrigo de Triana escudriñaba el océano antes de avisar ¡Tierra!

No importa de quién sea el escote, si de una hiperdesarrollada niña de 14 años o de una mujer entrada en años y kilos que no tendría ningún atractivo para un joven de 20, si no fuera por esa hondonada. Me refiero a la hondonada que se insinúa en la frontera entre ambas glándulas y cuya sombra es objeto de una observación sistemática, persistente, inconducente y obsesiva.


Esa unánime obsesión se repite en todos los escenarios. En una sala de espera, una conferencia, un cine, una fiesta, un ascensor, un ómnibus, una oficina, un salón de clase, siempre es igual. Donde sea que aparezca una mujer con un escote, un hombre le da un codazo a otro. O bien dos de ellos se cruzan una mirada con media sonrisa para de inmediato volver su atención a la hondonada. También puede ser que uno le diga a otro algún comentario (“qué buen paisaje”, por ejemplo), suponiendo que la mujer no entiende de qué hablan. Y si algún despistado no se dio cuenta de que hay un escote en el ambiente, su amigo le hace un llamado de alerta en un protolenguaje humano (pst!) para señalárselo con los ojos.

En otras palabras, cuando una sugestiva hondonada irrumpe en un espacio, los hombres se hacen señas que suponen muy disimuladas para alertarse mutuamente, usando un complicado lenguaje paralelo al que sólo los testosterona-habientes están habilitados. Ese estado de alarma constante, sumado a la solidaridad masculina a la hora de difundir la noticia entre todos los machos circundantes, parece un remanente del antiguo cazador-recolector: la búsqueda de la presa, el acecho, la cacería en manada, son instintos primitivos que encuentran en nuestras poco emocionantes sociedades, ese pequeño coto de caza. Y aquel instinto del cazador heroico hoy en día parece quedarse ahí, en la contemplación extática de hondonadas interglandulares.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

no te gusta que te miren las tetas????
dejate de joder!!!

Anónimo dijo...

Seguro que las mujeres andan de escote porque hace calor y las refresca.

Tan es así, que cuando una mujer se opera (para que se opera?), comienza a lucir el escote como nunca antes lo hizo.

Cual es el motivo? Para verse más linda? Para quién? Para su pareja que la ve de noche?

No seas hipócrita.

amelia dijo...

Hola leili!!
cambié de blog ! el otro no sé porqe no me andaba, no me dejaba entrar y ta entré a este.
Que estúpidos esos dos otros que te comentaron, seguro son hombres. A mi me gustó aunque me pareció que exageraste un poco, no todos los hombres son así de desubicados y/o alzados, a veces disimulan jaja.
Un besito , te quiero!

amelia dijo...

* quise decir, me hice este, que es otro.

Otro anónimo (nomeconfundanconlosdosdearribaporfavor) dijo...

Yo iba a escribir que exageras, que yo nunca me comporto así y soy hombre, pero justo entonces me he acordado del artículo posterior (que acababa de leer, porque yo siempre leo de arriba a abajo), ese de "nosotros los impostores", con el que coincido completamente y... pues eso, que ya no sé que hacer con mi comentario. Nada mujer, mil gracias, seguiré mirándote el escote (que es lo que siempre hago).

Anónimo dijo...

eres muy observadora , muy inteligente y es un placer leerte ... y tambien si me cruzara contigo , te miraria el escote. Con los insitintos , linda , no se puede.

Carlos dijo...

Hola Leila !
Cualquier hombre que diga que no mira un escote, es un hipócrita. Me recordaste la canción de Sabina Besos en la frente:
"Ojos lujuriosos de hombre que en el último metro buscan y desean, nunca miran dentro del escote de las feas..."

Es un placer leerte.
Gracias.

Carlos.

Anónimo dijo...

No ocupamos que lleven un escote para ver sus pechos, es mas, ni siquiera ocupamos que esten enfrente de nosotros para ver sus pechos. Nuestra imaginacion se encarga del resto.

