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11/7/08

Defensa inútil de una adicción inerme*

A unos les mola más que a otros, están quienes se enganchan todo el día y quienes lo usan como una actividad más, pero si hay algo garantizado es que la vida de nadie corre peligro. Sin embargo los detractores de siempre alertan, con las vetustas y desgastadas trompetas que anuncian la destrucción del mundo tal como lo conocemos, que por su culpa hemos perdido la capacidad de comunicarnos, o peor: el interés en comunicarnos, que ya no desarrollamos relaciones sociales normalmente, que esta adicción suprime en nosotros el beneficio de cualquier otra actividad, que nos aísla del entorno, que nos hace desatender a la familia y los amigos –sin tomar en cuenta que muchas veces nuestra familia y amigos están lejos–, que nos encierra en un mundo ficticio, sin fronteras –admiten– pero también sin los límites de una convivencia sana, que nos propone como modo de vida el patetismo de una soledad colectiva, que nos instala la falsa premisa de que estamos en contacto con los otros, que nos hace tejer redes de amigos invisibles, de quienes enviamos y recibimos mensajes falsos escudados bajo otras personalidades que nos hacen sacar a la luz lo peor de nosotros, iluminando así miserias que, en realidad, son si acaso lo peor de nuestro alter ego pero no lo que es genuinamente peor de nuestro verdadero yo, o algo así.

Con más o menos los mismos argumentos que esgrimían los denostadores de la imprenta, luego del teléfono, después del cine, la radio y la televisión, al final de las computadoras y ahora de internet, los eternos pincha-globos están convencidos de que esta adicción destruye el sentido de la pertenencia a un grupo social, porque los detractores proponen como la única comunicación posible el diálogo cara a cara, boca a boca, o más bien boca a oreja, y sólo aprueban como canal para la socialización, la voz, o los ojos, o los gestos, en fin los sentidos de una persona en contacto directo e inmediato con los sentidos de la otra, sin aceptar la posibilidad de que se instalen nuevos métodos para ejercitarlos y nuevos canales para hacerlos circular por el mundo.

Y sin embargo, si todo esto fuera cierto, ¿entonces con quién corno piensan estos apocalípticos profetas del desastre que estamos chateando?

* inerme. (Del lat. inermis). 1. adj. Que está sin armas. U. t. en sent. fig.
2. adj. Biol. Desprovisto de espinas, pinchos o aguijones.
(Fuente: RAE)


4 comentarios:

Franco V, tu FB friend dijo...

Hace poco tuve una reunión de padres en el colegio de mi hija mayor, que está en la ¿tierna? edad de 12 años.

Para empezar, cuando llegué vi que estaba bendito entre todas las mujeres. Yo y unas 25 madres. Debí haberme dado cuenta ahí mismo. Los dos hombres que llegaron después, haciendo las veces de dama de compañía de sus respectivas mujeres, tenían cara "vengo obligado y no pienso abrir la boca".

La reunión se dio bastante normalmente (o sea, un bodrio) mientras hablaban las maestras. Pero cuando empezaron a hablar las mamás, se volvió de alquilar balcones!

Estaba una madre que, preocupadísima, planteó el problema de qué hacer con las fiestas que estaban organizando los chicos y chicas. Eso de juntarse a bailar en una casa, ¿cómo se les ocurre? Ahí creo que me pegué el primer pellizcón, si estaba durmiendo prefería eliminar del sueño a todas las mamás y quedarme con una de las maestras que no está nada mal. Al fin y al cabo, es mi sueño y hago lo que quiero en él che! Pero no, era de verdad.

Como tengo una habilidad impresionante para perderme oportunidades de callarme la boca, hice mi primer intervención, o como yo prefiero llamarlo, el comienzo del final.
Tomé la palabra, y les dije que recordaba la época de 6to de escuela con gran cariño, era esa época que todavía teníamos inocencia y nos divertíamos con las compañeritas de clase sanamente (en realidad era un dolobu, prefería mirar "Los Magníficos" antes que ganarme a Lucia que era divina). Pero bueno, les expliqué que me parecía súper sano, que estaban en un lugar bastante contenido, que conocemos a los padres de todos los nenes y nenas que están en esas fiestitas, y que el año que viene arrancan con la matinée y ahí si los perdemos, etc etc. Las caras de odio no se hicieron esperar.

