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27 de junio de 2008

Fui víctima de la autoayuda

Por lo visto hay un libro de autoayuda para cada quien. Ése es el hallazgo de sus escritores. Ellos y sus bolsillos saben muy bien que nadie está blindado a la influencia, al menos una vez en la vida, de un libro de autoayuda. Es tan simple como dar con el texto que toque la fibra, esa única fibra, en la que uno desesperadamente necesita auxilio. Y ahí estos libros hincan el diente, como el depredador que acorrala a su presa y sólo tiene que dar un zarpazo para apropiársela. Descubren nuestra debilidad y se alimentan de ella, la tragan y escupen los restos. Y al cabo de este proceso, de la víctima queda un digerido y chapucero lector.