Me pudieras presentar una mujer que no le guste que le miren sus pechos disimuladamente?

El Karaonka, salu2.

DAVID dijo...

Sin entrar en comentarios sobre esta entrada, digo que me encanta la forma en que escribes, no conocia tu blog pero empezare a urgarlo repetidamente,

Saludos, desde Colombia.

rudavaga dijo...

unos bellos pechos, un homenaje a la naturaleza, gracias mujer por lucirlos.

Luna Imaginaria dijo...

La vista es muy natural ;)
Soy mujer, me encanta usar escote y una mirada coquetona nunca me molesta.
Claro... hay de miradas a miradas, entiendo tu punto, pero también hay de escotes a escotes; hay veces que hasta yo no puedo evitar quedarme de fijo en algunos... Juar juar juar!!

Anónimo dijo...

Nosotros buscando a la presa y uds. ofreciendo la carnada....no jodas por favor. Tonces pake jijos dela fregada sonlos escotes? onos acemos pendejos tonces enfrente de uno deyos?
Salu2 de Mexicali.
;-)

marcos dijo...

es por la memoria emotiva,
son ojos de niño hambriento
mirando el alimento, nada mas.

yo.polo dijo...

Zafiedad, no; sexualidad, si.
Leila, te leo por primera vez y aprecio tu inclinación de parte. Espero escribirte equilibrado; la felicidad está en la paz, no en la guerra.
1) Admito que hay hombres que miran por la abertura del escote entreabierto, como tratando de calibrar el tamaño y la turgencia de los pechos e introducen su mirada por las profundidades del canalón en especulación más profunda. Lo mismo que admito que hay mujeres que se prestan oferentes a que las miren.
2) No veo improcedentes sus actitudes. Uno es hombre y la otra mujer y responden a la configuración hormonal. ¿Deseas tener junto a ti un hombre asexuado programable, para activarlo sexualmente a conveniencia y en el grado que te placiera? Yo prefiero las mujeres femeninas. ¿Qué hay de malo en mirar y admirar la obra cuyo autor la expone para regalo público.
3) No es una idea obsesiva en el hombre. Miran depende del momento, de su ocupación y de la provocación. He mirado más veces al sol, en sus ortos y ocasos, y nadie me ha llamado al orden. Lo miro como un espectáculo placentero, admiro su belleza y punto. El escaparatista adornará el escaparate con el mayor atractivo, provocando que lo miren más.
4) Nadie me chistea para que mire anatomías femeninas; tampoco me veo reflejado en ello. No voy contando a los amigos mis posibles intimidades con el otro sexo, sin embargo, siempre nos ponéis como que no tenemos otra cosa, que hablar de vosotras, y contarnos nuestras conquistas.
5) En este asunto, es más cuestión de educación que de sexo. El zafio o la zafia molestan, tanto cuando miran los pechos de una mujer, como en otras muchas aptitudes.
6) Si, la caza es un poco antigua, más que los faraones que hace 5500 años cazaban ya con arco y perros; más que el Neandertal que cazaba con jabalina, total solo hace 35000 años; más que El Homo-Sapiens “El hombre sabio” hace 150000 años cazaba, según los científicos proboscídeos, rinocerontes y renos. El Homo Erectus “El hombre que caminaba erguido” de 1.7 millones de años ya comía tanta carne como vegetales. Gracias a las proteínas que aportaban los cazadores a sus tribus medraron los humanos. Un respeto a la caza, que aún está viva, después del tiempo transcurrido desde su albor; por algo será. Los hombres tenemos otras aficiones y no estamos todo el día pensando en vosotras. Y no mezclemos las veleidades del sexo con las deportivas de la caza.

Antónimo dijo...

Si, pero no creo que se supongan disimuladas las señas.
Lo buscado no es disimular, es que quede la idea de que se esta tratando de disimular.

Anónimo dijo...

1- la mayoría de las mujeres se ponen esos escotes a proposito para ateraer la atención de los hombres
2- se nota que sos mas plana que una tabla de planchar... no seas envidiosa

Saludos