Mis intentos por buscar apoyo (llámese miradas de perrito mojado) entre las madres que tengo como "más normales" fueron en vano. Claro, ellas sabían desde que abrí la boca que yo me estaba inmolando solito en la plaza. Y las muy guachas no me avisaron!
Y si, tienen más experiencia que yo en esto de las reuniones de padres, la madre que me sigue tiene como 10 años más que yo, estaban asistiendo a la reunión del 3er o 4to hijo (y eso que no cuento a una mamá, que su hijo mayor estaba en mi clase! Esa señora no sabe lo que son los métodos anticonceptivos!).

Bueno, como te imaginarás, para mis adentros yo ya estaba en la postura del tipo "Quién me manda!" pero como soy medio terco ("medio", sólo si no me ves bien), yo seguía. Me retrucaron de todos los colores mis dichos, hasta que otra madre, no sé si para cambiar de tema o para facilitarme la metida de pata hasta le fondo, dice, "bueno, eso de las fiestas no es tan grave, pero yo quiero plantearles que entre todos eliminemos el chat de la vida de nuestros hijos". Y ahí arrancó a hablar de todo lo espantoso que es el MSN, no me voy a explayar porque tu Leila ya lo hiciste muy bien. Algunos highlights: "no se les entiende nada lo que escriben" "los nenes dicen cosas que no se animan cara a cara" "pierden mucho tiempo hablando con sus amigos" y cosas por el estilo.

Ahí una vena en la frente se me entró a hinchar de verdad, así que conté hasta 10, mmm, no alcanzó, vamos por 10 más, tampoco, "callate papi", "nop, algo voy a decir", y ganó el terco, así que le expliqué que el MSN me parecía una excelente herramienta de comunicación, por los mismos motivos que ella estaba esgrimiendo como "fatales". Le dije que era mucho mejor manera de perder el tiempo chatear con amigos que mirar De Igual a Igual (Omar: no hard feelings!), y que no es cierto que no se entienda nada, sólo que NOSOTROS no entendemos nada. Cuac!
Qué era buenísimo que un chico tímido encontrara en el MSN un aliado para decirle a esa nena que le gusta tanto cuáles son sus sentimientos. Si hubiera tenido MSN, capaz que yo hubiera tenido una chance con Carolina, me temblaba la voz cada vez la tenía cerca, es que era una barbie (y en mi época las barbies era escasas y caras!)

También aproveché para hacerle acordar a esta mamá, que en nuestra época el "maldito" era el teléfono.
Cuando yo era chico, y con tres hermanas mayores, poder hablar por teléfono era todo una odisea. Siempre había alguna hermana que se pasaba 2 o 3 horas hablando con la amiga con la que pasaba las otras 21 horas del día... y cuando uno le pedía que corte un minuto para hacer una simple llamada de primera necesidad, se escuchaba un fuerte NO JODAS!. La esperanza venía cuando decía "hay Chuchi, no sé qué más te puedo contar"... y esa esperanza se esfumaba enseguida, porque seguía hablando una hora más!!!

Por suerte una maestra se quería ir a dormir y le daba mucha pereza la conversa, así que nos cortó en seco, nos echó a todos, y me salvó de que me colgaran de los meñiques (ya estaban buscando una cuerda).

Por esta vez safé, y aquí van las enseñazas:

Conclusión 1, una vez más, te apoyo Leila!
Conclusión 2, creo que no me invitan más a las reuniones de padres, irá la madre con su marido... Caramba! No es mala idea.
Conclusión 3, si quiere ganarse a las amigas de sus hijas, contradiga a la líder de opinión en una reunión de padres. Pasé automáticamente a ser ídolo de multitudes en el target de 11 a 13 años! Por unos 20 minutos sólo se habló de mí en el recreo del mediodía.

Leila Macor dijo...

Hola Franco, ¡qué buena historia! (Para leerla, no para vivirla). Yo que tú buscaría desarrollar ese perfil de adalid de las causas de las chicas de 12-13 años. Jamás olvidarán tus heroicas defensas de los ataques de ese montón de ignorantes que prohíben lo que no conocen, porque no lo conocen.
Saludos

Franco (fvidiella.com) dijo...

Esto sí que era comentar en serio!
No como ahora que comento dos, máximo 3 renglones y listo. Me volvi todo un blandito!

Leila Macor dijo...

jajajaa sí, has perdido presencia como comentarista. Pero la fidelidad está!