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6/6/08

Ur, el imperio de los crucigramas

Me refiero a Ur, la antigua urbe mesopotámica, actual imperio de los crucigramas.

Por un lado resolver el acertijo es un desafío, pero además no hay nada que represente mejor la vagancia absoluta, el dolce far niente, que la imagen de un tipo ante un crucigrama.

Y es que siempre hay algo más útil que hacer cuando no se tiene nada que hacer: gimnasia, leer, mirar tele. Pero si uno está resolviendo palabras cruzadas quiere decir que no está dispuesto a dedicarse ni a esas actividades de ocio. Los crucigramas son entonces la nada, la inacción. Un lugar donde el tiempo no importa; su pérdida, menos. Y la mente se despeja como si uno hubiera pasado hora y media diciendo ommm, mientras se aprenden lindas palabras como “asesar”, que a la postre era la respuesta a “adquirir seso”.


Por eso son ideales para los enfermos o los jubilados, aunque en cambio yo los uso en las situaciones de ansiedad. Si debo hacer una larga cola en un banco, me aferro al crucigrama y el mundo desaparece, la cola no existe, sólo avanzo si me empuja el estresado que está atrás de mí y me importa un rábano si la espera es de 10 minutos o 40. A la hora de una entrevista de trabajo, cuando te dicen “esperá aquí que ya te atiende”: crucigrama. Y así se van al demonio los empleadores y los lentos cajeros bancarios, yo en lo único que pienso es en una lengua provenzal de dos letras.

Oc, claro. Qué cosa sea una lengua provenzal, bueno, eso ya no nos importa a los crucigramaniáticos. Somos gente que aprendemos datos inútiles sobre los cuales no nos interesa investigar. Por ejemplo sabemos los símbolos químicos de misteriosos elementos como el actinio y el lantanio, respondemos como si fuera tan obvio que la antigua nota musical “do” es una tal “ut”, conocemos a toda la familia de Noé y escribimos con el mayor desparpajo que la voz para acunar a los bebés es “ro”, como si uno realmente los torturara con un monosílabo tan incantable a la hora de hacerlos dormir.

Sin embargo es difícil hallar el crucigrama perfecto, que conjugue realizabilidad con cierta dosis de dificultad. Algunos nos sobreestiman al pretender que conozcamos al pelo la geografía de Uzbekistán, mientras otros llegan a ser muy ofensivos: ponen “doce meses”, tres letras. ¿Me creen idiota? Crucigramas así no pretenden relajarte sino desasesarte.

2 comentarios:

Gustavo dijo...

La falta de comentarios hasta ahora, a pesar del tiempo transcurrido desde la publicación, me hace suponer que somos pocos los que compartimos el berretín de los crucigramas... ¿O será que tal gusto va de la mano de una pereza inversamente proporcional para realizar comentarios?
Como sea, comparto el gusto y, sobre todo, las motivaciones que llevan a encararlos y las sensaciones que producen al resolverlos.
Como aporte -tan personal como absolutamente inútil por ese mismo motivo- yo los resuelvo en el baño, donde, en un estante del vanitory, siempre hay uno junto al imprescindible bolígrafo esperando que un llamado de la naturaleza nos reúna.
Felicitaciones por el blog, que hoy descubrí con agrado gracias a la cita que encontré al leer "La palabra del día".
Mis respetos y mis cariños desde Buenos Aires.
Gustavo Fainschtein
gus1959@fibertel.com.ar

gustavomendoza dijo...

Muy bueno Leila .
Recuerdo a mi padre que después de leer el Nacional le entraba de lleno al crucigrama hasta que entré verticales y horizontales dejaba los sesos allí en el cuadrilátero de letras. Con el tiempo también me gustaron los crucigramas sin llegar a ser fanático. Y más que relajarme me dejaba con cierto sentimiento de insatisfacción al no saber el nombre de un río de Gerona o cierta población de un país remoto...
Da cierta nostalgia que ya uno no compra diarios en papel y que la gente ya no llena crucigramas ni Dameros. Hubo una migración al sudoku y a los juegos de peloticas candy crush en los celulares...
Ahora tengo en mi tableta dos apps diferentes de crucigramas y del ahorcado con ayudas y las respuestas al instante.
No me digas que ya no escribes más en tu blog porque te haz vuelto una maniática de los crucigramas. Quizá mucho trabajo..
¿Y que de la onomatopeya del ruido? Lo olvide.
Plas, plaff, plaz